Monze, yo también zoy andalú

(Este artículo está escrito en versión "traducida" más abajo, por si alguien no lo entiende bien.
Monze, yo también zoy andalú

Hoy no te hablo a ti, Crihtoba, zino a Monzerrá Nebrera. Bueno, Monze, zupongo que pa lohamigo, porque azín ze llama en zu bló. Vamoh a veh, Monze, miarma, cómo te lohplico paquementiendah bien. Rezurta que yo también zoy andalú, y aunque no me guhta ni er rosío, ni la zemana zanta ni la feria hay una coza que rivindico con orgullo ca ve que voy Dehpeñaperro arriba, y eh mi asento, fíhate. A mí me guhta hablá en andalú, y aunque podría hablá zin asento zi me lo propuziera, pa mí zería una impohtura tan ehtúpida como zi hablaze en otridioma, como zi lisiera en inglé o en alemán, por sierto, Montze, que ezoh doh idiomah a pezá dabehme criao en Zevilla tambié loh hablo, y zobre tó el inglé zin ningún rahtro de asento andalú, quería mía. Ya te digo, Montze, que entre encorzertarme cuando hablo en cahtellano pa que tú mentienda o hablá er mihmo andalú que Felipe Gonsale o Javié Arena prefiero ehto úrtimo, fíhate, y que zi ni tú ni la gente como tú mentiende o no me quiere entendé eh zu poblema. Vuehtro poblema. Qué quiereh que te diga, guapa.
Que Mahdalena Arvare eh er paradihma -fíhate que palabrah zoy capá de utilisá si me ehfuerso a pezá de ze andalú- de linconpetensia naide te lo dihcute, que no ze zepa ehprezá bien ehtá tan claro como que tú hah metío la pata y no dejah de removehte en er fango ca vez que lo quiereh arreglá, que zi er pezoe ehtá aproveshando ehto pa meterze contigo, que zi eh un poblema político. Er contubernio judeomazónico ta fartao desí, miarma.
¿Que no tenterah de na cuando llamah a un hoté a Cordoba? Hiha mía, poh en un concurzo de torpeh entre Mahdalena Arvare y tú no zé yo mu bien cuar quearía la úrtima. Pero la Maleni ha tenío la dehgrasia de que la nombren minihtra y ya no pue evitá que ze mofen della. Y con rasón, que no vayah a penzá que me meto contigo porque ereh der pepé, que a la pihpireta minihtra Aído también le dao lo zuyo. Zinembargo tú toavía ehtá a tiempo de hasé lah maletah, guapetona, anteh de que argún día también tagan mihistra y to er mundo ze dé cuenta de lo tonta que ereh, mi arma. Ea.

© copirai, andré pere domingue, enero der dohmirnueve



Montse, yo también soy andaluz

Hoy no te hablo a ti Cristóbal, sino a Montserrat Nebrera. Bueno, Montse, supongo que para los amigos, porque así se llama en su blog. Vamos a ver, Montse, mi alma, cómo te lo explico para que me entiendas bien, resulta que yo también soy andaluz, y aunque no me gusta ni el rocío ni la semana santa ni la feria hay una cosa que reivindico con orgullo cada vez que voy Despeñaperros arriba, y es mi acento, fíjate. A mí me gusta hablar en andaluz, y, aunque podría hablar sin acento si me lo propusiera, para mí sería una impostura tan estúpida como si hablase en otro idioma, como si lo hiciera en inglés o en alemán, por cierto, Montse, que esos dos idiomas, a pesar de haberme criado en Sevilla también los hablo, y sobre todo el inglés sin ningún rastro de acento andaluz, querida mía. Ya te digo, Montse, que entre enconsertarme cuando hablo en castellano para que tú me entiendas o hablar el mismo andaluz que Felipe González o Javier Arenas prefiero esto último, fíjate, y que si ni tú ni la gente como tú me entiende o no me quiere entender es su problema. Vuestro problema. Qué quieres que te diga, guapa.
Que Magdalena Álvarez es el paradigma -fíjate qué palabras soy capaz de utilizar si me esfuerzo a pesar de ser andaluz- de la incompetencia nadie te lo discute. Que no se sepa expresar bien está tan claro como que tú has metido la pata y no dejas de removerte en el fango cada vez que lo quieres arreglar: que si el PSOE está aprovechando esto para meterse contigo, que si es un problema político. El contubernio judeomasónico te ha faltado decir, mi alma.
¿Que no te enteras de nada cuando llamas a un hotel a Córdoba? Hija mía, pues en un concurso de torpes entre Magdalena Álvarez y tú no sé yo muy bien quién quedaría la última. Pero Maleni ha tenido la desgracia de que la nombren ministra y ya no puede evitar que se mofen de ella. Y con razón, que no vayas a pensar que me meto contigo porque eres del PP, que a la pizpireta ministra Aído también le he dado lo suyo. Sin embargo tú todavía estás a tiempo de hacer las maletas, guapetona, antes de que algún día también te hagan ministra y todo el mundo se dé cuenta de lo tonta que eres.

© Andrés Pérez Domínguez, enero de 2009

Comentarios

  1. jajaja, qué bueno André, lah dao onde le pica...
    qué arte!
    de eso sí entendemos los andaluces de usar la ironía y picaresca para dejar en entredicho la prepotencia norteña...
    un abrasso
    vente pacá mañana que bamo a echá un palique largo largo
    er patri

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  2. Es lo que nos queda, el recurso de la ironía. A ver si puedo pasarme, porque ando mú, mú, mú liao
    Un abrazo,

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  3. Ma jartao reí. De verdad, una gran separata, o zeparata, que hoy han sido, sío, dos. Y lo del copirai, de arte total.

    (Y por cierto, menos mal que explicaste a Cristóbal qué hacías y quién era ese señor de Long Island. Estaba intrigadísimo y no me entaraba de nada. Pero de ná de ná, eso del inglé sí que es complicao pa mí).

    Un abrazo.

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  4. Bueno, Juanma, las cosas hay que tomárselas así, aunque también escribir en broma es una forma de ponerme muy serio, la verdad.
    No sé si debería poner algún subtítulo en ese vídeo, porque puede que eso le haya pasado a más de uno. Si lees El factor Einstein verás que buena parte de la novela transcurre en Long Island, en el verano de 1939, y este señor que aparece conmigo en el vídeo había conocido a Albert Einstein de adolescente porque era amigo de su padre. Pasé un rato maravilloso con él. En el vídeo me describe el barco de Einstein, me cuenta que después de aquel verano estuvo allí, en el jardín de su casa, y comentábamos la habilidad -o la falta de habilidad- de Albert Einstein como navegante.
    En fin, espero habértelo aclarado.
    Un abrazo,

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  5. En ello estoy, Andrés. En la página 111 me pillas...ya ves que pasaron las tres primeras y sigo.

    Un abrazo.

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  6. Bueno, pues llegar a la 111 ya es un éxito entonces. Varás, Juanma, si te apetece llegar hasta el final, que tanto Bob Rothman como su padre salen en la novela, y que al final, del todo, en los agradecimientos, le dedico unas líneas.
    Un abrazo y que la disfrutes, eso es lo que más me gustaría

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  7. je, je,el escritorcillo sevillanillo que se cree graciosillo. Y los amiguillos que le aplauden sus horrendos chascarrillos

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  8. Anda, pero si nos visita un poeta anónimo. ¿No ha pensado usted en dedicarse profesionalmente a escribir ripios? Le auguro un gran futuro

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  9. Bueno, bueno, bueno. Estamos sacando las cosas de quicio. Entiendo que con esto pretende usted hacer una gracia. La tiene, en cierto modo,pero quiero que sepa que yo como andaluza ni digo "mi arma", ni "azin" ni ninguna de esas expresiones "topicalizadas" como de nuestra tierra. Los medios se han pasado al darle tanto bombo a la estupidez que dijo la señora Nebrera. Con un día machándonos con el tema hubiera bastado.

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  10. Andaluza, yo tampoco las digo. Pero lo que he intentado es meter todos los acentos posibles, y un poco de sentido del humor. Esta señora ha metido la pata, hasta el fondo, y lo peor es que no ha querido arreglarlo. Tal vez es que le guste la polémica.

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  11. Me gusta el andaluz, pero más hablado que escrito, porque escrito casi que no me entero de "na". También me gustan los andaluces y las andaluzas, más los primeros que las segundas.
    Me gusta saber de dónde es cada uno sólo por el tono y el acento que imprimen a sus vocablos. Me gusta la diversidad lingüística y sociológica... Me gusta muchísimo!!!!


    Antonia J Corrales

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  12. ¡¡Ay, Antoniaaaa!! Entonces te gusto yoooo...!!!!!

    (perdona el arrebato, Andrés)

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  13. Juanma, mi arma, pués claro, un puñao.
    Mil besos,
    Antonia J Corrales

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  14. Estimado Andrés:
    me tomé la libertad el otro día de copiar su artículo y pegarlo en una entrada del blog de Montserrat Nebrera. Espero que no le haya importado. Ha habido alguna respuesta a su escrito. Puede verla en www.montsenebrera.cat
    Un saludo y felicidades por sus palabras en "andalú"
    Juan Miguel

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  15. Antonia, sí, la diversidad de acentos y costumbres es enriquecedor. Sabes que yo reivindico mi acento con orgullo.
    En realidad, el andaluz no se escribe, pero lo que he puesto en el artículo es una muestra más o menos amplia de acentos andaluces, que hay muchos. En algunos sitios se cecea, en otros se cecea, en otros se relajan las jotas o se aspiran las haches y las eses. A uno de Sevilla le suena raro el acento granadino y viceversa, y a uno de Jaén con el de Cádiz. Andalucía es muy grande, eso hay que tenerlo en cuenta.
    A mí me pasa lo contrario que a ti: me gustan más las andaluzas...
    Un beso,
    Juanma, sabes que aquí tienes tu casa y que puedes decir lo que quieras, incluso ponerme a parir si se tercia. Y si seguis el hilo de una conversación mediante los comentarios, pues estoy encantado.
    Disculpad que no conteste tan rápido o tan prolijamente como me gustaría, pero ando liado con una novela y no me queda mucho tiempo.
    Juan Miguel: no hay problema. Cuando cuelgo una cosa aquí ya deja de pertenecerme, en el sentido que cualquiera puede leerla o comentarla. Si no, no la colgaría. Me pasaré por el blog de la señora Nebrera, a ver qué dicen por ahí.
    Un saludo,

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  16. Yo ya le he contestado con un vídeo en el que le pongo los puntos sobre las íes:

    http://es.youtube.com/watch?v=aBjy1U3v1bE

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  17. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  18. Está bien el vídeo, pero el lugar donde uno nace tampoco debería marcar el talento o la falta de él. No hay que caer tampoco en el tópico de que lo nuestro es lo mejor. En Andalucía, como en todos sitios, hay cosas buenas y malas. Lo que le ha pasado a Montse Nebrera es que ha metido la pata y luego no ha sabido o no ha querido rectificar.

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  19. (Juanma, permíteme que ponga tu comentario en esta entrada: se me fueron los dedos ayer al colocar una antigua que aparecía como la primera cuando es de 2004)

    Aprovecho esta entrada para decirte, Andrés, que "El facto Einstein" me tiene fascinado (hoy lo digo en mi PUNTO DE SUTURA. Ya sabes, para cuando yo tenga novela y tú, en tu SEPARATA, en fin...). Voy por la mitad. Ya te diré. Una vez más un personaje con dos nombres. Pero Montalbán y Montaner eran, al fin, la misma persona. Que no pasa lo mismo con Frida Klein.
    "La clave Pinner" aquí la tengo, esperando su turno. Pero aprovecho también para decirte que fue muy, muy difícil encontrarla; lo cual no sé si es un dato que tú controlas o es algo que ya está en manos de la editorial.

    Un abrazo.

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  20. Me alegra mucho que te guste. Es lo que un escritor quiere, que sus libros gusten, que los lectores se lo pasen bien. El factor Einstein para mí es, sobre todo, una historia de amor, y una de las cosas que más me interesaba era el momento tan terrible que tuvo que vivir Albert Einstein cuando tuvo que animar al presidente Roosevelt a construir la bomba atómica.
    Lo de La clave Pinner ahora mismo no está en mi mano. La parte jodida de este trabajo, Juanma, es que una vez que vendes tu historia a una editorial ya no puedes hacer nada. Pero supongo que cuando un lector la pide, al final los libreros la buscan. Y es una novela La clave Pinner que, por los comentarios que aún me llegan de los lectores, aún sigue ahí, lo cual me alegra mucho más de cuatro años después de que se publicase. A veces tengo la sensación de que ha sido mi novela más leída, que a veces no significa lo mismo que la más vendida.
    Intentaré escucharte luego en la radio.
    Un abrazo,

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