Lo que pudo haber sido

Yo no sé por qué nos escandalizamos tanto, porque aquí pudo haber sucedido lo mismo, y, lo que es peor, no creo que nadie pueda pensar que no vaya a pasar en el futuro. No sé lo que pensarán los italianos, pero aquí, en España, a mucha gente le choca eso de que el primer ministro sea el dueño de un equipo de fútbol además del propietario de un conglomerado de empresas con intereses en los medios de comunicación. Algo así como si Zapatero, además de presidente, también fuera el dueño del Barça y de alguna cadena de televisión. No quiero ni pensar lo que diría Leire Pajín si, además de la coincidencia cósmica de Obama y Zapatero dirigiendo el mundo, nuestro presidente además fuera el dueño de un equipo de fútbol. Ya saben, ni el mejor de los eclipses.
No conozco a Silvio Berlusconi, pero estoy seguro de que Il Cavaliere es un tipo simpático, un septuagenario coqueto que se ha injertado pelo y se ha estirado la piel para sentirse más joven. Y no sé por qué la gente se escandaliza al ver las fotos que le han birlado de su fiesta con jovencitas en su mansión de Cerdeña. Lo raro hubiera sido que no montase estos guateques, que, por cierto, cualquiera tiene la libertad de hacerlos y fotografiarse con muchachitas ligeras de ropa. Cualquiera que no sea primer ministro, claro.


Pero decía al principio que no sé por qué nos escandalizamos si aquí pudo haber sucedido lo mismo. No ha pasado tanto tiempo, pero parece que nadie se acuerda de Jesús Gil cuando arrasó en una elecciones municipales y salía en la tele metido en una bañera, con una cadena de oro que te deslumbraba con sólo mirarla, y te preguntabas si la sonrisa del alcalde de Marbella era por las burbujitas del jacuzzi o por las muchachitas que se bañaban con él. 
Yo no sé si el mal gusto y la tendencia megalomaníaca son intrínsecos al cargo de presidente de un club de fútbol. Supongo que no, porque algunos presidentes me parecen hombres cabales y discretos. Pero Berlusconi no es muy diferente al Jesús Gil populista que caía tan bien a mucha gente. Tal vez un poco más refinado. En su día, el presidente del Atlético de Madrid también amenazó con presentarse a las elecciones generales. Imagínense el cuadro si lo hubiera hecho y además hubiera ganado. Yo, la verdad, prefiero no pensarlo.
© Andrés Pérez Domínguez, junio de 2009
 


Comentarios

  1. Es que colega, no sé cual de los dos artículos me gusta más, si éste o el anterior.
    Bravo, amigo!!! Bravísimo.
    Antonia J Corrales

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  2. La gente es que tiene poca memoria, Antonia: ¿tú te acuerdas de Jesús Gil cuando salía en Telecinco los sábados por la noche? Pues a mí lo de Berlusconi me parece más o menos lo mismo.
    Un beso,

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  3. Buen ejemplar has encontrado! El ladrón inculto y rico, muy rico, que termina siendo presidente de un equipo de fútbol: véase Pieterman que destrozó varios equipos y salió por piernas de España; Del Nido, que si no es inculto, sí lo demás y que tras esas corbatas de nudo ancho se esconde un íntimo de tu comentado Jesús Gil y su sucesor Cachuli que tiene tela lo que hemos tenido que aguantar de ese mentecato; pero cuidado, no te metas con Lopera que puedes terminar en el fondo del río! y por cierto, a ver si ese medio hombre deja en paz a los béticos.

    Como contrapartida quedan los que no necesitan ser presidentes para ser grandes, y que siguen siendo cabales: Don Flo que se pasa de tan buenas maneras (éste sería un presidente del gobierno con talante).

    Pero no nos quejemos pues aún no han aterrizado en nuestro país los jeques aburridos y caprichosos...

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  4. Anónimo: si no fuera por Florentino y alguno más, el cargo de presidente de club de fútbol parecería que lleva aparejados el gusto por los complementos hortera, los malos modales y el pasado oscuro.

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