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Mostrando entradas de diciembre, 2006

Orgasmo global

o sé si fue a esta misma hora, Fernando, pero bueno. El otro día ya lo hablamos Cristóbal y yo. Algunos teníamos la disculpa de estar haciendo un programa de radio, pero aunque a pesar de las buenas intenciones el mundo sigue más o menos igual, al menos, qué quieres que te diga: a quien no le haya tocado el Gordo de Navidad que no se preocupe, porque el viernes pasado, 22 de diciembre, día del solsticio de invierno, era el que había elegido una asociación pacifista de Estados Unidos para convocar un orgasmo a escala mundial, a ver si la energía positiva del sexo global era capaz de acabar con las guerras del planeta. Estoy seguro de que a más de uno el argumento le pareció poco serio, pero a mí me hizo mucha gracia, la verdad, cuando pienso en millones de personas arrejuntadas a la misma hora para lo mismo... Ya me en-tiendes. Las calles vacías, los televisores apagados y los teléfonos móviles en silencio para el buen desarrollo de la cópula. Igual no sirvió para nada, pero seguro …

Coincidencias

Bueno, Cristóbal, pues ya se nos ha ido otro, y aunque cada cierto tiempo siempre surge algún cantamañanas que empieza a dar órdenes en un país sin pedir permiso a sus ciudadanos, ahora que se nos ha ido Pinochet y que a Fidel Castro parece que le falta poco para que le den la extremaunción, me da la sensación de que cada vez van quedando menos dictadores, al menos dictadores de esos que llevan uniforme y que, para desesperación de sus enemigos, tienen la mala costumbre de morirse en la cama.
 o de Pinochet es bastante curioso, fíjate. Seguía en Chile con no sé qué estatus especial después de que se convocasen elecciones libres, hasta que un día el juez Garzón lo trincó en Londres con la guardia baja. Y se barruntaba que se iba a morir, querido amigo, no había más que verlo, mareando la perdiz de un lado para otro mientras iban pasando los años, se descubría la fortuna en lingotes de oro que había sacado del país y los represaliados por su régimen trataban de hacer tripas corazón en ar…

Esos apellidos tan raros

Cristóbal, no hace mucho ha habido elecciones en Ecuador, pe-ro lo que más me ha llamado la atención de ese país ha sido un reportaje que leí hace poco en un periódico. Resulta que en Chone, un pueblo del interior de Ecuador, la gente se llama de una manera muy peculiar. Verás, querido amigo. Allí lo normal no es llamarse Cristóbal Cervantes o Andrés PérezDomínguez, sino que por alguna extraña razón, una buena parte de su población, como si estuviese aquejada por una rara enfermedad, tiene nombres de pila tan llamativos como AdolfHitler, AlíBabá, o BurgerKing. Ya sabes, AlíBabáSánchezRodríguez, o BurgerKingLópezGonzález. Como lo oyes. Es como cuando en España algún padre fanático de Operación Triunfo quiso bautizar a su recién nacido con el nombre de David Bustamante, así, todo junto, como un nombre compuesto. En fin.
sta manera de bautizar a los críos en este pueblo de Ecuador, por lo visto responde al interés o a la admiración de los padres por cier-tos personajes o a la influencia d…

Gilipolleces navideñas

Mira, Cristóbal. Te juro que había escrito otra separata. De ver-dad, y que cuando me enteré de la noticia el otro día me eché el freno y me dije: déjalo, Andrés, si al final nadie te va a hacer caso. Pero aquí me tienes, querido amigo, faltando a mi palabra, levantando la voz porque en un colegio de Zaragoza han prohibido la Navidad, y lo peor es que, una vez que se ha abierto la caja de Pandora de la estupidez, resulta que hay más de un colegio en España que también tiene intención de hacer lo mismo. Como te he dicho alguna vez, querido amigo, hay veces que la separata te la dan escrita, que te sientas delante del ordenador y los dedos vuelan tan deprisa sobre el teclado que casi no tienes que pensar lo que vas escribir para leerlo luego delante del micrófono.
amos a ver, hombre, que me hierve la sangre: yo he estudiado en un colegio de curas, no voy a misa desde que hice la primera Comunión y sólo visito las iglesias por una cuestión de placer artístico, pero suprimir la Navidad e…