El escritor invisible

Por aquí dejo esta entrevista que me hizo Antonio Rodríguez hace poco para el Diario de Córdoba.
Usted ha llegado a afirmar en alguna ocasión que le gustaría ser un escritor invisible, ¿por qué motivo?

A mí me gusta pasar desapercibido. Resulta un poco contradictorio responder a esta pregunta en una entrevista, pero es la verdad. A pesar de ello, soy consciente de que la promoción, aparecer en los medios, forma parte del oficio de escritor. Pero lo importante, lo más importante, debería ser, siempre, la obra y no el autor.

Sus primeras obras son más breves, las últimas más voluminosas, ¿las primeras suponen en su trayectoria un aprendizaje y las últimas la lección aprendida?

No, no es eso. Es verdad que al principio empecé e scribiendo cuentos porque cuando no tienes experiencia afrontar la escritura de una novela de 500 páginas puede imponer demasiado. Y necesitaba probarme escribiendo textos más breves. Pero eso no quiere decir que minusvalore la narrativa breve, sino todo lo contrario. De hecho, esta primavera se publicó una colección de cuentos mía, El centro de la Tierra, que ha sido finalista del premio Setenil, y hace pocas semanas he tenido la suerte de ganar la primera edición del certamen de novela corta La Espiga Dorada, que supongo que se publicará en 2010. Ambas cosas son un buen ejemplo de cuánto me interesa la narrativa breve también. Y no me gusta esa dualidad cuentista / novelista. En definitiva, se trata de sentarte a escribir y hacer tu trabajo lo mejor posible.

¿Qué le separa a usted el tiempo de Los mejores años a El violinista de Mauthausen?

Los mejores años ganó el premio José Luis Castillo-Puche de novela corta a finales del 2000, y El violinista de Mauthausen el premio Ateneo de Novela de Sevilla en 2009. Entretanto han pasado nueve años, casi una vida, en la que no he parado de e scribir y de pelear por abrirme un hueco en este mundo tan complicado de las Letras.

Desde los primeros momentos en que no le publicaban su obras hasta la actualidad, ¿qué le ha ofrecido esa experiencia?

Toda esa experiencia me ha ido formando como escritor. Una de las primeras cosas que debes aprender cuando te dedicas a escribir es a a no rendirte, a seguir luchando si crees en lo que haces.

¿Qué opina de los premios literarios?

Yo estoy muy agradecido a todas las fundaciones, ayuntamientos o instituciones que dedican una parte de sus fondos a crear premios literarios. No sé si quienes se encargan de convocar estos premios son conscientes de cuántas ilusiones han alimentado, de cuántas alegrías han dado o de la confianza que han insuflado a los escritores que están empezando. En determinados círculos literarios se suele criticar, creo que con cinismo o ignorancia, este tipo de certámenes literarios. Yo no puedo estar más en desacuerdo. La labor que hacen es impagable. Es más, sin estos certámenes, estoy seguro de que yo no habría podido llegar a dedicarme a escribir.

La pregunta, obviamente, va dirigida con un doble sentido por que usted ha ganado bastantes de ellos, ¿hasta qué punto le hacen un bien a un escritor o le perjudican?

Los premios siempre vienen bien. Yo no creo que , en lineas generales, perjudiquen la carrera de un escritor, que es, sobre todo, no nos olvidemos, una carrera de fondo. Los premios, como el Ateneo de Novela de Sevilla, lo que posibilitan, aparte de descubrir una nueva obra, es estar más tiempo en las mesas de novedades de las librerías. Y eso ya es bastante, dado los tiempos que corren.

¿Qué nos puede contar de sus primeras experiencias literarias?

Pues un poco a ciegas, picoteando de aquí y de allá, imitando el estilo de los escritores que me gustaban, hasta que acabé, supongo, encontrando mi propia voz. Es un proceso largo plagado de pasos en falso y de inseguridades, pero al final resulta muy gratificante.

Tres de sus voluminosas novelas tienen como trasfondo la Segunda Guerra Mundial, ¿es un simple tema o una obsesión?

La Segunda Guerra Mundial me interesa por varias razones. La primera, porque hay una serie de elementos que me gusta desarrollar en mis novelas, c omo son la lealtad, la traición, la culpa o la redención, y es un conflicto del que me sirvo para explorarlos. Pero no es el único periodo histórico que me interesa y, aunque tres de mis cuatro novelas tienen que ver que la Segunda Guerra Mundial o sus alrededores, en realidad se trata de tres obras muy diferentes entre sí.

En todas ellas hay un riguroso método de documentación, háblenos de ese proceso creativo.

Aunque lo que yo hago es ficción, el mundo en el que se desenvuelven los personajes es real, por eso soy muy cuidadoso describiendo los escenarios, los nombres de las calles, la ambientación de las ciudades. Siempre viajo a los sitios donde se desarrollan mis novelas para conocer el terreno,
localizar exteriores, como en las películas. Es un proceso que se acaba notando en el resultado final, y que el lector acaba agradeciéndolo.

¿Cierra El violinista de Mauthausen de alguna manera su visión sobre la Segunda Guerra Mundial?

Supongo que no, que aún me quedan en la recámara algunas novelas más que tengan la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo. Pero creo que mi próxima novela no estará ambientada en esa época. Yo creo que el oficio de escritor debe tener también una buena dosis de riesgo, de experimentación, por eso hay que cambiar de registro de vez en cuando.

¿Cuál sería su concepto de cuento o relato y novela extensa?

El maestro José María Merino me dijo una vez que escribir un cuento es como una especie de iluminación, como un flash, mientras que escribir una novela es como hacer de espeleólogo. No se me ocurre una definición mejor.

¿Qué le interesa, realmente, destacar en la historia que está contando?

Hay dos cosas que trabajo mucho antes de ponerme a escribir una novela. La primera es la carpintería de la historia: me gustan las estructuras no lineales, que dan saltos en el tiempo, el recurso del flashback. La segunda es la creación de los personajes: los trabajo hasta que tienen todas las aristas posibles. Yo no creo en buenos y malos, sino en gente que tiene un poco de todo. Cuanto más trabajados estén los personajes más posibilidades hay que de el lector pueda identificarse con ellos, o al menos entenderlos.

He leído que La clave Pinner no es solo una novela de espías, sino una historia de personajes con posibilidades de convertirse en literatura, ¿fue se su planteamiento al escribirla?

En realidad, lo que a mí me interesan son los sent imientos. Lo que está dentro de los personajes. Mis novelas, aunque me esfuerzo porque tengan una trama entretenida, en realidad son muy psicológicas, muy reflexivas. Me gusta mucho ese recurso de Hitchcock del MacGuffin, ya sabe: un elemento que haga avanzar la trama, que interese al lector, y mientras tanto ir desarrollando algo más profundo.

¿Qué significa El síndrome de Mowgli en medio del resto de obras con la guerra como trasfondo?

Significa que me gusta cambiar de registro, arriesgar. Si no, no escribiría cuentos ni novelas cortas. Después de publicar La clave Pinner, lo fácil hubiera sido escribir La clave Pinner II y La clave Pinner III, pero yo quería hacer algo diferente, y escogí la historia de un ex boxeador que ahora ejerce de matón a sueldo y que un buen día decide cambiar de vida y se pone a buscar a una mujer de la que estuvo enamorado 20 años antes para rescatarla y fugarse con ella a Lisboa mientras el pasado no deja de perseguirlos. Cuando la terminé, la editorial que me había publicado La clave Pinner no la quiso porque prefería algo similar a mi primera novela, y eso me hizo tener que volver a empezar de nuevo y no volví a publicar hasta más de tres años después. Pero al final El síndrome de Mowgli ganó el premio Luis Berenguer y acabó encontrando su sitio.

¿Predomina en esta novela el código del honor? ¿en qué medida?

Sí, y eso forma parte también de mi universo literario. En esta novela, el boxeo es una metáfora de la vida: se trata de no rendirte nunca, de no arrojar la toalla hasta que haya sonado la campana.

El factor Einstein parte de anécdotas reales y situaciones vividas, ¿qué importancia le otorga a este hecho para construir su historia?

La Historia (con mayúsculas) te deja unos huecos en los caben muchas historias (con minúscula), y el oficio de escritor consiste a veces en hurgar en esos huecos hasta encontrarlas. Los libros que uno escribe acaban siendo una mezcla de lo que has vivido, lo que te han contado, lo que has
soñado o lo que te has imaginado.

Andrés Pérez Dominguez está, una vez más, de actualidad por haber ganado el XLI Premio de Novela Ateneo de Sevilla por El violinista de Mauthausen, ¿es de alguna manera una consagración o un premio más a su larga lista?

El Ateneo de Novela de Sevilla es un premio muy importante para mí porque es uno de los más prestigiosos de cuantos se convocan en España, y también porque yo soy de Sevilla y eso tiene un significado especial también, algo sentimental o romántico.

El eco de esta novela le ha llevado a usted a visitar el campo con un grupo de periodistas, ¿cómo fue esta experiencia?

Estoy muy sorprendido, y gratamente, del interés que ha suscitado en los medios El violinista de Mauthausen. Hace poco hemos viajado a Mauthausen con un grupo de periodistas que me han entrevistado en el mismo campo: informativos nacionales, diarios, revistas de información general o especializadas, programas de radio. Ha sido una gran experiencia. Yo ya había visitado el campo de exterminio de Mauthausen antes, pero ir ahora, con la novela recién publicada y con tantos medios de comunicación ha sido algo extraordinario.

El violinista de Mauthausen ¿es otra triste historia más del español vencido en nuestra guerra civil?

No, es mucho más que eso. En realidad es una historia de amor, una historia de aventuras, de espionaje, que transcurre en tres escenarios principales: el París ocupado por los alemanes, el Berlín de finales de 1945, y el campo de exterminio de Mauthausen. Ante todo, es una novela entretenida, con la que quiero que el lector se lo pase bien, que es, en mi opinión, la razón principal por la alguien lee un libro, para disfrutar. Pero también es verdad que me gustaría que El violinista de Mauthausen tuviera una segunda lectura, ese poso que dejan las buenas historias, que el lector sienta que ha aprendido algo que no sabía o que haya merecido la pena el tiempo que ha invertido en leer la novela.

¿Le han dicho alguna vez que sus novelas son tremendamente cinematográficas?

Sí, muchas veces. Me preguntan si se van a llevar al cine. Yo respondo siempre que eso no depende de mí. Pero me gustaría ver alguna en la gran pantalla, no lo voy a negar.

¿Qué le pide ahora al mundo de la literatura o a la literatura en sí después de unos sonados éxitos?

Seguir trabajando en lo que me gusta, sobre todo eso, que es lo que me hace feliz. Estar de promoción es importante, incluso saludable para salir del aislamiento que el oficio de escritor lleva aparejado, pero lo que a mí de verdad me gusta es sentarme en mi despacho y ponerme a imaginar historias. Para mí, el mayor de los éxitos es tener un rincón tranquilo donde poder
leer y escrbir. Todo lo demás resulta accesorio.

Comentarios

  1. He estado leyendo gran parte de la entrevista, volveré para acabarla. Has conseguido despertar mi curiosidad, de manera que buscaré "El violinista de Mauthausen". Ya te contaré.
    De novelista a novelista, mucha suerte en tu periplo literario.
    Saludos.

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  2. Hola, Andrés. Pues muy ilustrativa la entrevista. Enhorabuena por ella y por tus éxitos. Yo, por fin, elotro día cogí un tren y compré "El violinista de Mathausen". Así que, en cuanto termine de leer "Impar y rojo" de Oscar Urra, me pongo con ella. Ya tengo ganas, ¿eh?
    Un abrazo.

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  3. Hola¡
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    Si estas de acuerdo no dudes en escribirme
    Exitos con tu página.
    Un beso
    tatiana.

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  4. Qué tal, Andrés. Pues como dice mi buen amigo Carlos González, al que he convertido en personaje de mis novelas, enhorabuena. También leí "El factor Einstein" y en su día te felicité por mail. Y, coincidencia, también he comprado El violinista... en una estación de tren y espero leerlo cuando termine con otra novela que estoy ahora, ya estoy deseando. Me alegro de que te vaya tan bien, un abrazo.

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  5. Espero que este año que comienza sea aún mejor que el que termina, que ya veo que mejor no puede acabar. Espero que se vendan otros 15000 más, merece la pena.

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  6. Bueeeeno....estuve en Sanlúcar en la presentación de tu libro, y aquel evento me provocó emociones encontradas , pero hay que ser positivos , por encima de todo.
    Seré breve ;
    creo que es una alegría que un escritor sevillano consiga lo que estás consiguiendo tú .
    Mantengo una batalla personal con la literatura , pero yo soy de las que se rinden rápido; así que ha sido un placer leer esta entrevista en la que dices varias veces que rendirse es lo último.
    Aquí no caben derrotismos.
    Enhorabuena por tu carrera.
    Reseñaré "El violinista" , en cuanto la lea.

    Saludos y felicitaciones.

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  7. Andrés, enhorabuena por tu novela. Me ha encantado. La he terminado esta misma tarde. TE conozco de verte por Sanlúcar, y de otra vez que fui a un encuentro tuyo con lectores por tu novela El factor Einstein. Eres el orgullo de todos los que te seguimos desde hace mucho tiempo. El hermano de una amiga mía fue compañero tuyo en los Maristas y no le extraña que hayas llegado tan alto porque ha estudiado contigo. Mira el recuerdo tan bonito que tienen tus compañeros de colegio de ti.
    Pero lo mas importante es que me pareces una bellísima persona que ha luchado mucho por conseguir lo que tiene, como se deduce de esta entrevista. FELICIDADES.

    Y ahora esta pregunta es para Reyes Uve: ¿qué quieres decir con eso de "emociones encontradas"? Yo también estuve en la presentación en Sanlúcar el otro día y no tengo la misma sensación. ¿Tal vez por haberte presentado al premio de relatos de la biblioteca y no ganarlo? ¿O eres tú la que sacó el tema de los palestinos y los judíos? Si no eres tú, perdona por esta última frase, y si eres tú, tengo que decirte que aquello no venía a cuento, y que Andrés fue muy amable al contestar a tu pregunta. No me parece que tuviera nada que ver con su novela.

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  8. Me alegro de que te guste la entrevista, Mercedes. Espero que la novela también.

    Ya me contarás qué te parece, Carlos.

    Tatiana, he buscado tu blog para contestarte, pero no puedo acceder. Espero que te vuelvas a pasar por aquí para que sepas que sí, que me parece muy bien. Ah, y gracias por tus palabras amables sobre mi blog.

    Paco, pues eso, espero que te guste mi violinista.

    Hola, Reyes Uve: no soy capaz de ubicarte ahora mismo, pero espero que lo pasaras bien en la presentación. ¿Emociones encontradas? ¿Y eso?

    Cristina, muchas gracias. La próxima vez que me veas, si te parece, dime quién eres. No quiero quedar como un maleducado.

    Abrazos y feliz 2010 a todos.

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  9. Ara, que se me había olvidado contestarte a ti: muchas gracias. El libro está funcionando muy bien. Al menos eso es lo que me cuentan. Espero que la novela le guste a tus amigas a las que se la regalaste.
    Un abrazo,

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