Un sentido homenaje

"Es curioso que la ficción española no se hubiese acercado antes a Mauthausen"

Pérez Domínguez rinde en su nueva novela un homenaje a los republicanos españoles que estuvieron en el campo de concentración · El libro, ganador del Premio Ateneo de Sevilla, llega ahora a las librerías

Braulio Ortiz / SEVILLA

Un hombre regresa a París después de cuatro años, cinco meses y seis días en el campo de exterminio de Mauthausen. La ciudad sigue siendo la misma, mantiene ese aire grácil que "ni el tiempo ni la invasión ni la guerra" han podido trastocar, pero él, un republicano español exiliado, se siente un cadáver "al que han concedido una prórroga de vida", es ahora un fantasma en busca de la mujer que amó. El violinista de Mauthausen, la novela con la que Andrés Pérez Domínguez ganó en junio el Premio Ateneo de Sevilla y que ahora llega a las librerías, narra la apasionada relación que hubo entre ese hombre y Anna, una mujer que colaborará con los servicios secretos aliados para salvar la vida de su prometido. Como aquellos campos de concentración que los nazis instalaban en un paisaje de naturaleza esplendorosa, el relato mezcla el romanticismo y el escalofrío, el horror y la música. Una obra con la que el escritor sevillano rinde un sentido homenaje a los 10.000 republicanos españoles que pasaron por el infierno de Mauthausen, de los que se calcula que fueron 7.500 los que murieron.

"Curiosamente, la ficción española no había contado esa historia antes", explica Pérez Domínguez, que abordó el proyecto con el propósito de que su libro contribuyera a reparar ese vacío. La historia de los republicanos españoles en Mauthausen permitía al autor hablar de unas vidas marcadas por el infortunio. "En el momento en el que pierden la Guerra Civil, se van a Francia, donde están en unas condiciones terribles en los campos del sur, y cuando los alemanes invaden Francia, unos se alistan en el ejército, la mayoría son hechos presos en Dunquerque, y a otros se los llevan a campos de concentración por sus ideas, como le pasa al protagonista de esta historia", cuenta con pesar el novelista. Son hombres que han perdido su patria y que el destino condena al desarraigo, como apunta el narrador. "Serrano Súñer, que era ministro de Asuntos Exteriores y cuñado de Franco, da carta blanca a su homólogo alemán para que haga con ellos lo que quiera, no los considera españoles. Y cuando los liberan, no tienen un país al que volver".

Sin embargo, y pese a que la ficción no esquiva el retrato de las vejaciones del campo de exterminio, la idea de la novela partió de una situación muy diferente, una escena que Pérez Domínguez se encontró en la vida real. "En el metro de Viena vi a una pareja que bailaba un vals, sin música, como si no hubiera nadie alrededor. Era una imagen muy poderosa que yo no me podía quitar de la cabeza, y a partir de eso articulé la novela", comenta. Ese baile mudo de los dos amantes, que la ficción traslada a los parisinos Jardines de Luxemburgo, o el emocionante momento en el que el protagonista oye, ya en Mauthausen, al violinista que da título a la novela, el tercer vértice de la historia, son pasajes en los que su creador parece creer todavía en el género humano. "Es verdad que en mis obras siempre hay un rayo de esperanza", admite, "y por eso suelen tener un final abierto".

El violinista de Mauthausen es la tercera aproximación de Pérez Domínguez a la Segunda Guerra Mundial tras La clave Pinner y El factor Einstein, pero el autor alega que "cada novela es diferente" y que usa "el conflicto como un macguffin [expresión acuñada por Hitchcock sobre una excusa argumental que motiva a los personajes o impulsa el desarrollo de una historia], como la zanahoria que va delante del burro para que éste avance". Lo dice alguien convencido de que "de una novela tienen que extraerse varias lecturas. No puedes contar durante 500 páginas lo que alguien siente cuando se mira al espejo, eso es aburridísimo, y tampoco limitarte al entretenimiento. Un libro tiene que ser la mezcla de esas dos cosas, pero, sobre todo, hacerte disfrutar".

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