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Mostrando entradas de noviembre, 2007

Las braguitas de Heidi

Oye, Cristóbal: hoy te voy a confesar una cosa, hombre. Me da vergüenza y todo, pero bueno, en la radio tenemos que decir la verdad: soy un pervertido. Sí, Cristóbal, te lo digo de verdad: un pervertido, pero no ahora, sino desde hace muchos años, desde que era muy pequeño. Si hago memoria, tal vez el problema empezó antes incluso de hacer la Primera Comunión. Pero no me acabo de dar cuenta hasta ahora, fíjate, treinta años después, y ha sido la corrección política de los turcos lo que me ha abierto los ojos. Porque estoy seguro de que sabes que en Turquía han censurado las braguitas de Heidi, para que los escolares no las vean. Ya sabes, Cristóbal, Heidi, la niña de la caritaredonda y el pelo corto, con dos mofletes como dos manzanas coloradas que corría por las montañas de Suiza con Pedro, el abuelito y la cabra. Y menos mal, Cristóbal, porque la censura de los turcos me ha quitado un peso de encima. La mar de aliviado que me siento porque los niños turcos se van a librar del trauma…

Entrevista en La Voz de Cádiz

La España de Cuéntame

Cristóbal, no sé si te he contado alguna vez que hay una serie de televisión que a mí me gusta mucho. Se trata de Cuéntame, que, pese a sus detractores, me parece una mirada más que lúcida sobre el pasado reciente. Las tribulaciones de la familia Alcántara, que lucha por salir adelante durante los últimos años de la Dictadura. En los últimos episodios la serie está ambientada en noviembre de 1975, ya sabes, cuando Franco se murió. Yo era muy pequeño para acordarme, pero seguro que mucha gente recuerda la angustia de aquellos días, cuando la gente se dividía entre los que querían que el dictador se muriese de una vez y aquellos que hubieran cambiado años de su vida para que Franco durase eternamente.
Y me da la sensación, Cristóbal, que los españoles no hemos cambiado demasiado desde entonces. A veces veo con tristeza que seguimos atrincherados en dos bandos antagónicos, que la ultraderecha está viviendo uno de sus momentos más dulces en nuestro país, que cada vez hay más descerebrados …

Hugo Chávez

uerido Cristóbal: mira, a mí algunos personajes hasta me hacen gracia. Te lo di-go de verdad. Que sí, hombre. A ciertos tiranos, si los miras como unos personajes aca-ban haciéndote gracia, a pesar de que hayan sido unos asesinos: con un poco de imagi-nación, Fidel Castro parece entrañable, haciendo flexiones con su chándal en La Haba-na, como un jubilado cualquiera que está de vacaciones con el Inserso. Pero lo de Hugo Chávez, será porque todavía le quedan muchos años para tener ese aire apacible de ju-bilado, no lo trago. Vamos, que pienso en que en España tuviéramos que zamparnos uno de esos programas en los que está ocho horas dándole la tabarra a los espectadores y la verdad es que me dan ganas de exiliarme.
Y ahora, de vuelta en su país, cuando le han preguntado por la intervención del rey Juan Carlos en la cumbre del otro día, no se le ha ocurrido otra cosa que sacarse de la manga quinientos años de genocidio, de tener que callarse la boca delante de los re-yes españoles. Y es …

Huelga de guionistas

Cristóbal, hoy me voy a poner corporativista, sí, corporativista, aunque me pille muy lejos y aunque yo no sea guionista. Y es que, querido amigo, esto de juntar letras es mucho más esforzado de lo que parece, y los que escriben en Estados Unidos, los que escriben guiones para el cine, para las series o para los programas de televisión, han dicho hasta aquí hemos llegado y han tumbado los lápices. Y hasta que no han protestado, Cristóbal, la gente no parece haberse enterado muy bien de lo importantes que son quienes se ponen a pensar, a imaginar historias, a crear personajes y diálogos que luego los actores darán vida. Tan importantes son, Cristóbal, que parece que se avecina una catástrofe si el asunto no se arregla, porque, sin guión, como sabes, no hay película ni programa que resista. Y en España el nivel de los que escriben para el cine o para las series de la tele es bastante bueno, pero el otro día, en un programa, Cristóbal, cuando me enteré de lo que cobraba un guionista cua…

Esperanza de vida

Oye, Cristóbal, no veas lo contento que me he puesto. Me he enterado esta semana de que la media de vida de los españoles acaba de subir hasta los ochenta años, fíjate, para los hombres, y algunos más para las mujeres. Ochenta primaveras, que se dicen pronto. Y, ya te digo, me he puesto contento, y seguro que los oyentes y tú también, Cristóbal, porque, qué quieres, a medida uno va cumpliendo años se alegra de que la esperanza de vida se vaya alargando un poco, para poder arañar algún tiempecito más a esta puñetera existencia, que a pesar de las cosas malas que tiene, que son muchas, nos gusta tanto.
Pero, si te digo la verdad, querido amigo, estoy seguro de que los que más contentos se tienen que haber puesto con esto de que se alargue un poco la esperanza de vida son los bancos. Sí, Cristóbal, los bancos, los de siempre. Con los pisos cada vez más caros y las hipotecas cada vez más desorbitadas, los treinta o los cuarenta años que necesitamos para pagar nuestra vivienda, si aumenta l…