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Mostrando entradas de diciembre, 2007

De conejos y corderos

Bueno, pues el año se nos va el lunes, y la verdad, aunque uno quiere ser optimista, si mira los números la cosa no está como para tirar cohetes. Los números de la cesta de la compra, quiero decir, que estas Navidades se nos ha ido por las nubes. La culpa será de los biocombustibles, de Zapatero o de Rajoy, a mí la verdad es que me da igual, pero el caso es que cada vez cuesta más dinero darse un homenaje por estas fiestas, ni siquiera aunque sustituyamos el cordero por conejo. Y eso que España está en la ChampionLeague de la economía, según el presidente, incluso ahora parece que estamos por encima de los italianos y todo, pero yo, cuando miro a mi alrededor, me da un poco de risa, la verdad. Y lo de cambiar cordero por conejo, en fin, qué quieren que les diga, aunque es una frase que estoy seguro que se ha dicho con buena voluntad, no es más que un reflejo de lo que pasa, que cuando miro los números me da la sensación de que nos despeñamos cuesta abajo y sin frenos. Que cenemos cone…

Papá Noel trepador

Bueno, Cristóbal, otra Navidad, pero porque ya ha empezado a hacer frío, como corresponde en diciembre, y no porque los mantecados estén en los supermercados, porque, lo que se dice estar, están desde octubre. Sin embargo, desde hace una o dos Navidades hay algo que indica que se acercan las fiestas. Yo, la primera vez que vi uno, te aseguro que estuve a punto de llamar a la policía. Me quedé parado delante de una fachada, diciendo, anda, pero qué es eso, si parece que acabo de ver a un tío vestido de Papá Noel colándose por una ventana. Luego caí en que no, Cristóbal, que no se trata más que de una ocurrencia que se ha puesto de moda, una correncia, y que me perdone quien no piense lo mismo, querido amigo, que me parece bastante hortera, qué quieres que te diga. Hace poco, Cristóbal, en Zaragoza, en la misma plaza del Pilar, vi un edificio donde, de cada balcón colgaba un engendro de estos, una invasión de enanos trepa-dores, docenas de muñecos colgados de los barrotes, así, con un p…

El escritor persistente

Que no, Cristóbal, que aunque a veces nos creamos superiores, la verdad es que no está todo inventado. Te lo digo como lo pienso. Siempre hay alguien que se descuelga con una idea de lo más original, como el escritor canadiense YannMartel que se ha tomado muy en serio el encomiable trabajo de enviar cada semana un libro al primer ministro de su país con la intención de que se vuelva una persona menos cerril a través de la lectura. O una persona de mejor talante, ya que estamos. El escritor le ha mandado ya al primer ministro de Canadá libros como Crónica de una muerte anunciada o El principito, y los acompaña de una nota, además, en la que destaca los valores de las obras que regala semanalmente a su presidente. No tengo ni idea de cómo será el primer ministro de Canadá, Cristóbal, de hecho, te lo confieso, ni siquiera sé cómo se llama, pero me parece muy bien eso de mandar libros a los políticos. Aquí, en España, quedan tres me-ses mal contados para las elecciones, conque tal vez no …

Internet

Cristóbal, ya sabes que tú y yo nos comunicamos mucho por correo electrónico, o vía mail, como dicen los modernos o los cursis, que la mayoría de las veces viene a ser lo mismo: lo de modernos y cursis, quiero decir. La verdad es que esto del correo electrónico facilita mucho las cosas, igual que Internet es una herramienta estupenda si uno la sabe utilizar. Lo que ocurre, querido Cristóbal, es que la palabra escrita adquiere casi siempre un valor incuestionable, y la red, qué quieres que te diga, a veces me da la sensación de que es una viña sin vallar, un saco en el que todo cabe, y donde como te digo, la información, por el hecho de estar escrita adquiere algo así como un valor de Ley que a veces no se corresponde con la realidad. Y a veces me hace gracia, Cristóbal, cuando veo al dependiente de unos grandes almacenes suspirar resignado cuando le llega un cliente que se ha empapado por Internet del aparato que quiere comprar, o a los pobres médicos en las consultas, hasta el gorro …