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Mostrando entradas de junio, 2006

La ilusión, de nuevo

Siempre nos pasa lo mismo, Cristóbal. Cada dos años, en la Eurocopa o en los Mundiales. Empieza el verano y la selección de vuelta a casa, derretidas las pinturas de las mejillas de los aficionados, desechas las banderas rojas y amarillas que sólo se enarbolan sin rubor cuando juega la selección, quebradas las gargantas de los periodistas que han retransmitido el último partido, retransmitiendo la última crónica frente a una cámara que nos muestra lo más parecido que recordamos a una batalla perdida, el césped des-brozado, las gradas en silencio, los operarios recogiendo los trastos, y el presentador de televisión diciendo que otra vez lo mismo, que otra vez qué pena; Manolo el del Bombo, ¿te acuerdas, Cristóbal?, de él hablamos el otro día, con la piel del tambor hecha trizas, la chapela descolgada y el brazo sin fuerzas ya después de otro mundial que nos volvemos con las manos vacías. Es lo que pasa cuando nos hacemos ilusiones, que al final el revés de la derrota es más fuerte y má…

Ricos y devaluados

Oye, Cristóbal, fíjate que bien. Me he enterado hace un par de días que los españoles somos cada vez más ricos, y la verdad es que me ha dado un poco de vergüenza saber-lo, Cristóbal, quiero decir, descubrir de repente que somos cada vez más ricos y yo, que algunas veces me da por presumir de que soy muy observador, tener que reconocer que no me había dado cuenta. Ciñéndonos a las frías cifras del informe, te diré que el número de ricos de nuestro país ha aumentado el último año nada menos que un 5,7%, lo que no sé si será mucho o poco, pero por lo visto es lo no va más del progreso. Claro que, luego te enteras que eso de ser rico es muy relativo, que basta con tener un patrimonio, aparte de la primera vivienda y bienes tangibles, de un millón de dólares, y eso, si echamos un vis-tazo a nuestro alrededor, con tantas obras y tantas grúas y tantos precios exagerados, tampoco es como para presumir de millonario, digo yo. Pero bueno, también hay españoles ultrarricos, o sea, millonarios p…

Actos asimétricos de guerra

Querido Cristóbal: hay veces que la separata me la encuentro hecha. Palabra. Y no te quiero decir con esto que un negro me escriba los artículos mientras estoy viendo los partidos de los mundiales, qué va. Por cierto, lo de negro no lo digo por ser políticamente incorrecto, sino porque en argot literario se llama así a quien te hace el trabajo mientras tú te llevas los laureles. Bueno, a lo que iba: que a veces me encuentro este artículo hecho. Leí el otro día las declaraciones del contraalmirante de la marina estadounidense HarryHarris para justificar el suicidio de tres presos en Guantánamo y todavía estaría dolíendome la barriga de la risa si no fuera porque hay ciertas cosas de las que uno no debe reírse. Según el retórico almirante, el suicidio de tres presos no fue un hecho de desesperación sino un acto de guerra asimétrico en contra de Estados Unidos. Fíjate, Cristóbal, lo maleducados que son algunos presos: les das de comer durante cuatro años y al final se suicidan para chinc…

Los puntos del carnet

Parece que funciona, Cristóbal. Fíjate. No es que me quiera poner ahora a lanzar las campanas al vuelo antes de tiempo, pero me da en la nariz que nos vamos a llevar una sorpresa cuando acabe el verano y leamos el número de accidentes de tráfico y los comparemos con los del año pasado. El fin de semana pasado parece que se redujo el número de accidentes, y aunque puede que sólo sea un dato estadístico frío y engañoso al que los números de este fin de semana puedan dar un vuelco, yo quiero pensar que esto del carnet por puntos funciona. Y funciona aunque les pese a mucha gente que no haya hecho otra cosa sino protestar por la severidad con la que ahora se pueden aplicar las normas de tráfico, que están, entre otras cosas, no nos olvidemos, para cumplirlas. Y es que me a mí me gusta Cristóbal, cuando llegan estas fechas ―tú lo sabes porque ya llevamos algunas temporadas compartiendo micrófono―, hablar del tráfico, de las carreteras, de los accidentes de tráfico. Cada vez que hay una cam…

Manolo el del bombo

Esta tarde empieza el mundial, Cristóbal, y los españoles, aunque tengamos la mala costumbre de estar tirándonos siempre los trastos a la cabeza parece que por fin estamos todos de acuerdo: casi nadie confía en que los nuestros vayan a resolver la fase final del campeonato del mundo con dignidad. Aunque lo bueno que tiene la costumbre de nuestros jugadores de hacer las maletas antes de tiempo es que, después de dos o tres mundiales la ilusión termina por desaparecer y lo único que te queda es cierto escepticismo guasón cuando escuchas a los periodistas deportivos decir que esta vez, que esta vez vamos a pasar de cuartos de final. Sin embargo yo, como casi todo el mundo, albergo alguna esperanza de que la selección haga algo grande, aunque no me atreva a decirlo en voz alta, y como Zapatero el otro día, procuro no mojarme en público.
Desde que mi memoria alcanza, Cristóbal, cada vez que veo un partido de la selección he visto a un tipo que da cachiporrazos a un tambor, un hombre incomb…

Rocío Jurado

Fíjate, Cristóbal, si te digo la verdad, yo jamás habría imaginado que escribiría una separata algún día que se títulase Rocío Jurado, porque a mí, con todos los respetos, el mundo de la copla en general y la cantante de Chipiona en particular, me han interesado siempre bastante poco, por no decirte que nada. Y que su retoña, Rociíto, se haya aprovechado del nombre de su famosa madre para montárselo por el morro me parecía tan vergonzante que se me había quedado la boca seca de pregonarlo cada vez que tenía una oportunidad. Y de su ex marido, el ex guardia civil, mejor no hablamos. Quiero decirte con esto, Cristóbal, que a mí las gente que acostumbra a rellenar las páginas de las revistas del corazón por tener el mismo apellido de un famoso me merece tan poco respeto que no he tenido nunca reparo en decirlo. Pero no es eso de lo que quiero hablar hoy, Cristóbal, sino de respeto, porque lo cierto es que a nadie le deseo la que se ha montado en la puerta de la casa de Rocío Jurado: más …