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Mostrando entradas de octubre, 2009

Presentación en Sevilla

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Pues ya no hay vuelta atrás. El libro se está distribuyendo, y me espera una gira promocional que me va a llevar por unas cuantas ciudades españolas.
También nos vamos dentro de poco con una veintena de periodistas a Austria, para hacer algunos reportajes en el campo de exterminio de Mauthausen. Vienen diarios, suplementos dominicales, revistas, televisiones... Da un poco de vértigo pensarlo, pero bueno, no se me ocurre otra forma mejor de que los lectores se enteren de que El violinista de Mauthausen ya está aquí.
Pero todo eso vendrá después. Lo primero, y como no podía ser de otra forma, será la puesta de largo en Sevilla. El próximo miércoles, 4 de noviembre, a las 12,30 h estaremos en el Ateneo (c/ Orfila, 7, Sevilla), presentando El violinista de Mauthausen y Amerika, la novela de Lorenzo Luengo ganadora del Ateneo Joven. Luego habrá una copa. Es una rueda de prensa, pero puede asistir todo el que quiera.
Allí estaremos.

Óscar Oliveira (y el dossier)

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Esta entrevista que dejo por aquí, es la que lleva el dossier que está recibiendo estos días la prensa junto a El violinista de Mauthausen. Me la hizo mi querido Óscar Oliveira, que además del jefe de prensa de Algaida, es una de esas grandes personas con las que he tenido la suerte de cruzarme en este oficio tan hermoso de contar historias, pero que suele estar plagado de claroscuros. Llevar el departamento de prensa de una editorial debe de ser uno de los trabajos más sacrificados y menos agradecidos que se me ocurren: si las cosas salen bien, rara vez los escritores reconocemos el trabajo que hacen, y, si salen mal, a menudo solemos echar la culpa a quienes se encargan de que los periodistas conozcan nuestros libros.
Tener a Óscar Oliveira entre bastidores es una garantía, además de un placer. No me he encontrado todavía a ningún escritor (y conozco a unos cuantos) que haya hecho alguna vez algún comentario malo sobre él. Conociendo a mi amigo Oliveira, no me extraña. Eso sí, yo t…

El concierto está a punto de empezar

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Aquí tenéis la cubierta de El violinista de Mauthausen. Supongo que los primeros días de noviembre la podréis encontrar en las librerías. No voy a negar que resulta un placer ver la portada de tu novela, por fin, aunque también se hace un poco raro. Esa historia en la que trabajaste durante tantos meses, por fin va a dejar de pertenecerte solo a ti.
Ya que estamos, pongo por aquí el texto de la contraportada, donde se cuenta un poco el argumento:

"En París, una pareja está a punto de casarse en la primavera de 1940, pero la Wehrmacht invade Francia y él, republicano español exiliado, es detenido por la Gestapo y enviado al campo de exterminio de Mauthausen. Ella colaborará con los servicios secretos aliados, dispuesta a cualquier cosa para salvar la vida de su prometido. Entre ellos, un ingeniero alemán que ha renunciado a su trabajo en Berlín para no colaborar con los nazis, se dedica a recorrer Europa con un violín bajo el brazo. Muy pronto, las vidas de los tres se entrelazarán …

Una anécdota angustiosa

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En el blog "De tinta en vena" acaba de aparecer esta reseña sobre El factor Einstein. El mercado de los libros, ya lo he dicho por aquí alguna vez, cada vez se parece más al de la ropa, y las novelas, por desgracia, parecen quedarse antiguas con el cambio de las estaciones. Por fortuna, cinco años después de que se publicase La clave Pinner, todavía hay lectores que me escriben para hablarme sobre ella, y, casi dos años después de que apareciese en las librerías El factor Einstein, hay lectores que todavía siguen comentándola. Es para alegrarse, desde luego. No puedo evitar una sonrisa, una sonrisa de complicidad, al enterarme de la angustia de esta lectora por haberse dejado olvidada mi novela en una zapatería. Desde aquí aprovecho para darle las gracias por la amabilidad de sus palabras sobre El factor Einstein.

"Sin duda una buena elección, cuando lo vi en aquella mesa con tantos libros apilados, su portada me llamaba a gritos, pero fue la contraportada la que decidio…

La fecundidad de Pérez Domínguez

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José Luis Montoya escribía sobre mí ayer, en su muy leída sección "El patio", de ABC. Desde aquí le mando un abrazo y le doy la gracias. Sobre todo, porque me ha quitado diez años... Pero sigo siendo joven, que conste...




"Los perros" de Pérez Domínguez.
Y cambio de argumento aunque sigo con libros, porque dedico una parrafadita al joven -30 años de edad lo contemplan- y prolífico escritor sevillano Andrés Pérez Domínguez, ganador del Premio Ateneo de Novela de 2009, de quien, para que vean su fecundidad creativa, les puedo decir que dentro de muy poco va a estar en las librerías otra novela suya, El violinista de Mauthausen, y que como en enero de 2008 se iba a publicar El factor Einstein, habida cuenta que según propia confesión le corroe estar sin hacer nada, entre octubre y diciembre de 2007 escribió Los perros siempre ladran al anochecer, aunque no sabiendo qué hacer con la obra, la envió al Premio de Novela Corta "La Espiga Dorada", convocado por prim…

Un oficio terrenal

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«Escribir es un oficio bastante terrenal», dice Andrés Pérez DomínguezEl novelista se acaba de hacer con el Premio La Espiga DoradaMaría Carmona. El Mundo/HuelvaLos perros siempre ladran al anochecer. Con este título, Andrés Pérez Domínguez (Sevilla, 1969) ha conseguido hacerse un hueco en la historia del Premio de Novela Corta La Espiga Dorada –convocado en el marco del Salón del Libro Iberoamericano– convirtiéndose en el ganador de la primera edición del certamen, cuyo jurado no ha podido resistirse a la historia de «un matrimonio que se traslada a vivir a una zona residencial donde pronto comenzará a tener problemas».Así, en apenas 150 páginas este sevillano –colaborador habitual de varios medios de comunicación– demuestra todas sus dotes narrativas, esas que le han valido para cosechar, este mismo año, el Premio Ateneo de Sevilla gracias a El violinista de Mauthausen, en cuya promoción se encontraba inmerso cuando recibió la noticia del nuevo galardón. Por eso precisamente «ha sido …

I Premio de Novela Corta "La espiga dorada"

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El sevillano Andrés Pérez Domínguez, premio La Espiga Dorada de Novela CortaEl escritor fue a su vez ganador del último Premio Ateneo de Sevilla
Diario de SevillaEl escritor sevillano Andrés Pérez Domínguez ha resultado ganador de la I edición del Premio Iberoamericano de Novela Corta La Espiga Dorada, dotado con 12.000 euros, por su obra Los perros siempre ladran al anochecer. Se trata de la primera vez que se falla este galardón, que fue creado durante la celebración del II Salón del Libro Iberoamericano de Huelva en el Otoño Cultural Iberoamericano en 2008 por la UNIA y la Fundación Caja Rural del Sur.

Pérez Domínguez cuenta con diversos galardones en su haber, entre los que destacan el 17º Premio Luis Berenger de Novela; el 14º Premio Internacional Max Aub o el 10º Premio Ciudad de Coria. Además, es ganador de otros dos certámenes de novela corta: el José Luis Castillo Puche en 2001 y el Tierras de León en 2002, y ha sido el vencedor en la última edición del Premio Ateneo de Sevilla…

Los perros siempre ladran al anochecer

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No sé si el Diablo debe de andar con su mano puesta sobre mi hombro. Cualquiera sabe.
Aunque en el sur se nos está alargando el verano, tanto que a mediados de octubre me he bañado en el Atlántico en calma, con el agua a la misma temperatura que en julio, en una playa vacía, pronto llegará el otoño de verdad, y las nubes, y la lluvia o el frío. Lo que quiero decir es que hay que alegrarse cuando te pasan cosas buenas, porque las malas siempre están a la vuelta de la esquina. Pero no me enrollo más. Decía en la primera línea que el Diablo debe de andar últimamente con su mano sobre mi hombro, porque esta tarde tenía el móvil en silencio, como casi siempre, estaba viendo un episodio de la tercera temporada de Perdidos (por cierto, me está gustando mucho) y cuando me da por mirar el teléfono me doy cuenta de que tengo varios mensajes. Un señor muy amable me había pedido hacía más de una hora que lo llamase porque tenía que darme una buena noticia. Y tan buena: resulta que había ganado el I…

Obamanóbel

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Ya lo he dicho hasta la saciedad. Soy un ignorante, porque, cada octubre, cuando se falla el Premio Nobel de Literatura, nunca antes en mi vida he escuchado hablar del escritor que lo gana (este año, escritora, por si la ministra Aído, cual Gran Hermano ―el de Orwell, que nadie se confunda―, me vigila). Los amigos me suelen preguntar: oye, Andrés, seguro que tú has leído algo del autor premiado este año. Pero yo me encojo de hombros, como si no fuera conmigo. Hasta ayer no había escuchado nunca el nombre de Herta Müller (y eso que uno de los protagonistas de El violinista de Mauthausen se apellida igual que ella), lo confieso, y lo mismo me había pasado con Le Clézio, o con Naipaul. Y no sigo, porque tampoco quiero quedar por más ignorante de lo que soy. Pero si los suecos han querido dar el triple salto mortal de la extravagancia lo han conseguido esta mañana con el Nobel de la Paz para Barack Obama. No digo yo que este hombre no llegue algún día a merecer el premio, y de verdad que l…

La rutina feliz

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Estoy seguro de que bastante gente piensa que el oficio de escritor tiene que ver mucho con la ensoñación, algo así como estar uno tumbado todo el día, rascándose la barriga mientras aguarda a que la inspiración venga a visitarlo. A algún ignorante he tenido que escuchar decir alguna vez que, como yo soy escritor, seguro que tengo un montón de tiempo para hacer lo que me dé la gana y cuando me dé la gana, o que, si dedico mis días a jugar a “imaginemos” es porque ando sobrado de tiempo. En fin. Tarde o temprano uno tiene que aprender a no escuchar ciertas sandeces. Pienso en esto porque ando estos días un poco desocupado. La molicie no me va a durar demasiado, apenas una semana o dos, pero a veces me siento tan raro que me dan ganas de subirme por las paredes. Y es que, desde enero de 2008, cuando se publicóEl factor Einstein, no he parado. En septiembre iba a estar en las librerías El síndrome de Mowgli, y me esperaba una promoción felizmente ajetreada. En junio empecé a escribir una…