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Mostrando entradas de febrero, 2007

La abstención

Bueno, Cristóbal, pues ya se ha votado el estatuto de Andalucía, y, yo no sé cómo lo verás tú, pero desde mi humilde punto de vista, la cosa está, literalmente, para partirse de risa. Apenas treinta y seis de cada cien andaluces han metido la papeleta en la urna el domingo pasado, y aunque algunos periódicos y políticos se empeñan en decir que el sí ha ganado de manera abruma-dora ―por cierto, que ya hay que tener cara para decir algo así― a mí, como te acabo de decir, todo esto me suena a cachondeo. No sé tú, Cristóbal, ni los oyentes, y no lo voy a preguntar, pero yo he sido de los que no se molestó el domingo en ir a votar. He escuchado a algún político decir, antes y después del referendum, que nuestra obligación como ciudadanos era ir a las urnas. Alguno lo ha defendido con muchas ganas desde estos mismos micrófonos, Cristóbal. Pero, ¿sabes una cosa?. Consignas políticas aparte, que a mí me resbalan bastante, si te digo la verdad, te voy a decir una cosa: no ir a votar es también…

Lo frágiles que somos

o sé si te lo he contado alguna vez, querido Cristóbal, pero una de mis principales inquietudes cuando comienza la semana es pensar algo interesante con lo que castigar a los oyentes de Protagonistas, y a ti, en la separata de los viernes. Y esta semana la actualidad se presentaba jugosa: desde el bochorno que nos hacen pasar los dirigentes del Betis y del Sevilla hasta la huelga de hambre del etarra De JuanaChaos y la gente que se empeña en convencernos de que se trata del presidente de una ONG en lugar de un terrorista, pasando por el desfile del flamante y musculado novio de la Obregón en la pasarela Cibeles. En eso andaba el lunes por la mañana, como te digo, sin acabar de decidirme por hincarle el diente a ningún tema porque todos consiguen que la adrenalina me fluya por igual, cuando la tierra empezó a temblar, los cristales a moverse y las paredes a sacudirse, como si en lugar de en mi despacho estuviese dentro de una atracción de la Calle del Infierno. Después he sabido que e…

La cumbre de la OTAN

Otra vez me ha pillado, Cristóbal, otra vez por sorpresa. Mira que en junio hará cinco años que pasó, pero otra vez he vuelto a tropezar en la misma piedra. Todo me pasa porque, a pesar de que soy colaborador de un medio de comunicación, no presto atención a las noticias como debería. El viernes pasa-do me pilló el primer atasco, como a miles de personas, al venir a Sevilla desde el Aljarafe. Si no teníamos bastante con la lluvia, las obras del metro o los accidentes por culpa de los impacientes que se te pegan al culo en el carril izquierdo dándote ráfagas con las luces, a los ministros de los países de la OTAN no se les ha ocurrido nada mejor que reunirse en Sevilla, y ahora las carreteras se han llenado de guardias civiles con las pirulas encendidas y las metralletas colgadas al hombro, mirándote desde el pasamontañas con desconfianza.
Pues eso, lo que te decía al principio, querido amigo, que éramos pocos y parió la abuela. Que esta gente, los jerifaltes de la OTAN, se reúnan en Se…