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Mostrando entradas de noviembre, 2002

La ironía

Estoy convencido de que el sentido del humor es un signo inequívoco de inteligencia. Puede haber inteligencia sin sentido del humor, pero encuentro difícil que una persona pueda reírse de sí misma, que las palabras de alguien destilen cierta ironía, incluso un leve sarcasmo, sin tratarse de un ser humano dotado de una inteligencia peculiar. La ironía —incluso el cinismo, que no es más que ironía con un punto más ácido—, son los únicos recursos que nos quedan a menudo para poder explicar —o para poder entender— el mundo que nos circunda.En el Puerto de Santa María se ha celebrado el Décimo Congreso Internacional Luis Goytisolo con una reflexión sobre la ironía. Destacados intelectuales han puesto de manifiesto el poder de un arma tan afilada como inofensiva. Veintiséis comunicantes han hablado sobre la ironía a más de ochenta oyentes de ámbito universitario, a más de ochenta oyentes de facultades como las de Sevilla, Cádiz, Barcelona, Alcalá de Henares, Oviedo y Almería. Estudiantes qu…

Las buenas costumbres

Mira que no quería hablar de esto. La semana pasada obvié el tema deliberadamente, Como quien no quiere la cosa, cerraba los puños para que no me volaran los dedos sobre el teclado de mi ordenador, apretaba los labios delante del micrófono para no hacer ningún comentario. Hasta incluso pensé no aparecer por la radio el miércoles por si no podía resistirme a sacar a colación la noticia, pero llegué a la conclusión de que lo mejor era que no fuese noticia, que ni siquiera merecía una frase, pensaba que tal vez fuese hora de irnos acostumbrando a estas cosas, que tal vez fuese hora de que empezásemos a aceptarlas. También, la decisión de la Guardia Civil fue tan rápida que nos sorprendió a todos, fue tan rápida y tan moderna que no dejaba lugar a la polémica ni a la demagogia barata, así que me dije, asunto zanjado, Andrés, no des la murga hoy a los oyentes con lo del Guardia Civil homosexual que ha solicitado vivir con su novio en la casa cuartel, porque la historia ya se ha resuelto fa…

Estadísticas en miniatura

Decía Winston Churchill que no hay nada más fácil de falsear que los datos estadísticos. No es que yo piense que el canciller británico no decía la verdad —supongo que tendría razones fundadas para afirmarlo—, pero hoy no voy a hablar de la posibilidad de tergiversar los resultados de las encuestas. Hablar de porcentajes siempre me ha parecido demasiado frío, incluso demasiado racional: decir el 28, el 30, o el 57 coma 9 por ciento, muchas veces sólo aturde o causa dolor de cabeza a quien escuchaYo mismo, leyendo un estudio sobre los adolescentes en España me estaba aburriendo tanto que se me ocurrió otra manera de exponer el asunto. Será que a mí, por ser de letras, los números y los porcentajes me cansan mucho. Así que hoy me gustaría proponer un modo diferente de mirar las estadísticas. No ha sido idea mía, pero al final explicaré por qué lo hago. Mi traducción del estudio realizado, es que, según las estadísticas, si juntamos en una habitación a diez adolescentes de entre 12 y 18 …

Aserejé diabólico

Aunque yo sea uno de los pocos que no ha movido los brazos al ritmo de Aserejé este verano, debo reconocer que la canción tiene su puntito gracioso. Dar en el clavo con la canción del verano debe de ser algo tan difícil, o, mejor dicho, tan aleatorio, como agitar el cubilete con los dados y luego cruzar los dedos para que salga tu número sobre el tapete. Docenas de canciones compiten cada año por el dudoso honor de ser la canción del verano, pero sólo una se lleva el gato al agua, y este año les ha tocado a las hijas del Tomate, a las Ketchup.Como decía, el Aserejé tiene su gracia, más que cualquiera de las canciones con las que Georgie Dann nos tortura cada vez que empieza a hacer buen tiempo y la gente se dispone a empezar sus vacaciones. También me hace más gracia que la archiconocida Macarena, y aunque me he esforzado en no aprenderme el estribillo, he de reconocer que he fracasado en el intento: de tanto escucharlo lo tengo grabado en la memoria, pero no se preocupen, que no lo v…