Los asesores de Obama

Cristóbal, me he enterado de que han venido a Sevilla dos asesores de Barack Obama para aconsejar al alcalde, no sé muy bien de qué, pero supongo que le van a decir cómo tiene que hablar, cómo tiene que vestirse, qué gestos debe utilizar si quiere que su mensaje cale en la gente. Es decir, que lo de los retrasos en las obras de metro está muy bien, o que el tranvía de la avenida de la Constitución, con las antiestéticas catenarias, no es el despilfarro de dinero más grande que se recuerda, por lo menos, desde la época de la pirámides. Al cabo, querido amigo, cuando de cumplir sueños se trata lo mejor, parece ser, es hacerlo cuanto antes.
Me hago cargo de que gobernar no debe de ser fácil, y, fíjate, aunque no lo parezca por lo que te estoy contando, estoy seguro de la buena voluntad de Sánchez Monteseirín, pero los políticos con buena voluntad -o los que sólo tienen buena voluntad- a la larga suelen dejar un mal sabor de boca, y algunos, por desgracia, no son capaces más que de provocar una carcajada limpia. No sé, al final, cuando por el paso de los años los recuerdos se vayan suavizando, a lo mejor quienes lo critican acaban cogiéndole cariño a Monteseirín y todo, pero ahora, cuando me entero de que vienen dos asesores de Obama para aconsejar al alcalde no puedo evitar que me dé la risa floja, qué quieres que te diga. Y es que, querido amigo, aquí en España, por mucho que queramos empeñarnos, aunque hayamos celebrado un Mundial, las Olimpiadas o la Expo, al cabo no somos más que los ilusos del pueblo de Bienvenido Mr. Marshall, y todavía nos quedamos con la boca abierta cuando alguien viene desde Estados Unidos para decirnos lo que tenemos que hacer, bien sea Gore, que se está forrando a cuenta del tembleque de piernas que nos entra cada vez que vemos un documental de National Geographic, o ahora con Barack Obama, cuyo nombre parece ser una especie de varita mágica con la que todos quieren ser bendecidos. Total, hoy en día basta con firmar un cheque para que uno pueda cumplir sus sueños.

© Andrés Pérez Domínguez, diciembre de 2008

Comentarios

  1. Fíjate, Andrés, en que en árabe la palabra "barak" significa "bendición", "bendito", "que tiene suerte". Igual es lo que, sin saberlo, persiguen algunos políticos españoles que babean con el nuevo César.
    Un abrazo

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  2. El DRAE define "baraka", en su segunda acepción, como "fortuna (suerte favorable)". En fin, a mí me remite a los amigos del empresario vasco asesinado que continuaron buscándola, la baraka, jugando al tute mientras veían al forense por la ventana.
    Ya sé que no tiene nada que ver con los colegas de Obama de tapitas por aquí, pero ese juego es el que dan las palabras. ¿Lo habrán aprendido los socialistas sevillanos?
    Los políticos juegan siempre con las palabras, pero las aburren. No saben jugar.

    Un abrazo.

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  3. Rafael, sí, necesitan mucha suerte, sobre todo para no aburrirnos. También les pasa que son unos noveleros los políticos. A mí, es cierto, me recuerdan a Bienvenido Mr. Marshall, pero aquellos inspiraban ternura. Estos, obviamente, no.
    Un abrazo, Rafael, y feliz primer aniversario de tu blog.

    Juanma, sí que es jodida esa escena. Y los políticos, como digo unas líneas más arriba, solo consiguen aburrir. Por cierto, te he enlazado en el blog. Pensaba que estaba hecho pero el otro día caí en la cuenta de que no. Perdona por la desconsideración que ya ha sido oportunamente reparada.
    Un abrazo,

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  4. Como siempre certero y mordaz.Muy bueno.
    Bienvenido Mr. Marshall es una de mis pelis favoritas. La tengo!!!! Y sigue siendo máxima actualidad, a los hechos nos remitimos, a éstos y a muchos otros que asaltan la actualidad informativa.
    Besos,
    Antonia J Corrales

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  5. Bueno, qué animado está este blog. A mi tampoco me gusta que se digan palabrotas, la verdad. Pero me leí la Clave Pinner y me encantó. Me acaban de regalar el factor Einstein y estoy desenado empezarla. Espero disfrutar tanto como la anterior. ¿alguna recomendación de otro autor/a que merezca la pena?

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  6. Sí, Antonia: no hemos avanzado mucho desde Bienvenido Mr. Marshall. Somos así de noveleros. Y es una película inteligente donde las haya.
    Un beso,

    Anónimo: me alegra que le gustase La clave Pinner. Espero que con El factor Einstein le suceda lo mismo. En septiembre salió otra novela mía, El síndrome de Mowgli.
    ¿Un autor/a que merezca la pena?: la que firma el comentario anterior al suyo es una buena escritora además de buena persona. Métete en su blog y encontrarás información sobre sus libros.
    Aparte de esto, te recomiendo el libro que me estoy leyendo ahora mismo, más despacio de lo que me gustaría porque no ando muy atareado: "El mapa del tiempo", de Félix J. Palma (ed. Algaida). Es un gran libro y muy bien escrito, además.

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