Un triángulo de cuatro lados
Hay una frase recurrente que suelo repetir en las entrevistas en las que hablamos de El violinista de Mauthausen . Tarde o temprano alguien me pregunta sobre el triángulo amoroso que sustenta la novela, y yo, me quedo un momento pensativo, sonrío, y respondo que, como me dijo una vez un periodista, El violinista de Mauthausen es un triángulo amoroso de cuatro lados, una nueva figura geométrica. Este periodista del que hablo en las entrevistas, y cuyo nombre casi siempre menciono si me dejan tiempo, es Paco Robles. Ayer reseñaba El violinista en las páginas de ABC, y él mismo dejaba constancia de la extraña geometría que forma el cuarteto protagonista. Un abrazo, Paco. Un triángulo amoroso en medio del horror POR FRANCISCO ROBLES Sábado , 30-01-10 ABC de Sevilla En «El violinista de Mauthausen» hay personajes y diálogos que parecen salidos del café donde Humphrey Bogart se encontró con Ingrid Bergman, hay un eco de violín que nos lleva inev...