Narrador del siglo XXI

Hace cinco años, a primeros de septiembre, andaba yo esperando lo que me guardaba el futuro. A mediados de mes estaría en la calle mi primera novela. Ya había publicado otros libros, pero nunca había sido promocionado por una editorial, y aunque era un estímulo, también sentía una gran responsabilidad. Había escrito La clave Pinner tres años antes, y había estado dando tumbos por ahí en algunos premios con más o menos fortuna. Tuve alguna oportunidad de publicarla, pero no acabó de convencerme ninguna. Me llegó la oferta de Roca y no me pareció mal. Llega un momento en que los libros tienen que ver la luz. Siempre he pensado que un manuscrito guardado en el cajón de tu mesa no hace sino criar telarañas.
Un lustro y otras tres novelas más tarde (a finales de octubre creo que estará en la calle El violinista de Mauthausen) aún me llegan comentarios de lectores que me hablan de Gordon Pinner y de Miguel Carmona. No saben cuánto me alegran (o sí, porque les contesto). La clave Pinner es muy especial para mí.
En los últimos días La clave Pinner me ha dado dos nuevas alegrías. Jesús Lens, que debe de tener uno de los blogs más visitados que conozco, contaba que fue jurado en el Memorial Silverio Cañada, en la Semana Negra de Gijón de 2005, donde La clave Pinner competía (no me gusta nada esta palabra, pero bueno, es la que hay) con la de mi paisano Pérez Gandul, Celda 211. Siempre he sostenido que La clave Pinner no es una novela negra, y que, aunque me hizo ilusión estar en Gijón aquel verano, me sentía un poco fuera de lugar. Pero Jesús lo explica mejor en su blog:
"Quiso la casualidad que, después de haberla alabado hasta la saciedad (Celda 211), me tocara ejercer de jurado en la Semana Negra de Gijón, junto a Fernando Marías y un tercer hombre que finalmente nunca apareció, en el premio Silverio Cañada a la mejor primera novela policíaca escrita originalmente en castellano. Con una particularidad: ese año sólo concurrían dos títulos al premio. Una, “Celda 211″. La otra, la también muy apreciable “La clave Pinner”, de Andrés Pérez Domínguez, un excelente novelista al que su posterior trayectoria avala como uno de los más sólidos narradores andaluces del siglo XXI, con novelones como "El síndrome de Mowgli"


Dos jurados. Dos novelas candidatas. ¿Un problema?
En realidad, no. Fernando y yo nos fuimos a una cafetería y resolvimos el asunto cordialmente. Porque siendo una estupenda novela, “La clave Pinner”, con su trama de espionaje, era más una vibrante novela de aventuras que realmente una novela policíaca, negra y criminal, como era “Celda 211″, que nos había deslumbrado a ambos."

Gracias, Jesús, por tus palabras
La otra alegría me la ha dado Luis Vea García, con una reseña en su blog sobre La clave Pinner. Por aquí os la dejo.

"Andrés Pérez Domínguez, del cual he ido encontrándome textos aquí y allí desde su premiado Ojos Tristes presenta en La clave Pinner una historia que acontece a caballo entre dos guerras. Tras un inicio fulgurante, Andrés dispone las piezas para contarnos un relato con dos grandes protagonistas: Pinner y Miguel Carmona.
El autor nos narra una historia de espías partiendo de nuestras propia historia para llegar a la II Guerra Mundial. Con una ambientación que no resulta excesiva, como suele ser habitual en algunos libros con marcado carácter histórico, Andrés Pérez Domínguez va a lo suyo, que es el texto literario, y nos acerca a una trama entre espías con el MI 6 de por medio y sin James Bond pero casi. Poco a poco va agregando escenas del pasado, pasado que va retornando al protagonista al mismo punto del que huyó. Y pasado y presente se van fundiendo, hasta, en algún momento, unirse por la similitud de dos historias que transcurren paralelas en tiempos distintos.
Mientras el mundo anda enzarzado en una guerra, España trata de salir como puede de las penurias de la posguerra y su territorio es el lugar ideal en el que se mueven los servicios de espionaje ingleses y alemanes, aunque también hay referencias a los rusos.
Una historia sin pretensiones que entretendrá a los amantes de la novela de intriga, a los que gustan del género de espionaje y la acción. Y sin embargo, La clave Pinner es algo más porque su autor describe y caracteriza con seriedad, no deja de lado ese tipo de material más literario del que las novelas de acción suelen prescindir. Y eso se agradece porque la trama, los personajes y la ambientación cobran mayor realismo.
Si alguien desea prescindir del best seller facilón, ya puede leer esta convincente novela de Andrés Pérez Domínguez"
Gracias, Luis.
No todos los días sale el sol, y menos ahora que se va el verano, así que no está mal celebrar que hablen bien de un libro tuyo que se publico hace cinco años

Comentarios

  1. "Andrés Pérez Domínguez va a lo suyo, que es el texto literario"...yo creo, Andrés, que ésa es una de las claves. O acaso la clave esencial. No diré que no me interese la historia o el argumento de un libro que leo (aunque a veces, efectivamente, no me importa mucho), pero es algo secundario con respecto al texto literario, al modo en que está escrito.
    Las historias de tus novelas enganchan y están perfectamente entramadas, pero no me apasionarían tus libros como han llegado a hacerlo si no estuvieran escritos como lo están, es decir: si no hubiera literatura en estado puro (o al menos tal y como a mí me gusta la literatura) en cada párrafo.
    Escribir una historia, siendo complicado, tampoco es una heroicidad (miles de libros sirven de ejemplo). Pero hacerlo bien, sabiendo que una novela es, ante todo, un ejercicio de arte literario, ah, eso es otra cosa...

    Un abrazo, querido Andrés.

    (te escribo además un correo)

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  2. Como te dije recientemente, me hallo leyendo La Clave Pinner en estos momentos, por esas cosas azarosas del mundo de los libros que, como vasos comunicantes, te llevan de un sitio a otro sin que importe mucho el tiempo o la demora en hacerlo.
    Y me está gustando, Andrés. Principalmente porque, frente a tantos personajes poco creíbles y tramas inverosímiles, tú siempre consigues personajes humanos (con todas sus contradicciones, miserias y aciertos)ofreciendo a tus tramas una pátina de credibilidad literaria.
    Abrazos.

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  3. ¡Dios mío!, cinco años ya... Y lo que ha llovido, en el mejor de los sentidos, después... Y los violines que quedan por sonar...Igual acabamos midiendo el tiempo por las novelas de Andrés, ¿te imaginas? "Esto fue cuando publicó el violinista..." o "eso pasó el verano que estaba leyendo aquello de la bomba atómica..." Si los recuerdos y los amores fijan el tiempo, no estaría tampoco mal que lo marcaran los libros... En fin, querido Andrés, hoy me levanté nostálgico...

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  4. Juanma, yo creo que las dos cosas son importantes, la trama y el estilo. Y las novelas que más me gustan tienen de las dos cosas. Una historia que sea sólo trama no me interesa, como tampoco una novela que sea sólo estilo.
    Un abrazo,
    Diego, uno intenta que sus textos tengan aquello que le gusta. No quiere decir eso que se consiga, pero es el camino, pienso. A mí me gusta, como digo más arriba, que haya una buena historia, pero también que el estilo esté cuidado, que los personajes tengan profundidad, que merezca la pena leerla, vaya.
    Un abrazo,
    Querido Rascaviejas: no sería esa una mala forma de medir el tiempo... De hecho, yo suelo medirlo así. Esto me pasó cuando estaba escribiendo tal cosa, aquello cuando se publicó esa novela...
    Como dice una vieja canción de Sabina: "la vida se me va por lo que escribo..."
    Un abrazo,

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  5. Es que es una novela estupenda. Como tuvimos ocasión de hablar en Gijón, no era excesivamente negra. Ahora quizá habría encajado en ese nuevo premio de novela histórica!

    Y Celda 211 tb. era muy buena.

    ¿Te llegó el libro?

    Gracias por esos comentarios sobr eel Blog, que nos lo curramos con cariño!!

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  6. Hola, Jesús: bueno, otra vez será lo del premio. Aún no he leído Celda 211, pero la tengo pendiente. Tu libro aún no me ha llegado. El lunes me paso por correos, y si me ha llegado, te doy un toque.
    Un abrazo,

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