A Mauthausen con la prensa (VIII. La escalera de la muerte)
Primero está el garaje. Las botas que llevamos para el frío suenan sobre las piedras igual que debieron hacerlo las de los SS. Este sitio apenas lo pisaban los prisioneros, nos cuenta Birgit. Entre el garaje y la Appelplatz vemos algún monumento conmemorativo. Josep Borrell, el director de Clío, se encarga de colocar en su sitio una bandera republicana para hacer las fotos. La cantera está un poco más allá, pero supongo que la dejaremos para el final. Creo que es lo mejor. Primero hay que entrar en el campo, ver los barracones que quedan, las duchas, las cámaras de gas, los hornos crematorios, las fotos de las víctimas y los verdugos, y luego bajar los 186 escalones. Nada más cruzar la Appleplatz , que viene a ser algo así como la plaza del recuento, bajamos a las duchas. Hace tanto frío que uno no puede evitar encogerse al pensar lo que tendría que ser estar bajo el agua helada en invierno. Birgit nos cuenta cosas del campo, yo intervengo de vez en cuando para contar a los periodis...