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Mostrando entradas de abril, 2009

José María Merino en la RAE

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En mayo hará ocho años que conocí a José María Merino. Doce meses antes, un relato mío, Ojos Tristes, había ganado el premio Max Aub, y según las bases la ceremonia de entrega era el año siguiente, en Segorbe. Mis publicaciones entonces se reducían a dos o tres cuentos editados por aquellas instituciones que convocaban los premios que había tenido la suerte de ganar. Muy poco antes de salir para Segorbe me contaron que José María Merino iba a estar tres días por allí también porque era jurado ese año. Cogí un par de esos cuentos que tenía publicados y los guardé en la maleta.
Esta foto que rescato por aquí es de uno de aquellos ratos felices de Segorbe. Los cuentos los tenía en la habitación de hotel y no me atreví a dárselos a Merino hasta el último día. No esperaba su opinión, ni siquiera que me dijera nada, pero me di cuenta de que José María Merino era un tipo sencillo y amable al que me apetecía regalarle un par de cuentos míos. Sólo eso.

Ya digo. Aquello fue hace ocho años, y est…

Punto final

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“Ni sentir sobre la piel la deliciosa brisa que anuncia el verano, ni acariciar otro cuerpo, ni beber whisky escocés en la bañera hasta que se enfríe el agua ni, en fin, cualquier otro placer que se le ocurriese, proporcionaba a Wells un bienestar mayor que el que sentía cada vez que ponía el punto y final a una novela”
No son mías estas palabras, sino de mi amigo Félix J. Palma en su espléndida novela, El mapa del tiempo, pero las suscribo de cabo a rabo. Esta mañana yo he puesto el punto final a una novela que me ha tenido ocupado el último año. Escribir una novela es parecido a una travesía: al principio empiezas a navegar con la ilusión de las nuevas experiencias, pero luego dejas de ver la costa y a veces hay tormenta, y otras no sopla el viento y piensas que a pesar de haber navegado antes tal vez ahora no seas capaz de llevar la nave a su destino, que quizá el barco se hunda en el camino porque te pille una ola de través o porque no hayas podido reparar esa vía de agua puñetera …

Letras que vienen del sur

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Cuando tus libros llevan ya unos meses en las librerías, si es que, con suerte, aún se mantienen, resulta el doble de placentero por lo menos que haya gente obstinada que sigue empeñándose en escribir de ellos en la prensa. Por aquí rescato esta hermosa reseña que sobre El síndrome de Mowgli ha escrito Diego Prado en el Diario de Menorca.
LETRAS QUE VIENEN DEL SUR
Diego Prado
Andalucía ha sido siempre, por encima de todo, tierra de poetas. Esto parece, no obstante, un tópico si pensamos en aquella generación de narradores de los 60 que algún crítico sobrado de ingenio bautizó como los narraluces y en cuya nómina estaban nombres señeros como Caballero Bonald o Alfonso Grosso. En nuestros días sin embargo, frente a una lista importante de novelistas, se ha dado desde los 90 una curiosa aparición espontánea de narradores andaluces que han dedicado parte de sus esfuerzos al cuento literario, aún siendo algunos de ellos también consumados novelistas. Unidos apenas por la proximidad generacion…

Enrevista a Abraham Lincoln

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Un libro que vale la pena leer

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Con los libros sucede cada vez más como con la ropa, pasan de moda en cuanto cambian la temporada y parece que ya no se puedan encontrar. Por fortuna, de El factor Einstein, más de un año después de que se publicase, no dejo de recibir comentarios amables de lectores que han disfrutado con ella. Estos últimos días me han escrito un profesor venezolano que me cuenta que la va a recomendar en las librerías de su país, y un amable lector, Juan Pan, para decirme que había escrito una reseña en su blog. La dejo por aquí. El factor Einstein
El nombre del autor no me decía nada, pero sí me llamó poderosamente la atención la portada del libro. Era mi tema preferido: el espionaje.
Llevaba bajo el brazo dos libros de autores famosos y los dejé en la estantería para cambiarlo por este: EL FACTOR EINSTEIN. Autor: Andrés Pérez Domínguez, un desconocido hasta ese momento; uno de mis preferidos a partir de ahora.
Luego, en la pestaña interior, descubrí que Andrés Pérez es sevillano, y que a sus cuaren…