Triángulo amoroso en la II Guerra Mundial

Triángulo amoroso en plena II Guerra Mundial
Pérez Domínguez, premio Ateneo con una novela sobre Mauthausen

Eva Díaz Pérez (El Mundo)
Foto: EFE
El París ocupado por los nazis, el Berlín de la posguerra y uno de los campos más atroces del exterminio nazi son los tres escenarios en los que se desarrolla la novela El violinista de Mauthausen con la que el escritor Andrés Pérez Domínguez (Sevilla, 1969) obtuvo ayer el Premio Ateneo de Sevilla.
Pérez Domínguez, que recibió el galardón en el transcurso de una cena literaria celebrada en los Alcázares, confesó que tenía una doble ilusión. «Primero por el prestigio de un premio como éste, y segundo por ser sevillano, ya que creo que desde que Antonio Burgos lo ganó en 1978 con Las cabañuelas de agosto, no lo había obtenido un autor de la ciudad que otorga el premio», explicó ayer emocionado.
El jurado del premio, que está dotado con 36.000 euros, estaba compuesto por Enrique Barrero, Francisco Prior, Eugenia Rico, Félix J. Palma -ganador de la edición del año pasado-, Manuel Gahete, Antonio Barquero y Carlos Muñiz.
Por otro lado, el escritor madrileño Lorenzo Luengo (Madrid, 1974) obtuvo el Premio de Novela Ateneo Joven con la novela Amerika, una historia que se desarrolla en Nueva Yok y que plantea una historia sobre desapariciones y dobles a partir de una película de Jacques Tourneur nunca filmada. Luengo, traductor de los Diarios de Lord Byron, ha obtenido recientemente el premio Juan March Cencillo de novela corta por su obra El quinto peregrino.
No es la primera vez que Pérez Domínguez se interna en la Segunda Guerra Mundial como fondo histórico de sus novelas como demuestró en La clave Pinner (2004) o El factor Einstein (2008). «Los años treinta y cuarenta fueron una época fascinante donde los ideales estaban marcados. Quien era de izquierda lo era de verdad y lo mismo ocurría con la gente de derechas. Con la perspectiva del tiempo, quizás podamos pensar que existía aún cierta ingenuidad, pero todo esa autenticidad se ha perdido».
Premios literarios
Pérez Domínguez, que el año pasado publicó las novelas El factor Einstein y El síndrome de Mowgli (Premio Luis Berenguer 2008) y que acaba de editar el libro de relatos El centro de la Tierra con la recién estrenada editorial Paréntesis, ha obtenido numerosos premios a lo largo de su intensa trayectoria literaria.
Con El violinista de Mauthausen, que se presentó al concurso con el título provisional de Otoño en Berlín, indaga en una de las épocas en las que se siente más a gusto para escribir. En esta ocasión, reivindica además un asunto olvidado e injustamente poco asumido como parte de nuestra Historia oficial: el sufrimiento de los españoles en los campos de concentración, sobre todo en Mauthausen, que fue donde padecieron el horror y la muerte miles de exiliados republicanos.
«Son los grandes olvidados, porque allí murieron hasta 7.500 republicanos, los sin patria. Afortunadamente aún hay algunos que viven. En el imaginario colectivo tenemos la idea de que fueron los judíos, pero no fueron sólo ellos los que sufrieron. Allí estuvieron muchos españoles que además lucharon en la Segunda Guerra Mundial», apunta.
El violinista de Mauthausen, que publicará en el mes de octubre Algaida Editores, relata la historia de Anna, una joven francesa que está a punto de casarse con Rubén, un republicano exiliado en París. Pero los alemanes ocupan París y él es deportado a Mauthausen. Anna se convertirá en una agente al servicio de los Aliados para poder salvar la vida de su prometido. «Hay un tercer personaje, Franz Müller, un bohemio violinista alemán que al final terminará, a su pesar, colaborando con los nazis. La novela cuenta el triángulo amoroso entre estos personajes en París, Berlín y Mauthausen».
Como ocurre en sus anteriores novelas, Andrés Pérez Domínguez introduce una intriga de espionaje. «Me interesa el espionaje como elemento novelesco, pero al modo de Graham Greene, como introspección del personaje, para desvelar la condición humana: la traición, la lealtad, los sentimientos, en fin».

Comentarios

  1. Una duda, Andrés: siempre escucho, en todos los concursos, que la novela ganadora se presentó con un título distinto al que luego es el suyo. ¿Esto debe ser así? Yo nunca lo vi claro leyendo las bases de los certámenes. ¿También fue así, por ejemplo, con "El síndrome de Mowgly"?

    Un abrazo.

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  2. Hola, Juanma: no, no tiene por qué. Aunque depende de lo que digan las bases. En el caso concreto de El síndrome de Mowgli la presenté con su título definitivo. También puede suceder que entre el fallo y la publicación decida cambiarse el título por lo que sea. Pero es un detalle sin importancia en la mayoría de los casos, creo.
    Espero haber resuelto tu duda.
    Un abrazo,

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  3. Compartimos el gusto por Greene, que nunca fue (o no sólo) un autor de género negro, sin duda.
    Abrazos amigo.

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  4. Sí, pero se le reconoció casi después de muerto. Tal vez con Le Carré suceda lo mismo.
    Como reza en la solapa de algún libro de mi amigo el escritor Gregorio León: "Creo en Dios, pero más en Graham Greene".
    Un abrazo,

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