A Mauthausen con la prensa (I, El principio)

En Barcelona, Maribel se pregunta cómo puedo estar tan tranquilo. Hace un rato que hemos llegado al aeropuerto y estamos esperando al el resto del grupo. Unos cuantos periodistas con los que nos vamos a ir dos días a Austria. Entre otros lugares, visitaremos el campo de exterminio de Mauthausen, y todos tienen preguntas que hacerme sobre mi novela.
¿Por qué preocuparme?, le contesto. En realidad, lo que yo quiero es disfrutar de este viaje que han organizado entre la editorial y la Oficina de Turismo de Linz. Charlar tranquilamente sobre mi novela, Mauthausen, la Segunda Guerra Mundial, o lo que se tercie. Peor ha sido durante la noche: el insomnio ha estado presente como siempre que tengo que salir de viaje. Pienso que el despertador no va a sonar, que el coche va a estar pinchado por la mañana o que por culpa del atasco no voy a poder llegar a tiempo al aeropuerto. Al final, nunca sucede nada de eso: las ruedas del coche están intactas por la mañana, el tráfico es aceptable y por lo menos un cuarto de hora antes de que suene el despertador ya tengo los ojos abiertos. No he dormido demasiado, pero estoy descansado. Es martes, y hasta el viernes por la noche, cuando esté de vuelta, solo habré dormido una media de tres o cuatro horas cada noche. Me suele pasar cuando estoy de viaje y lejos de mi cama. Ya estoy acostumbrado.

Al primero que me encuentro en el Prat es a mi querido Óscar Oliveira, el encargado de prensa de Algaida. Nos damos un abrazo a pesar de que durante las últimas semanas hemos hablado por teléfono varias veces al día. O tal vez es por eso. Óscar tiene mucha ilusión con este viaje. Entre Susana Picos, a quien saludo enseguida, y él, llevan semanas persiguiendo a la prensa para que nos acompañe a Austria.
Estrecho unas cuantas manos, reparto unos cuantos besos, y me hace mucha ilusión conocer, por fin, a David Solar, a quien hace seis años tuve la suerte de entrevistar en aquel fantástico programa que hicimos en Onda Cero, La ínsula Barataria, encarnando al mismísimo Adolf Hitler.
De todas las entrevistas que hice aquel verano, aquella fue la que más me gustó, y, seis años y cuatro novelas después, cuando estrecho la mano de David Solar, no puedo evitar pestañear un instante. Me pregunto si la vida no es sino un puzle inabarcable cuyas piezas acabasen encajando en un momento dado, cuando menos te lo esperas, y es como si algunas cosas de pronto tuvieran sentido. No será la primera vez que piense sobre esto durante el viaje. Aún sigo preguntándomelo.
Cuando llega Ricard Ruiz, un viejo conocido de alguna cena del Premio Ateneo de Novela de Sevilla, ya estamos todos.
Blanka Trauttmansdorff, de la Oficina de Turismo de Austria, ha venido hasta el aeropuerto. Todos los que viajamos le firman un ejemplar de El violinista de Mauthausen y yo se lo dedico. Se hace una foto con nosotros, mostrando su libro. Los demás son, de izquierda a derecha, empezando por la parte de abajo, Ricard Ruiz, Blanka, un servidor, María, Zoe, Maribel, Albert, Miguel Ángel, Óscar, Susana, Toni, Paco Luis, David, Jose, Josep, Carlos, Adrián y Begoña. A la mayoría los acabo de conocer, apenas puedo recordar los nombres de ninguno. Ahora me los sé de memoria. Este viaje ha sido para mí una gran experiencia. Y he tenido tiempo de hablar con ellos de muchas cosas. Y ahí estamos, justo antes de que todo empezara.

Comentarios

  1. Hoy se hablaba de tu libro en el diario ADN. Siempre es una alegría abrir el periódico por la mañana y entre tanto chorizo y oportunista del copón ver cómo hablan (bien) de un amigo.
    Abrazos.

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  2. La vida es un puzzle inabarcable que encaja en un momento dado, cuando menos lo espera uno. Lo piensas y los sigues pensando...¿ya estás pensando en la próxima novela, Andrés?

    Así surgen las ideas iniciales, ¿no?

    Un fuerte abrazo, espero que disfrutes este viaje y te sea de mucha utilidad.

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  3. Gracias, Diego. Sí, ha sido una página en el nacional. Cuando tenga un hueco lo pondré por aquí.

    Sí, Juanma: tengo varior proyectos en la cabeza, y ahora uno me tira más que los otros. Supongo que iré por ahí.

    Por cierto, en facebook hay un montón de fotos del viaje, y un vídeo que he montado. En cualquier caso, lo pondré por aquí más adelante. Pero ahora se me acumulan las entradas.

    Abrazos,

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