Contrastes
Casi no hemos tenido tiempo de recuperarnos de las Navidades y el hermoso rostro de Nuria Roca se ha convertido en la imagen de las rebajas. No habíamos terminado de buscar la sorpresa en el roscón de Reyes cuando los grandes almacenes anunciaban su apertura en día festivo para acoger la avalancha de gente que se aposta en la puerta, dispuesta a emprender una carrera, no menos intensa y arriesgada que la de Oklahoma , para hacerse con las primeras gangas. Que andemos metidos en tiempos acelerados lleva aparejado, a poco que uno se fije, un sinfín de contrastes. Aún no han pasado veinticuatro horas desde que han terminado las fiestas navideñas y no sólo tenemos rebajas hasta en la sopa, sino también toda una suerte de anuncios de fascículos para coleccionar objetos, ya no absolutamente inservibles, sino del todo inverosímiles o inauditos. Pero aquí no terminan los contrastes, ni mucho menos: resulta de lo más ilustrativo pasear por la ciudad la noche del seis de enero, sólo veinticuatr...