El síndrome de Mowgli
En junio empecé el primer borrador de una nueva novela. Cada escritor podrá contar la película como le venga, pero para mí el primer borrador es el que más disciplina exige. No es que en los siguientes borradores llueva sobre mojado, que tampoco, pero al trabajar en el primer borrador de una novela, por muchos esbozos que hayas pergeñado previamente, siempre me afectan dos sensaciones encontradas: por un lado, la ilusión de empezar una historia nueva, y, por otro, la incertidumbre sobre si el estilo será el adecuado, si el tono el que más convendrá a la historia, si los personajes estarán los suficientemente bien trazados y las motivaciones que dirigen sus actos serán lo bastante claras, si la historia será coherente. A mí me gusta que las historias que leo sean sólidas y abiertas al mismo tiempo, esto es, que el autor haya explorado todas la opciones hasta encontrar el mejor de todos los caminos posibles, pero también que no me lo den todo hecho, que me hagan pensar, que me dejen esp...