Los puntos del carnet

Parece que funciona, Cristóbal. Fíjate. No es que me quiera poner ahora a lanzar las campanas al vuelo antes de tiempo, pero me da en la nariz que nos vamos a llevar una sorpresa cuando acabe el verano y leamos el número de accidentes de tráfico y los comparemos con los del año pasado. El fin de semana pasado parece que se redujo el número de accidentes, y aunque puede que sólo sea un dato estadístico frío y engañoso al que los números de este fin de semana puedan dar un vuelco, yo quiero pensar que esto del carnet por puntos funciona. Y funciona aunque les pese a mucha gente que no haya hecho otra cosa sino protestar por la severidad con la que ahora se pueden aplicar las normas de tráfico, que están, entre otras cosas, no nos olvidemos, para cumplirlas. Y es que me a mí me gusta Cristóbal, cuando llegan estas fechas ―tú lo sabes porque ya llevamos algunas temporadas compartiendo micrófono―, hablar del tráfico, de las carreteras, de los accidentes de tráfico. Cada vez que hay una campaña para prevenir los accidentes, por muy bien que se haga, por muy buena intención que se tenga, siempre hay alguien que no está de acuerdo, que protesta porque no le gustan los anuncios, que levanta la voz para decir que tantas tonterías al final no servirán para nada. Con los puntos también está pasando lo mismo: me he enterado que hay más de una asociación de automovilistas que protestan por la entrada en vigor del nuevo carnet. Verás, yo respeto, y a veces hago un esfuerzo grande por respetar, no te vayas a creer, las opiniones de todo el mundo. Pero la verdad es que me cuesta imaginar que nadie con un mínimo de sensatez no llegue a la misma conclusión que yo, que cualquiera con un poco de sentido común: que el carnet por puntos va a servir para evitar accidentes, para impedir muertes, para conseguir ahorrarnos esas coronas de flores tan tristes que nos encontramos en cada curva, en cada sitio donde la mala suerte travestida de imprudencia se ha cruzado en nuestro camino. Que no, hombre, que no. Que lo de los puntos está muy bien, aunque nos moleste. Y a mí, que soy conductor, me molesta el primero, como a cualquiera, pero deberíamos pensar que si una norma, una ley que nos obliguen a cumplir es capaz de salvar, aunque sólo sea una vida, creo que entonces habrán merecido la pena las multas, las molestias y hasta las retiradas de carnet si hace falta. Cuando uno se pone al volante tiene muchas papeletas de que le suceda algo. Es una cuestión estadística, nos guste o no. En nosotros está, en quienes conducimos, conseguir que el número no salga nunca.

© Andrés Pérez Domínguez, julio de 2006


Comentarios

Entradas populares de este blog

Las pajas reales (o cómo escribir una felicitación navideña políticamente correcta)

La Teoría de la Relatividad

El payaso Trump