Eutanasia
Ya ves, Cristóbal, ha vuelto a pasar, y el caso es que pasa de vez en cuando. No me refiero al escándalo de la filatelia, que eso lo dejaremos para otra separata, un día que me apetezca hablar de estafadores, de sinvergüenzas o de piratas, sino que estoy hablando de Jorge León, que aunque no se ha hecho tan famoso como Ramón Sampedro, también ha tenido que acabar con su vida a escondidas, urdiendo una telaraña que emborrone el nombre de la persona que le ha ayudado a terminar con todo. Y es que, nos guste o no, lo cierto es que hay mucha gente que vive amarrada a un cuerpo del que no puede desprendese porque sus músculos no le obedecen, y no me cabe duda de que el dra-ma es mucho más intenso que las historias que nos han contado en el cine Alejandro Amenábar o Clint Eastwood. Yo, qué quieres que te diga, te voy a decir la verdad, aunque no le guste a muchos oyentes: a mí me parece muy triste que una persona, en pleno uso de sus facultades mentales, no pueda decidir por ella misma lo qu...