De violines y cuentos

No es mi intención agobiar a los lectores de este humilde blog con las noticias sobre mis libros, pero como es lo más cómodo para poner lo que aparece en la prensa sobre mí, no me queda otro remedio. Así que aquí va esta estupenda entrevista que me hizo mi tocayo González Barba el otro día en ABC.
La belleza de la llanura de Mauthausen no te impide pensar en todo el horror que se vivió allí
POR ANDRÉS GONZÁLEZ-BARBA. ABC SEVILLA
Viernes, 19-06-09



A pesar de su juventud, Pérez Domínguez posee una carrera literaria muy reputada desde que ganó en 2000 el Premio Internacional de Cuentos Max Aub. Tras publicar «La clave Pinner» (2004), «El factor Einstein» (2008) o «El síndrome de Mowgli» (2008), Andrés Pérez Domínguez (Sevilla, 1969) ganó anoche el XLI Premio de Novela Ateneo de Sevilla por su obra «El violinista de Mauthausen», dotado con 36.000 euros. A su vez, Lorenzo Luengo ganó el Ateneo Joven por su obra «Amerika». Ambas obras saldrán publicadas por la editorial Algaida en octubre.
-Antes que nada, ¿qué supone para usted este premio tan prestigioso?
-Es una alegría tremenda porque lo han ganado escritores tan prestigiosos como Juan Marsé o Eslava Galán. Además soy de Sevilla, y eso es un valor añadido.
-¿Cuáles son las claves de «El violinista de Mauthausen»?
-Es una novela que se desarrolla en tres escenarios distintos. El París ocupado por los nazis, el Berlín de la posguerra -año 1945- y el campo de concentración de Mauthausen. Anna es una francesa que se va a casar con un republicano español, Rubén, que vive exiliado en París y que se lo llevan a Mauthausen tras la invasión nazi. A partir de ahí ella se convertirá en una agente al servicio de los aliados para poder salvar la vida de su prometido. El tercer personaje protagonista es el violinista de Mauthausen, un alemán que muy a su pesar tendrá que colaborar con los nazis. La novela transcurre en un tiempo que va de 1940 a 1945.
-¿Por qué cree que esta época en concreto que usted describe fascina tanto en la literatura y en el cine?
-Hay muchas fotos y documentos de aquella época que están en el imaginario colectivo de las personas. Pero por ese mismo motivo también hay que documentarse muy bien porque hay mucha información. Cuando escribí «El factor Einstein» fui a Nueva York y estuve en la casa en donde residió Einstein y desde donde le mandó la carta a Roosevelt persuadiéndole para que se fabricara la bomba atómica. Con esta novela he hecho viajes a Berlín, a París y al campo de concentración de Mauthausen, en donde murieron más de 7.500 republicanos españoles, desentendiéndose de ellos completamente el entonces ministro Serrano Súñer.
-¿Qué sensaciones tuvo cuando visitó el campo de concentración de Mauthausen?
-Yo ya he visitado varios y reconozco que siempre he vivido sensaciones contradictorias. Cuando uno viaja a Auswitchz antes pasa por unos bosques muy hermosos, y Mauthausen está en una llanura preciosa de Austria, pero cuando uno está allí no puede dejar de pensar en todo el horror que hubo. Todo ese contraste lo ves cuando viajas por Centro Europa.
-¿La literatura española no había tratado antes este tema?
-En la ficción española este tema se ha tratado poco, pero pienso que la ficción es muy importante para contar la historia. Hay que contar las cosas de forma amena. Yo por mi parte he visto muchos documentales y he leído muchos libros sobre supervivientes de campos de concentración
-¿Cómo es el personaje del violinista?
-Mi novela trata también el tema de la música. En nuestro imaginario colectivo se asocia siempre el violín a aquellos años de la guerra. Este personaje no está de acuerdo con lo que hacen los nazis, pero se ve obligado a colaborar con ellos para salir adelante.
-¿Por qué le atrae el tema de la II Guerra Mundial?
-Es la tercera novela que ambiento en torno a esta época, pero no es que me interesa la guerra por algo concreto, lo que sí me atrae es que fue una época en donde se pudo explorar muy bien los sentimientos del ser humano -la traición, el honor, el deber-. Fueron personas normales que vivieron situaciones límites. Además un héroe puede ser cualquiera pero sin saberlo.
-Tanto en sus cuentos como es sus novelas siempre hay una mezcla de diversos sentimientos y estados de ánimos: la desesperación, la bondad, la soledad....
-Mis personajes están al borde del abismo y de la ética, y siempre acaban redimiéndose. En el cuento es muy importante la sugerencia, que sea algo abierto. Cuando escribo novelas me pasa igual, siempre sugiero cosas. Eso sí, el recurso de la sugerencia hay que saberlo manejar, no te puedes quedar corto ni pasarte. Eso lo agradece el lector inteligente.
-Usted acaba de publicar también una colección de diez cuentos, «El centro de la tierra» (Paréntesis). ¿Por qué le atrae tanto este género?
-Es un género con sus propios códigos, es un género de precisión en donde no sobra ni falta nada. La novela es muy distinta porque tiene caminos secundarios por donde se va desarrollando la trama, por eso se puede hablar de esfuerzos distintos. Hay escritores que son muy buenos en cuentos, otros en novelas, pero yo creo que soy un autor todoterreno al que le gustan los dos géneros.
-¿Por qué en nuestro país no triunfa el cuento como lo hace la novela?
-En España hay autores que cultivan y defienden este género. El lector de cuentos es más exquisito y exigente. Hay personas a las que no les gusta cambiar de una historia a otra, pero yo lo veo algo muy atractivo.
-¿Qué maestros ha seguido dentro del relato?
-En los relatos hay dos vertientes. Por un lado, está la de Julio Cortázar, por otro, la de Carver y Chéjov. Yo me baso más en Carver, y me gusta decantarme por los sentimientos y la emoción contenida.
-¿Qué opina del éxito de la saga «Millenium» de Stieg Larsson?
-Responde al gran auge de la novela negra porque explica muy bien la realidad. Nunca se sabe por qué hay libros que tienen éxito. Todo depende de cómo los acepte el público. «El niño con el pijama de rayas» no alcanzó el éxito inmediato, pero al final el boca a boca hizo mucho.

Comentarios

  1. o sea que lo de violinista es por la Lista de Schindler?? jaja
    muy agudo, sí señor!

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  2. Bueno, no exactamente. Es verdad que si hubiera una banda sonora de ese época y de esos escenarios, saldría un violín con toda probabilidad. Aunque la música de La lista de Schindler podría servir, desde luego.
    Un abrazo,

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  3. El argumento suena realmente bien. Estaré atento a su publicación y y te contaré.
    Enhorabuena.
    P.s.- Menudo ajetreo que tendrás estos días.

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  4. Esperemos que el argumento guste a los lectores. Estoy muy ajetreado estos días, sí, pero felizmente ajetreado.
    Un abrazo,

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