De Galdós a Primo Levi

Queridos visitantes de esta bitácora. Aunque espero vivir muchos años más y escribir todavía un buen puñado de novelas, después de leer reseñas de El violinista de Mauthausen como esta que ha hecho Diego Medrano en El Comercio, pienso que ya me puedo morir tranquilo... Me cuentan también, mis editores, que la cuarta edición de mi violinista está en marcha. En un mes y medio, uno no puede, ni debe, pedir mucho más, salvo dar las gracias a todos los lectores que se han interesado por mi novela y a los críticos que, como Diego Medrano, hablan así de ella.
Feliz Navidad a todos.

15.000 ejemplares vendidos

Conocemos a Andrés Pérez Domínguez (Sevilla, 1969) de unas novelas de largo aliento, mezcla de intriga, historia, ficción y buenísima literatura: ‘El factor Einstein’, ‘La clave Pinner’, ‘El síndrome de Mowgli’, etc. Lleva 15.0000 ejemplares vendidos del Premio Ateneo de Sevilla de este año: ‘El violinista de Mauthausen’ (Algaida). Su reto, ejemplar: retratar la vida de republicanos españoles, alrededor de agosto de 1940, en el conocido campo de concentración nazi, que se llegó
a conocer como ‘el campo de los españoles’. Una verdadera, y magnífica historia, sobre la II Guerra Mundial y no lo que se quiso vender aquí que apenas superaba las cien páginas. Desde 1940 a 1945, cinco años de vil tortura, pasaron por Mauthausen cerca de diez mil españoles, de los cuales fallecieron en torno a 7.000.
José María Merino lo ha dicho de modo académico, un leve pero intenso acercamiento a la pluma de oro de Andrés Pérez Domínguez: «Un escritor capaz de imaginar historias que parecían ajenas a la ficción española, sin abandonar ni los escenarios reconocibles ni el empeño en conseguir una decidida palpitación literaria». Pérez Dominguez es nuestro Primo Levi, nuestro Galdós, cronista de la tortura más allá de la belleza, esteta de lo profundo más allá de toda política. Un paria, alrededor de 1940, y una pareja que está a punto de casarse, y los nazis invadiendo Francia, y él republicano español sin pasado y casi sin ningún viso de futuro o llegar a levantar la cabeza. Un paria –por qué no decirlo– que se decide a recorrer Europa sólo con un violín bajo el brazo. Las cenizas de Berlín en ruinas tras la II Guerra Mundial. El exterminio de los campos de concentración, entre el humo de la tragedia y el rojo de un romance que nos mantiene vivos, en alerta. Intriga, aventura, espionaje, atrapar al lector desde la primera línea. Una novela para recordarnos quienes somos, quienes podemos llegar a ser, quienes fuimos: completo monstruario. La pluma veloz de un periodista (colaborador de Punto Radio, Onda Cero, ‘El Correo de Andalucía’) que no adormece, y tiene esa garra que le pedimos a la prosa veloz, dueña
siempre de una efectiva y lúdica y prodigiosa economía del lenguaje: no decir en cinco palabras lo que puedes decir en dos, no excederse y hacer del frío otra suerte de lenguaje, del verbo otra forma de música angelical.

Comentarios

  1. Enhorabuena por la critica de Diego Medrano. La vcerdad que tu novela ( que acabé con pena el 22-12,) cumple varias funciones, historia, amor, memoria, intriga, ternura, dolor,humanidad, realidad, sorpresa, justicia del recuerdo, intriga, todo ello en un coctel explosivo, que colma las espectativas del lector.
    Asi se puede entender el fenomeno literario que estas creando.
    Pausado pero con firmeza.
    Felicidades.

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  2. Muchas gracias, Rafael: a todos nos gusta que hablen bien de nosotros, pero, la mayor satisfacción, es saber que los lectores disfrutan con tus libros.
    Un abrazo,

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