Los amables vigilantes del metro de Madrid
Para Antonia J. Corrales, que tenía ganas de leer este artículo Cristóbal, ya sabes que por algún problema genético no suelo llevarme bien con la gente que viste uniforme, sobre todo si tienen malos modales y yo, tan cabezota o tan ingenuo que nunca aprendo, en lugar de ir a lo mío todavía intento enseñárselos. Los buenos modales, quiero decir. Como sabes, llevo un par de meses de promoción con mi nueva novela, y cuando uno anda viajando de un lado a otro, siempre termina encontrándose un tipo metido dentro de un unforme que, por alguna razón, la mayoría lo lleva dos o tres tallas más pequeña de la que le corresponde, como si las empresas de seguridad que los contratan no pudieran pagarles ropa de su talla, y ahí los tienes, pobrecitos, a muchos vigilantes jurados, con esa mala cara y esa mala leche porque les aprietan las camisetas. A lo que iba: que al final siempre te encuentras a un tipo de estos cuya educación o sus modales son inversamente proporcionales a su mala leche y yo, au...