Entradas

Mostrando entradas de febrero, 2010

Presentación en Bilbao

Imagen
Por si algún visitante de esta bitácora tiene interés: el próximo viernes, 26 de febrero, a las 19,00 h estaremos en Bilbao, en la FNAC (Alameda de Urquijo, 4), presentando El violinista de Mauthausen y firmando ejemplares a todo el que quiera. Ya estuvimos en Bilbao a finales de noviembre para varias entrevistas, pero siempre es un placer volver por allí. Entre otras cosas, es uno de los sitios donde mejor me han dado de comer...

Juego para cinéfilos

Imagen
No sé vosotros (o ustedes, como prefieran), pero yo, muchas veces, cuando estoy leyendo una novela, no puedo evitar poner a un personaje la cara de un actor en una futura versión cinematográfica. A los escritores, lo he dicho muchas veces, el cine nos ha influido, para bien o para mal. Yo creo que para bien. Pero bueno, es mi opinión. Adjudicar nombres de actores a los personajes de una novela es un ejercicio muy interesante cuando cotejas tus elecciones con las de los demás. Según mi experiencia, lo normal es que la respuestas sean muy diferentes, lo que viene a demostrar que la experiencia de cada lector es única, como la propia vida. Y es una de las cosas que siempre me han fascinado de esa extraña y compleja relación que se establece entre una novela y cada uno de sus lectores. Recuerdo que mi amigo Félix J. Palma, que me precedió en el premio Ateneo, preguntó a sus lectores qué actores les gustarían para una versión cinematográfica de El mapa del tiempo. El otro día, después de q…

Entrevista en RNE

A primeros de noviembre, cuando acababa de publicarse El violinista de Mauthausen, estuve en los estudios de RNE con Manuel Pedraz. La visita a Manuel Pedraz siempre es uno de los mejores momentos de la promoción de un libro. Por aquí dejo la entrevista, para quien la quiera escuchar.

En la escalera de la muerte

Imagen
En la revista Mercurio de febrero aparece esta reseña de El violinista de Mauthausen.La firma Ricard Ruiz Garzón, a quien aprovecho para darle las gracias por sus palabras y enviarle un fuerte abrazo.

EN LA ESCALERA DE LA MUERTE
Ricard Ruiz Garzón

El campo de concentración de Mauthausen es conocido como ‘el campo de los españoles’. Unos 7.300 perdieron la vida en él, y uno de los presos fue Francesc Boix, el fotógrafo que documentó tras arriesgadas peripecias las p ruebas que permitieron procesar a jerarcas nazis como Albert Speer. Hoy, los vestigios del campo son como los de Auschwitz o Dachau fúnebres monumentos en los que el recuerdo de la ignominia se mezcla con el horror ante el dolor de las víctimas. En Mauthausen había cámaras de gas, duchas en las que los prisioneros morían, barracones junto a los que se practicaban crueles experimentos; como en otro s campos, pero Mauthausen era además un campo de grado tres: en él se exterminaba, sobre todo, con trabajos forzados. De…

Las cuerdas de la vida

Imagen
El escritor y crítico Antonio Parra Sanz escribió esta reseña de El violinista de Mauthausen en La Verdad, de Murcia. Lo reproduzco en mi bitácora y aprovecho para darle las gracias y mandarle un abrazo.
Las cuerdas de la vidaCuatro personas, cuatro seres sacudidos brutalmente por la Segunda Guerra Mundial, cuatro nacionalidades diferentes en una globalidad narrativa en la que cada uno trata de sobrevivir a la guerra exterior y a los conflictos internos que la contienda ha provocado en ellos. Con esos cuatro motores, Andrés Pérez Domínguez se alzó con el último Premio Ateneo de Sevilla, aunque, bien mirado, el premio es casi lo de menos, porque estas páginas podían conquistar cualquier otro galardón, o pasar por encima de todos los premios, tal es su intensidad y la calidad de la historia.Rubén Castro, republicano exiliado en París arrestado por la Gestapo y confinado en Mauthausen. Anna Cavour, franco-alemana, viuda antes de su boda, tendrá que colaborar con los aliados par…

Una de las mejores historias de amor de la Literatura Universal

Imagen
El escritor Paco Gómez Escribano reseñaba hace poco El violinista de Mauthausen en su blog. El titular es exagerado, pero me gusta, claro, y es lo que dice Paco. Copio aquí sus palabras, y, desde mi bitácora, le mando un abrazo y le doy las gracias.

Andrés Pérez Domínguez ha vuelto a sorprendernos con una novela sobrecogedora, dura, tierna, locuaz, viva, dulce, amarga... Podría seguir poniendo calificativos a esta obra, algunos de ellos contradictorios, y no acabaría. La sorpresa no es tanta para los que somos habituales lectores suyos y sabemos de lo que es capaz de darnos. Pero aun así, “El violinista de Mauthausen” es la mejor novela que he leído en los últimos tiempos con diferencia. Andrés se inventa un triángulo amoroso en el tiempo que no deja indiferente. No es un triángulo al uso en que los protagonistas del mismo conviven en el presente; los vértices del polígono aparecen y desaparecen en una suerte de juego onírico atemporal. La novela está llena de escenas que se …

El placer de trabajar descalzo

Imagen
En el blog El club de la bibliotecaria emboscada me han hecho hace poco una entrevista que reproduzco aquí, por si algún lector tiene interés.
Hoy El Club de la Bibliotecaria Emboscada publica en esta entrada un extracto de la entrevista a Andrés Pérez Domínguez, autor de una novela que está dando mucho que hablar: El violinista de Mauthausen.

¿Cuándo se dio cuenta de que lo suyo era escribir? Siempre he querido hacerlo. Supongo que es algo que se lleva dentro y que tiene que salir a la superficie de una manera u otra. Pero no recuerdo un día que se me encendiera una luz que me indicase el camino a seguir. Es un proceso lento, que solo acaba comprendiéndose con los años. Aunque supongo que esta es la siguiente pregunta...¿Cómo fueron sus comienzos en esta profesión? Un poco a ciegas. Yo no conocía a ningún escritor, y ni siquiera me planteaba que se pudiera vivir de las historias que te inventabas. Pero sentía la necesidad de contar historias, y ent…

Cuestión de números

Imagen
La semana pasada se cumplieron sesenta y cinco años de la liberación del campo de exterminio de Auschwitz por las tropas soviéticas. Cada 27 de enero, no puedo dejar de pensar en el frío insoportable del invierno en Polonia, los soldados del Ejército Rojo pasando por debajo del arco siniestro donde reza Arbeit macht frei, los muertos en vida pisando la nieve, la incertidumbre instalada en el rostro al ver llegar a unos soldados que no eran los mismos que los habían custiodado durante su estancia en el infierno. Yo no sé si Richard Williamson, el obispo británico que, con contumacia pendenciera, se empeña en negar el Holocausto, ha cruzado alguna vez la puerta en un campo de exterminio. Yo sí he visitado varios, pero tampoco me hubiera hecho falta poner los pies en Auschwitz-Birkenau, en Büchenwald o en Mauthausen, para tener la certeza de que todo lo que he leído en los libros de Historia, en las biografías de los supervivientes, en los documentales o en las fotografías (no nos olvide…