José María Merino en la RAE

En mayo hará ocho años que conocí a José María Merino. Doce meses antes, un relato mío, Ojos Tristes, había ganado el premio Max Aub, y según las bases la ceremonia de entrega era el año siguiente, en Segorbe. Mis publicaciones entonces se reducían a dos o tres cuentos editados por aquellas instituciones que convocaban los premios que había tenido la suerte de ganar. Muy poco antes de salir para Segorbe me contaron que José María Merino iba a estar tres días por allí también porque era jurado ese año. Cogí un par de esos cuentos que tenía publicados y los guardé en la maleta.
Esta foto que rescato por aquí es de uno de aquellos ratos felices de Segorbe. Los cuentos los tenía en la habitación de hotel y no me atreví a dárselos a Merino hasta el último día. No esperaba su opinión, ni siquiera que me dijera nada, pero me di cuenta de que José María Merino era un tipo sencillo y amable al que me apetecía regalarle un par de cuentos míos. Sólo eso.

Ya digo. Aquello fue hace ocho años, y esta foto es del domingo pasado, el día que mi querido José María leyó su discurso de ingreso en la RAE. En enero me llegó un correo suyo invitándome a asistir, y no miento si digo que en todos estos años que llevo peleando en este oficio tan raro de inventar historias, el rato del domingo en la Academia ha sido uno de los más felices. Feliz por mi querido Merino, y feliz también por mí, orgulloso -sí, mucho, por qué no decirlo- de que me invitase.

A veces me preguntan qué premio de los que he tenido la suerte de ganar ha sido el más valioso, y siempre respondo, sin dudarlo, que el Max Aub. Y cada vez estoy más convencido de que no es por el prestigio que entonces tenía el premio ni por el estímulo que significó para mí ganarlo, sino por viajar a Segorbe y haber tenido la suerte de conocer a José María Merino. Durante las horas tan pesadas del viaje en tren me dediqué a pulir el original de La clave Pinner que daría por concluido pocas semanas más tarde y que José María Merino acabaría presentándome en Madrid tres años después.

Siempre ha sido muy bueno conmigo. He procurado molestarlo muy poco, pero desde que lo conozco no ha habido una sola llamada mía que no haya atendido o devuelto, un correo o una carta que no haya respondido. No sé si José María Merino es consciente de cuánto ha significado su amistad y su cariño para mí durante estos años, y ya tenía ganas de decírselo y de que se entere todo el que se asome por aquí.

Por aquí dejo este montaje casero del acto. La única pena es que no pude grabar el discurso de José María Merino. Un vigilante me había dicho que no se podía. Pero al final vi que había varias cámaras grabando y me arriesgué.

Desde aquel mayo de 2001 he tenido la suerte de publicar tres novelas. Y uno de las primeras personas a las que siempre mando mis libros recién salidos de la imprenta es a José María Merino. Al cabo, no es muy diferente a cuando le regalé aquellos cuentos en Segorbe: quiero que él las tenga, y si las quiere leer bien, y si no, no pasa nada. Entre amigos escritores nunca se preguntan estas cosas.

En Segorbe tampoco le pregunté su opinión, pero Merino al despedirse, no sé si se acuerda, hizo un aparte conmigo y me dijo que le habían gustado mis cuentos. Pocos días después me llegó un libro suyo dedicado y me contaba que Ojos Tristes, mi cuento que había ganado el Max Aub, también le había gustado mucho. Lo escribo y no puedo dejar de sonreír, agradecido. Dentro de muy poco saldrá un libro de cuentos mío, El centro de la Tierra. Pronto hablaré de él por aquí. Aquellos dos cuentos que le regalé a Merino cuando superé la vergüenza se podrán leer en esta colección. Pero lo que más me satisface es que mi nuevo libro estará dedicado al Excelentísimo Señor -creo que por ser académico éste es el tratamiento que le corresponde- José María Merino.

Comentarios

  1. Amistades como la tuya con Merino hay que cuidarlas, amigo. No suele ser frecuente que un autor consagrado se muestre accesible, generoso y simpático con un autor joven. Merino es un gran autor de cuentos y que esté ya en la RAE nos alegra a todos los que frecuentamos el género. Si encima es buen tipo, pues qué mejor.
    Qué ganas de leer EL CENTRO DE LA TIERRA.
    Abrazos.

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  2. Pues sí, Diego. Si la grandeza se demuestra por la sencillez, Merino es de los más grandes.
    Muy pronto podrás leer El centro de la Tierra, que está dedicado, como he dicho por aquí, a José María Merino.
    Un abrazo,

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  3. Totalmente de acuerdo: la grandeza y la sencillez, si no van unidas, no son verdaderas. O bueno, no es cierta la grandeza. La sinceridad se muerde en tus palabras, Andrés.

    Habrá presentación de ese libro de cuentos, ¿no? Por cierto, ¿prefieres llamarlos cuentos, relatos cortos o todo es lo mismo y da igual?

    Un abrazo.

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  4. Hola, Juanma. Llevas razón. La grandeza y la sencillez suelen ser directamente proporcionales.
    No sé si habrá presentación del libro. Sé que va a estar para la Feria del Libro de Sevilla, incluso antes, pero si se hace algo ya lo iré anunciando, descuida.
    Cuentos, relatos cortos. A mí me da lo mismo. Lo único que importa es sentarme a trabajar y tratar de hacerlo lo mejor posible.
    Un abrazo,

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Yo también creía que los "Grandes" eran inaccesibles hasta que tuve la suerte de conocer el pasado otoño al escritor D. Antonio Rodriguez Almodóvar, el autor de "Cuentos al amor de la lumbre". Es la persona más amable y atenta que he conocido. Contestó a todas las preguntas que le hice para los foros que yo frecuentaba. La entrevista está en mi blog en primera página.

    Referente a tu relación con el señor Merino, pienso que esa amistad es un tesoro que debes cuidar y poner a buen recaudo, pues ellos, a pesar de mostrarse amables y dispuestos a hablar de su vida, no siempre colaboran leyendo textos de los autores nuevos. Tengo la amarga experiencia de haber enviado manuscritos a escritores consagrados que no me han respondido siquiera, y el famoso Umbral dijo en televisión que recibía a diario manuscritos de admiradores que él arrojaba a la piscina de su chalet.

    En cuanto a tu libro La Clave de Pinner, lo acabo de leer y me ha encantado.
    Mi enhorabuena.
    Saludos.
    http://ellugardejuan.blogspot.com

    23 de abril de 2009 10:20
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  7. Hola, Juan:
    José María Merino es un gran escritor y buena persona. Ya lo hemos dicho por aquí. No conocía esa respuesta de Umbral, pero bueno, allá él. Aunque sí es verdad, Juan, que, paradójicamente, cuando uno se dedica profesionalmente a la escritura, tiene muy poco tiempo para leer, y por eso hay que ser muy selectivo. Mi costumbre, buena o mala, es entregar un manuscrito sólo a quien es de mucha confianza y que además haya demostrado un vivo interés en leerlo. Si no, es poner a un amigo en un compromiso. Yo siempre tengo una pila de libros atrasados por leer, y supongo que a otros escritores les pasará lo mismo, y estoy deseando hincarles el diente.
    Gracias por tus palabras sobre La clave Pinner. Me alegro de que te haya gustado. En este blog puedes encontrar mucha información sobre ella. Y, la semana pasada terminé nueva novela ambientada de nuevo en esa época, con la II G M como telón de fondo. Hay un post reciente en el blog donde lo cuento.
    Un saludo,

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  8. Gran entrada ésta, querido amigo. Tan grande y sincera como Merino. Te felicito por tener su amistad, pero ya sabes aquello de que: "Dios los cría y ellos solitos se juntan" Creo que entiendes a la perfección lo que te digo.
    En referencia a lo que comenta Juan sobre Umbral, pues no creo que sea cuestión de tener más o menos tiempo para leer, sino, en ese caso concreto, de ser imbécil o no serlo. En este mundo hay de todo, como en todos.
    Besos, amigo, y ya digo, felicidades por esta entrada tan maravillosa y entrañable.
    Antonia J Corrales

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  9. Sí, Antonia, cuando uno escribe lo que siente suelen salirle buenos párrafos. Yo tenía muchas ganas de decir públicamente que José María Merino es una gran persona además de un gran escritor. Durante estos años me ha dado bastantes consejos y palabras de ánimo para seguir luchando. Con eso ha sido suficiente para que tenga mi respeto y mi cariño.
    Ahora bien, también tengo muy claro que literariamente, Merino no se casa con nadie: eso te lo dirá cualquiera que lo conozca.
    El acto del otro día fue muy emotivo. A ver si voy a Madrid con más tiempo y te llamo y hablamos de tú a tú.
    Un beso grande,

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