Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2001

Fama

Fama


Me ha dado mucha alegría, la verdad. Pero me habría alegrado más si la repercusión mediática se hubiera debido más al premio en sí mismo que las circunstancias insólitas (o no) que lo circundan. Los que tenemos la arrogancia o la ambición legítima de intentar vivir de lo que escribimos somos, supongo, quienes mejor sabemos la dificultad de agenciarse un premio literario. Superar la preselección y las cribas sucesivas hasta llegar a la final y tener la suerte de que tu obra coincida con el gusto de la mayoría de los miembros del jurado supone una prueba tan complicada y exigente como para un equipo de fútbol llegar a la final de la Liga de Campeones. Pero, por fortuna, a veces se consigue, nunca se sabe muy bien por qué, pero a veces recibes una llamada que te alegra el día, o incluso todo el mes o una temporada. Luego, en los premios menores, quiero decir los no convocados por las editoriales comerciales, la alegría se queda en eso, en poco más que una palmadita en la espalda, tal…

El traje nuevo del emperador

El traje nuevo del emperador

Hace poco he comprendido por qué algunas historias se convierten en clásicos, por qué al leer una novela escrita hace cien o trescientos años nos damos cuenta de que su frescura o su mensaje permanecen intactos a pesar de haber transcurrido siglos desde que fueron escritas y por eso se diferencian de aquellas cuya lectura no soporta el paso inexorable del tiempo.
En los cuentos —y curiosamente en los cuentos infantiles, aunque sobre este aspecto también se podría discutir mucho— sucede más que en la novela. Por muchos años que pasen, cada vez que revisito las páginas de Hänsel y Gretel no puedo evitar pensar en las terribles condiciones de vida de la Edad Media, tan duras que a unos padres no le queda otro remedio que abandonar a sus hijos en el bosque porque no tienen con qué alimentarlos. Cuando me entero de una noticia sobre alguien que abusa de una niña me acuerdo de Caperucita Roja en el bosque, a quien, por cierto, se la comió el lobo disfrazado de abu…

Una parcela en la luna

Pues nada, que se acabaron los problemas de superpoblación. Una pena para los arquitectos que se han dejado las pestañas diseñando torres de cerca de medio kilómetro de altura para que nuestros descendientes puedan vivir cómadamente en un futuro donde el suelo, cada vez más caro, sólo estará al alcance de unos pocos privilegiados.
La solución, cómo habíamos sido tan tontos para no darnos cuenta, está en la Luna. Tan cerca que estaba el satélite, delante de nuestras narices, y nosotros sin enterarnos. Menos mal que un señor de Nevada se ha dado cuenta y, lo mejor de todo, no lo ha hecho ahora, sino hace veintiún años. DenisHope rellenó en 1981 la Declaración de Propiedad de la Luna y de otros ocho planetas. Parece de coña, pero es tan cierto como que la Tierra da vueltas. Resulta que en 1967 la Asamblea General de las Naciones Unidas firmó el Tratado del Espacio Exterior en el que se propugnaba que los gobiernos no tenían derecho a poseer propiedades planetarias. Como el tratado no dice…

Falso culpable

Parecía que, después de todo, el terror iba a traer algo positivo. Después de la tragedia de las Torres Gemelas los que mandan en el mundo estaban dispuestos a poner el terrorismo en el punto de mira, a utilizar todos los medios a su alcance para luchar contra él dondequiera que se escondiese. Visto lo visto, parece que hasta ahora el único legado seguro que se ha heredado tras los atentados es la pérdida de las libertades civiles. Los agentes de la CIA, que habían sido despojados de su licencia para matar por obra y gracia del presidente Carter, vuelven de nuevo a sus años dorados de la Guerra Fría.
Los resultados, de momento, salvo la masacre de Afganistán, aún están por ver, aunque las leyes norteamericanas se han endurecido de tal forma que estremece pensar que haya cientos de personas en prisión preventiva desde los atentados del once de septiembre cuyo único delito parece ser el color oscuro de su piel, la religión que profesan, tener el visado pasado de fecha o carecer de permis…