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Mostrando entradas de mayo, 2007

Libros de Historia

o que te digo siempre, Cristóbal: que no salgo de mi asombro. Será porque yo, hasta el otro día, no me había molestado nunca en mirar los libros de texto con los que estudian los chavales de ahora y pensaba, ingenuo de mí, que los estudiantes todavía iban al instituto cargados con esas maletas tan pesadas, con libros de 400 o 500 páginas el que menos. Pero mi sobrino, con dieciséis primaveras recién cumplidas, me sacó la otra tarde de mi imperdonable error: me enseñó su libro de Historia, y te juro que estuve a punto de echarle una bronca por haberle arrancado las páginas. Pero que va, Cristóbal: el chaval me aclaró el asunto. Su libro de historia tiene apenas 150 páginas mal contadas, con letra grande y con ilustraciones, y como sabes que, cuando de escritura se trata, soy un gran admirador de la brevedad, lo primero que se me pasó por la cabeza fue elogiar el esfuerzo de las editoriales de libros de texto por sintetizar en 150 páginas lo que antes se contaba en 400.
Perdóname, queri…

Paris Hilton

ira, Cristóbal: como desde lo de la Pantoja me he aficionado a las noticias de la prensa rosa, he terminado enterándome de que a ParisHilton, la heredera pizpireta del imperio hotelero, la van a meter 45 días en prisión. Por lo visto a la muchacha la han pillado conduciendo con el carnet caducado y va a dar con sus tiernos huesecitos en la cárcel. Resulta que el año pasado también la sorprendieron conduciendo borracha y la condenaron a año y medio de libertad condicional, que por lo visto ahora ha violado al tener el carnet de conducir ca-ducado.
 Y, la verdad, querido amigo, te voy a decir una cosa: Estados Unidos, a pesar de todos sus defectos ―que son muchos, y sabes bien que yo soy el primero en alzar la voz―, a veces me parece un país admirable. Me lo parece por estas cosas, porque alguien que se salte las leyes, por muy ParisHilton que sea, pueda ir a la cárcel. En España, cualquier conductor borracho puede saltarse un semáforo y atropellar a un peatón y dormir tranquilamente en…

El ayuno de Julián Muñoz

Oye, Cristóbal: estoy que no vivo desde que JuliánMuñoz se ha puesto en huelga de hambre. Preocupado me tiene el hombre. El exacalde de Marbella, empeñado en imitar a De JuanaChaos, ha dejado de comer, el pobre, y no veas la ternura que me despierta. Igual que cuando lo veo en esas imágenes que han puesto estos días en la tele, dándose un baño de masas cuando era alcalde, estrechando la mano de los marbellíes y diciendo ―te lo juro, Cristóbal, cada vez que lo veo me quedo clavado en el sillón―: “Los golfos a la cárcel, los golfos a la cárcel”, como si la corrupción, los chanchullos o el dinero desaparecido no tuvieran nada que ver con él.
 La verdad es que si uno no tiene nada mejor que hacer a la hora de la siesta, me vas a permirtir, querido amigo, que recomiende a los oyentes que vean el Tomate. De verdad, pones la tele por la tarde y es más interesante que el telediario. Es más, ¿sabes lo que te digo?: que como siga el asunto de Marbella dando guerra me da la sensación de que la ge…

Darwin

Querido Cristóbal: me he estado acordando estos días de una vieja película que me gustó mucho cuando la vi, hace años: La herencia del viento. No sé si la habrás visto. Tal vez sí, o, si no, seguro que alguno de los oyentes sí. Era la historia ―la historia real, por cierto― de un profesor de Biología de Tennessi, al que, en las primeras décadas del siglo XX, llevaron a los tribunales por enseñar a sus alumnos la Teoría de la Evolución de Darwin en lugar de acomodarse a referir a sus pupilos lo mismo que la Biblia nos venía contando durante los últimos veinte siglos.
 Y a veces uno cree, Cristóbal, que las cosas han cambiado. Y no lo digo porque ahora tengamos teléfonos móviles e Internet, sino porque hace un par de semanas leí con gran felicidad la noticia de que mirando el cielo los astrofísicos han descubierto un planeta que se parece bastante a la tierra y en el que podría haber vida incluso. Uno piensa, querido amigo, que si el hombre ya es capaz buscar un planeta como el nuestro e…