Libros de Historia
o que te digo siempre, Cristóbal: que no salgo de mi asombro. Será porque yo, hasta el otro día, no me había molestado nunca en mirar los libros de texto con los que estudian los chavales de ahora y pensaba, ingenuo de mí, que los estudiantes todavía iban al instituto cargados con esas maletas tan pesadas, con libros de 400 o 500 páginas el que menos. Pero mi sobrino, con dieciséis primaveras recién cumplidas, me sacó la otra tarde de mi imperdonable error: me enseñó su libro de Historia, y te juro que estuve a punto de echarle una bronca por haberle arrancado las páginas. Pero que va, Cristóbal: el chaval me aclaró el asunto. Su libro de historia tiene apenas 150 páginas mal contadas, con letra grande y con ilustraciones, y como sabes que, cuando de escritura se trata, soy un gran admirador de la brevedad, lo primero que se me pasó por la cabeza fue elogiar el esfuerzo de las editoriales de libros de texto por sintetizar en 150 páginas lo que antes se contaba en 400. Perdóname , qu...