La escalera de Mauthausen
En septiembre empezaré a corregir las galeradas de El violinista de Mauthausen. Las galeradas, para quien no lo sepa, son las pruebas de las novela que uno de ha revisar antes de que se imprima la versión definitiva. A mí me gusta hacerlo. Tener las galeradas en la mano es lo más parecido a ver el libro editado. Aún no lleva la portada, pero puedes ver las páginas tal y como van a quedar en el libro que tendrán los lectores. Trabajar con ellas precisa mucha concentración, pero es el paso previo a su publicación. El chispazo que dio origen a El violinista de Mauthausen , ya lo he contado alguna vez, fue ver a una pareja muy joven en una estación de metro que bailaba un vals, por la mañana muy temprano, sin música, como si nada de lo que hubiese alrededor les importase. Yo estaba en Viena, y apenas veinticuatro horas antes había visitado el campo de concentración de Mauthausen, así que enlazar las dos ideas sucedió de una forma natural. No sé otros escritores cómo lo hacen, pero a mí, c...