Espaldarazo editorial

Andrés Pérez Domínguez obtiene el Ateneo con El violinista de Mauthausen
El sevillano recibe un "espaldarazo" editorial gracias a una novela ambientada de nuevo en la Segunda Guerra Mundial y en la que se cruzan tramas sentimentales y de intriga sobre personas en "situaciones extremas"
Francisco Camero / Diario de SEVILLA
Una imagen desató en el interior de Andrés Pérez Domínguez una catarata de estampas evocadoras que acabaron finalmente dando forma a El violinista de Mauthausen, la obra que le valió ayer el Premio de Novela Ateneo de Sevilla y que será publicada por Algaida el próximo mes de septiembre. Esa imagen se produjo en una estación de metro, una mañana, muy temprano; una pareja de enamorados bailaba un vals en el andén, "ajenos al resto del mundo, silenciosamente, sin música", recuerda el escritor sevillano, nacido en 1969, ganador ya de varios galardones, entre ellos el Luis Berenguer y el Max Aub, y autor de El síndrome de Mowgli, El centro de la Tierra, y La clave Pinner, el título con el que dio en 2004 un salto de público que con mucha probabilidad reforzará el Ateneo. Pérez Domínguez imaginó esa manaña en el andén de metro qué tipo de pareja habría danzado así en el París ocupado por los nazis de los años 40; y habría sido, o al menos así lo cuenta en su novela, una pareja en trance de separarse trágicamente: él, Rubén, un español que acabaría dando con sus huesos en el campo de concentración de Mauthausen; ella, Anna, una francesa que se convertiría poco después en agente al servicio de los aliados. Y junto a ellos comparte protagonismo un tercer personaje, Franz Müller, un músico alemán que se verá obligado a colaborar con los demenciales propósitos del III Reich "a su pesar". "Sus vidas entrelazadas a lo largo del tiempo, y en otros escenarios, como el Berlín de 1945", explica el autor, tejen las tramas de una obra con la que el sevillano vuelve a la Segunda Guerra Mundial, una época que le seduce notablemente porque "de alguna manera en ella se formó el mundo como es ahora".
También le estimula ese periodo crucial y definitivo del siglo XX, continúa, porque lo ha investigado "mucho" y porque le interesa "el comportamiento de las personas en situaciones extremas". Para empaparse de la atmósfera que quería dar al libro, el escritor viajó a los lugares que aparecen en la novela. "Es un poco como localizar exteriores", añade el sevillano, al que le encantaría ver sus historias en el cine. "Pero no depende de mí, entre otros motivos porque, por la época en que suceden, serían producciones un poco caras. Ojalá. Y además atraería a más lectores", dice.
Pérez Domínguez recibió ayer el galardón, patrocinado por Cajasur y dotado con 36.000 euros, con "una ilusión especial", por el aspecto "sentimental" de recibir un premio que se otorga en su ciudad natal. "Es el más grande que he recibido hasta ahora, y aparte de ser un espaldarazo, también va a ser un acicate para seguir trabajando en la escritura con ilusión", dice el autor, cuyo "afán principal" pasa siempre por conseguir que "el entretenimiento y la calidad no sean términos antagónicos". Algo que para Enrique Barrero, Francisco Prior, Eugenia Rico, Félix J. Palma, Manuel Gahete, Antonio Barquero y Carlos Muñiz, miembros del jurado, ha conseguido en El violinista de Mauthausen.

Comentarios

  1. Estoy deseando que llegue octubre y así poder leer la novela.
    Es bueno que visites los lugares que describirás en tu novela. Los lectores, con ello, podemos hacernos una idea del ambiente que se crea en la misma. Quien sabe si cualquiera que lea tu novela podremos conocer algún día estos sitios que has visitado. A mí, me encantaría; el futuro está ahí.
    Acerca de ver bailar a una pareja y que esto te haya dado la idea para “El violinista de Mauthausen” es similar a un día en el que te levantas de la cama e ignoras qué va a ocurrir, cómo finalizará, sino que lo vas “construyendo” poco a poco.
    Un saludo y encantada de leer tu blog.

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  2. Hola, Tejedora: visitar los lugares donde se desarrolla tu novela, no es imprescindible, pero sí ayuda bastante. Yo lo hago siempre que puedo.
    Y, sí, escribir es como la aventura de cada día, la aventura de la vida incluso: nunca sabes lo que te va a pasar.
    Un abrazo,

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  3. Acabo de ver la fantástica entrevista que te hizo Cristóbal. Al final le pedí una copia a Ali, y Ali (como siempre) se ha preocupado por todo. Dos buenos amigos charlando, aun con cámaras y maquillajes de por medio, siempre queda bien, ¿verdad?
    Me quedo con eso que dices de saber cuándo ha de terminar una novela (incluso dices que te gusta quedarte "un pelín corto". Supongo que para conseguir esos finales abiertos que también te gustan).
    Yo vuelvo a coger buen ritmo con mi novela. Parece que vuelve la organización, y poquito de cordura, a mi casa tras el nacimiento de mi pequeña reina. Y he pensado eso, cuántas páginas tendrá. Calculo que lleva el camino de tener unas doscientas cincuenta, esa es mi idea. Quiero que sea algo mayor, fíjate, pero no a cualquier precio, obviamente. En cualquier caso, espero acertar con el momento. El escritor es dueño de su novela mientras la escribe, supongo que eso facilita las cosas, ¿no?
    Lo que sí tengo es la frase final, definitiva.

    Bueno, un abrazo.

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  4. Juanma, a ver si me pasan el dvd y puedo poner algo por aquí.
    Quedarte un poquitín corto, yo creo que es bueno, no solo en los libros, sino en la vida también.
    No me gusta la sensación de pasarme.
    Las novelas, cuando las escribes, parece que nunca las vas a terminar, pero luego llega un momento en que todo parece cuesta abajo.
    Un abrazo,

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