Libros de Historia

 o que te digo siempre, Cristóbal: que no salgo de mi asombro. Será porque yo, hasta el otro día, no me había molestado nunca en mirar los libros de texto con los que estudian los chavales de ahora y pensaba, ingenuo de mí, que los estudiantes todavía iban al instituto cargados con esas maletas tan pesadas, con libros de 400 o 500 páginas el que menos. Pero mi sobrino, con dieciséis primaveras recién cumplidas, me sacó la otra tarde de mi imperdonable error: me enseñó su libro de Historia, y te juro que estuve a punto de echarle una bronca por haberle arrancado las páginas. Pero que va, Cristóbal: el chaval me aclaró el asunto. Su libro de historia tiene apenas 150 páginas mal contadas, con letra grande y con ilustraciones, y como sabes que, cuando de escritura se trata, soy un gran admirador de la brevedad, lo primero que se me pasó por la cabeza fue elogiar el esfuerzo de las editoriales de libros de texto por sintetizar en 150 páginas lo que antes se contaba en 400.
 Perdóname, querido Cristóbal, por ser tan bien pensado. No es que en los libros de texto de ahora se haya hecho un esfuerzo por condensar, sino que, literalmente, basta con omitirlo casi todo. Verás, te voy a poner un ejemplo: Los trece siglos que pasaron desde que Rómulo fundó la ciudad después de quitarse de en medio a Remo hasta la caída del imperio se reducen a dos páginas. Te lo podrás creer o no, Cristóbal, dos ginas, y los tres únicos nombres destacados que leí fueron los de Rómulo y Remo y el de el primer emperador, Octavio Augusto. En un libro de Historia de cuarto de ESO no existen Julio César ni la Guerra de las Galias, ni Trajano o Adriano, que, fíjate, eran paisanos nuestros, ni Marco Aurelio o las guerras de Germania. La cosa es mucho más grave de lo que pensaba, y aunque te parezca que haya cierta dosis de ironía en mis palabras lo cierto es que estoy preocupado, Cristóbal, preocupado y triste por lo que nos espera cuando seamos viejos. Para que todo el mundo esté contento se ha rebajado el nivel de la enseñanza que a veces los libros de texto me recuerdan a los cuadernos de parvulario, conque, dado como está el panorama, no me extraña que en un programa de la tele uno de los candidatos a ser el español más importante de la Historia haya sido David Bisbal.

 © Andrés Pérez Domínguez, mayo de 2007

Emitido en Punto Radio el 25 de mayo de 2007

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