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Mostrando entradas de noviembre, 2009

A Mauthausen con la prensa (VIII. La escalera de la muerte)

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Primero está el garaje. Las botas que llevamos para el frío suenan sobre las piedras igual que debieron hacerlo las de los SS. Este sitio apenas lo pisaban los prisioneros, nos cuenta Birgit. Entre el garaje y la Appelplatz vemos algún monumento conmemorativo. Josep Borrell, el director de Clío, se encarga de colocar en su sitio una bandera republicana para hacer las fotos. La cantera está un poco más allá, pero supongo que la dejaremos para el final. Creo que es lo mejor. Primero hay que entrar en el campo, ver los barracones que quedan, las duchas, las cámaras de gas, los hornos crematorios, las fotos de las víctimas y los verdugos, y luego bajar los 186 escalones. Nada más cruzar la Appleplatz, que viene a ser algo así como la plaza del recuento, bajamos a las duchas. Hace tanto frío que uno no puede evitar encogerse al pensar lo que tendría que ser estar bajo el agua helada en invierno. Birgit nos cuenta cosas del campo, yo intervengo de vez en cuando para contar a los periodistas…

A Mauthausen con la prensa (VII. Esto va en serio)

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Por la mañana nos subimos al autobús, camino de Mauthausen, pero antes vamos a parar en el cementerio donde están enterrados los padres de Hitler. Al otro lado de la calle hay una casa, en una esquina, donde el pequeño Adolf pasó unos años de su infancia. Ahora es una funeraria. Su único destino posible tal vez. Nos paramos todos frente a la casa, imaginando al pequeño dictador saliendo por la puerta para ir al colegio. Le pido a Maribel que me haga una foto y cruzo la calle para ponerme delante de la casa. Me planto en la acera, dispuesto a posar, y en ese momento todos sacan sus cámaras y empiezan a disparar, como si fuera un reo delante de un pelotón de fusilamiento. Tardo un instante en darme cuenta, de nuevo, de que hemos venido a trabajar, que hoy es el día más importante del viaje, y que esto va en serio. Al otro lado de la calle, en el cementerio, volvemos a hacer lo mismo delante de la tumba de los padres de Hitler. Hay unas cuantas flores frescas sobre la piedra. Me hubiera …

A Mauthausen con la prensa (VI. La salchicha, Skármeta, Vargas Llosa y Pérez Domínguez)

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Nos metemos en un bar, y al cabo de un rato se nos unen los que se habían quedado en el concierto. Jose Oliva dice que no se quiere marchar de Austria sin probar una salchicha, y allá que vamos. Pregunto en un par de locales, pero nada. Incluso paro a un tipo por la calle, desesperado, para que por favor me diga dónde podemos comernos una de esas salchichas austriacas. Me habla de un sitio, pero hay que coger un autobús. Así que al final nos metemos en uno de los bares en los que habíamos preguntado, y acertamos. No había salchichas, pero tenían una carne estupenda servida en distintas clases de pan. En el bar estuve hablando un rato con Ricard Ruiz Garzón, a quien conocí hace tres años en una cena del Ateneo de Novela de Sevilla, cuando aún no podía imaginar que llegaría a ganarlo. Hablar con Ricard de libros siempre es un placer, y te cuenta las cosas con la tranquilidad y la sensatez de quien sabe de qué va este negocio. Luego nos vamos al hotel, pero cuando nos ven llegar los del …

Presentación en Madrid

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Si estáis por Madrid, el próximo miércoles 25 de noviembre presentaré El violinista de Mauthausen, Premio Ateneo de Sevilla 2009, junto a Lorenzo Luengo, Premio Ateneo Joven, que presentará Amerika. A Lorenzo lo apadrinará Félix J. Palma, y a mí Vanessa Monfort.
Pues eso, el que quiera, ya sabe por dónde andaremos.

A Mauthausen con la prensa (V. Un nuevo parpadeo)

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En la segunda tanda, Jose Oliva, de EFE, y Carlos Sala, de La Razón, me someten al tercer grado. Matellanes, Oliveira, Susana y Maribel se han ido. Total, el que tiene que contar la novela soy yo. Cuando terminamos las entrevistas apenas me queda tiempo para darme una ducha antes de irnos a cenar. Birgit ya está en la recepción cuando bajo. Hay que cruzar el puente de los Nibelungos otra vez para ir al concierto. No está lejos, pero me quedo rezagado charlando con Paco Luis del Pino sobre la película Münich, de Spielberg, que a los dos nos gusta mucho, y nos perdemos. Nos metemos en el sitio equivocado. Primero es la cena, luego el concierto. Abrimos una puerta y nos encontramos a los músicos ensayando. Buscamos un restaurante y está vacío. No es allí. Al final llegamos. Tarde, pero llegamos. Me disculpo en alemán con Herr Steiner, que también nos acompaña esa noche. Tut mir leid. Wir waren verloren, le digo. Se echa a reír. Supongo que me entiende. Llevo un rato diciendo que no voy a…

A Mauthausen con la prensa (IV, Yo he venido a hablar de mi libro)

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A las siete de la mañana, ya estoy en la calle. No hemos quedado con Birgit hasta las nueve, pero ya lo he contado: en los hoteles no duermo bien. Busco un supermercado abierto y compro un par de botellas de leche para guardarlas en el minibar de la habitación del hotel. Me da vergüenza pedirla en los bares, pero es mi bebida favorita. Es uno de los préstamos que hice a mi amigo Rafael Montalbán, el protagonista de El síndrome de Mowgli. Los lectores de esa novela tal vez lo recuerden. Cruzo el puente de los Nibelungos, recorro la Hauptplatz de Linz, me cuelo en una callejuela donde un rótulo me indica cuál es la casa en la que vivió un tiempo Kepler y desando el camino. El tiempo justo para desayunar en el hotel y encontrarnos con Birgit. Con ella volvemos a la Hauptplatz, nos enseña el balcón donde Hitler se dio un baño de multitudes justo un día antes de anunciar en Viena la anexión de Austria, el Anschluss, en 1938. Pasamos la mañana recorriendo la ciudad, nos informan de una expo…

A Mauthausen con la prensa (III, El paro en Linz)

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Llegamos a Linz después de un par de horas de viaje en el autobús que nos esperaba. Intercambio unas palabras en alemán con la conductora y me alegro de que no frunza el ceño demasiado. Hace tiempo mi alemán era aceptable, pero hace mucho que no lo practico y hay cosas que me cuesta entender. Pero me he enterado de que la conductora me ha dicho que la esperemos en el autobús mientras va a la caja a pagar el aparcamiento. Luego, cuando llegamos a Linz, al despedirme me pregunta que cuánto tiempo vamos a estar. Le digo que dos días, que soy un escritor que vengo con un grupo de periodistas para promocionar mi última novela. Sonrió. Lo mismo mi alemán no está tan oxidado como pienso.Algunos han dormido durante el trayecto. Yo soy incapaz. A mitad de camino me he sentado en la parte delantera, con Óscar Oliveira y Albert Montagut, el director de ADN. Pasamos un rato estupendo hablando de libros, de cine, de series de televisión sobre la Segunda Guerra Mundial. Montagut me refresca la memo…

A Mauthausen con la prensa (II, La maleta de Matellanes)

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En el vuelo de Barcelona a Viena todavía no conozco las caras de todos los periodistas a los que me han presentado en el Prat. Estamos desperdigados por el avión. Maribel y yo vamos en la parte de atrás. Son un poco más de dos horas de vuelo. Para comer nos dan un sándwich que más bien parece la mitad de un sándwich, y cuando me lo zampo me levanto para estirar las piernas. Dejo en el asiento un libro que estoy leyendo para documentarme sobre un proyecto de novela que tengo en la cabeza y avanzo por el pasillo. Cada vez que salgo de viaje lo que más pesa en mi equipaje son los libros. Suelo llevar dos o tres, por si acaso. No soporto quedarme tirado en un aeropuerto sin tener un libro en las manos, o que me tenga que quedar más tiempo del que había pensado en algún sitio y quedarme sin lectura. Luego siempre me falta tiempo para leer lo que me llevo de viaje, pero me reconforta verlos en mi maleta. Parece que a la gente que viaja a Viena también le gusta leer. A mitad del pasillo me d…

A Mauthausen con la prensa (I, El principio)

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En Barcelona, Maribel se pregunta cómo puedo estar tan tranquilo. Hace un rato que hemos llegado al aeropuerto y estamos esperando al el resto del grupo. Unos cuantos periodistas con los que nos vamos a ir dos días a Austria. Entre otros lugares, visitaremos el campo de exterminio de Mauthausen, y todos tienen preguntas que hacerme sobre mi novela.
¿Por qué preocuparme?, le contesto. En realidad, lo que yo quiero es disfrutar de este viaje que han organizado entre la editorial y la Oficina de Turismo de Linz. Charlar tranquilamente sobre mi novela, Mauthausen, la Segunda Guerra Mundial, o lo que se tercie. Peor ha sido durante la noche: el insomnio ha estado presente como siempre que tengo que salir de viaje. Pienso que el despertador no va a sonar, que el coche va a estar pinchado por la mañana o que por culpa del atasco no voy a poder llegar a tiempo al aeropuerto. Al final, nunca sucede nada de eso: las ruedas del coche están intactas por la mañana, el tráfico es aceptable y por lo …

En paz con uno mismo

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La llegada del otoño es uno de los momentos que me hacen más feliz de todo el año. A este de 2009 le ha costado arrancar, como si, a medida que me hago mayor, el otoño se volviera más perezoso, o es el verano el que se empeña en poner a prueba mi paciencia, haciéndose el remolón, como el invitado pesado que se levanta de tu sofá después de unas cuantas horas de visita sin terminar de marcharse nunca.Pero esta tarde he salido a la calle y estaba oscuro aunque todavía era temprano, y he sentido un fresco agradable en la cara que ya creía haber olvidado, y al respirar me ha venido un olor familiar, y he sonreído al ver recortarse en la luna el humo que sale de la chimenea de un vecino, y ya estoy seguro de que, por fin, en el sur ya ha entrado el otoño. Ya era hora. Y da gusto ponerte un jersey y sentarte un domingo por la noche para ver un partido de fútbol ―aunque el fútbol te interese lo justo―, meterte en la cama y arrebujarte bajo una manta gruesa que tenías guardada en el armario, …

Lugares comunes y situaciones análogas

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Algún día de estos volveré a contar por aquí cosas que no tengan que ver -o, al menos, que no tengan solo que ver- con mis libros. Pero la publicación de El violinista de Mauthausen es lo que ahora dirige, y condiciona, mis días. Pero no puedo olvidar que en primavera publiqué un libro de cuentos, El centro de la Tierra, que ha sido finalista del Premio Setenil (desde aquí mis felicitaciones a Fernando Clemot, el ganador). Estos días han salido algunas reseñas de mis cuentos, en Cuadernos del Sur y en Mercurio. Las pongo aquí en el mismo orden en que las he recibido. Por eso hoy os dejo la de Pedro Domene en Cuadernos del Sur, a quien le mando un abrazo y le agradezco sus palabras tan elogiosas sobre mi trabajo.
Pedro M. Domene. Cuadernos del Sur
El cuento literario español está de moda, editores y autores ven como los lectores demandan un género calificado como cenicienta de la literatura, aunque nunca debemos olvidar que se trata de una tradición que arranca desde los albores del ca…

Austria y América

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Por aquí dejo estas palabras que el bueno de Alejandro Luque -que, además, tiene un blog fantástico-
nos dedicaba a Lorenzo Luengo y a mí en la presentación de las novelas del Ateneo, en Sevilla, el miércoles pasado. Aún no he leído Amerika, la novela de Lorenzo Luengo, pero tiene una pinta estupenda, y, por lo que le he escuchado contar en las entrevistas que hemos compartido estos días, pergeñada durante cinco años, con la ambición legítima del que ha nacido escritor. Tiempo tendremos Lorenzo y yo de hablar durante las próximas semanas, de cine, de libros, de campos de exterminio, o de lo que vayamos descubriendo por ahí. La promoción ha empezado, y, como decían mis queridos lobos de Kipling, buena caza a todos.

De Austria a América sin salir del Premio Ateneo

Alejandro Luque

El sevillano Andrés Pérez Domínguez y el madrileño Lorenzo Luengo, ganadores del premio de novela Ateneo de Sevilla y del Ateneo Joven respectivamente, volvieron a encontrarse ayer en la presentación de sus obras g…

A la altura de Casablanca

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Por aquí dejo esta charla que tuvieron el otro día en Onda Cero Carlos Herrera y Paco Robles sobre El violinista de Mauthausen. Cuando tu novela empieza a ser leída, durante unos días estás no puedes dejar de apretar la mandíbula, tenso como el reo que espera el veredicto del tribunal. De momento, parece que me han absuelto...





Un sentido homenaje

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"Es curioso que la ficción española no se hubiese acercado antes a Mauthausen"Pérez Domínguez rinde en su nueva novela un homenaje a los republicanos españoles que estuvieron en el campo de concentración · El libro, ganador del Premio Ateneo de Sevilla, llega ahora a las libreríasBraulio Ortiz / SEVILLA

Un hombre regresa a París después de cuatro años, cinco meses y seis días en el campo de exterminio de Mauthausen. La ciudad sigue siendo la misma, mantiene ese aire grácil que "ni el tiempo ni la invasión ni la guerra" han podido trastocar, pero él, un republicano español exiliado, se siente un cadáver "al que han concedido una prórroga de vida", es ahora un fantasma en busca de la mujer que amó. El violinista de Mauthausen, la novela con la que Andrés Pérez Domínguez ganó en junio el Premio Ateneo de Sevilla y que ahora llega a las librerías, narra la apasionada relación que hubo entre ese hombre y Anna, una mujer que colaborará con los servicios secretos…