A Mauthausen con la prensa (III, El paro en Linz)

Llegamos a Linz después de un par de horas de viaje en el autobús que nos esperaba. Intercambio unas palabras en alemán con la conductora y me alegro de que no frunza el ceño demasiado. Hace tiempo mi alemán era aceptable, pero hace mucho que no lo practico y hay cosas que me cuesta entender. Pero me he enterado de que la conductora me ha dicho que la esperemos en el autobús mientras va a la caja a pagar el aparcamiento. Luego, cuando llegamos a Linz, al despedirme me pregunta que cuánto tiempo vamos a estar. Le digo que dos días, que soy un escritor que vengo con un grupo de periodistas para promocionar mi última novela. Sonrió. Lo mismo mi alemán no está tan oxidado como pienso.

Algunos han dormido durante el trayecto. Yo soy incapaz. A mitad de camino me he sentado en la parte delantera, con Óscar Oliveira y Albert Montagut, el director de ADN. Pasamos un rato estupendo hablando de libros, de cine, de series de televisión sobre la Segunda Guerra Mundial. Montagut me refresca la memoria sobre Vientos de guerra, con Robert Mitchum, y yo le hablo de Ike, aquella de cuando yo era un crío, con Robert Duvall haciendo de Eisenhower. Hablamos de muchas cosas Oliveira, Montagut y yo, y, cuando nos hemos dado cuenta, ya estamos en Linz.

Un rato después viene a recogernos Birgit, que habla un español magnífico y me escucha con resignación cuando yo me dirijo a ella en alemán. Birgit es una guía extraordinaria: amable, atenta, educada, y con una paciencia envidiable cuando de conducir por la ciudad a un grupo de españoles revoltosos se trata. Nos tienen preparada una mesa en el reservado de un restaurante. Georg Steiner, el director de la oficina de Turismo de Linz, se une a nosotros. Birgit hace de traductora simultánea. Nos cuentan muchas cosas de la ciudad. Que hasta ahora ha sido fundamentalmente industrial pero que se está abriendo cada vez más al turismo. Pero es un dato lo que más me llama la atención: están preocupados porque tienen un índice del 3,6% de paro, cuando lo normal para ellos es el 1%. En fin. Prefiero no hacer comparaciones crueles.

Durante la cena estoy sentado junto a Paco Luis del Pino, que me ha demostrado unos conocimientos enciclopédicos sobre tantas cosas que a su lado uno tiene que hacer un esfuerzo para no ser un ignorante. Un rato con David Solar y con Paco Luis del Pino es como un máster bien aprovechado. Da gusto encontrarte con gente que sabe tanto. Volvemos al hotel y en el bar nos quedamos unos cuantos viendo como Paco Luis y David empezaron a debatir sobre Rommel, la Wehrmacht, Hitler. Albert Montagut los graba. Me gustaría ver ese vídeo. Poco a poco todos se van retirando, hasta que Montagut, Oliveira yo plegamos velas, como los capitanes de un barco que no se marchan hasta que no queda nadie. Mañana será otro día. Antes de acostarme me dan ganas de darme cabezazos contra la pared: el libro que estaba leyendo me lo he dejado olvidado en el avión.





Comentarios

  1. Sieh mal an!mit allem, was gegangen ist Ihr Deutsch nicht vergessen, ich glaube, es ist fantastisch! Ich hätte mir gewünscht, um mit Del Pino in diesem Gespräch gewesen sein, erfahren Sie viel!
    Viel Glück

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  2. Danke schön, aber Ich habe viel vergessen, mein Freund

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