Nochebuena
Hoy es Nochebuena y voy a confesar algo. Me paso once meses al año presumiendo de que no me gusta la Navidad. Once meses desdeñando todo lo que huela a celebración religiosa. Algunos amigos me llaman aguafiestas cuando les cuento que es poco menos que imposible saber la fecha del nacimiento de Cristo si ni siquiera estamos seguros de en qué año vino al Mundo. Mis amigos resoplan, se dan codazos cómplices y miran para otro lado cuando intento explicarles que una antigua religión llamada Mitraísmo celebraba el culto al sol el 25 de diciembre en la época que nació Jesús, y que la coincidencia de la fecha con la del alumbramiento del Mesías es poco menos que sospechosa. Pero ya no le cuento a nadie estas tonterías, aunque sean ciertas, y me guardo mucho de hacerlo en Navidad. Será que voy cumpliendo años y me va llegando la hora de aceptar las cosas como son. Será que me estoy haciendo mayor, que estoy empezando a ser una persona adulta y no me queda más remedio que admitir que, aunque dur...