Las cuerdas de la vida

El escritor y crítico Antonio Parra Sanz escribió esta reseña de El violinista de Mauthausen en La Verdad, de Murcia. Lo reproduzco en mi bitácora y aprovecho para darle las gracias y mandarle un abrazo.

Las cuerdas de la vida

Cuatro personas, cuatro seres sacudidos brutalmente por la Segunda Guerra Mundial, cuatro nacionalidades diferentes en una globalidad narrativa en la que cada uno trata de sobrevivir a la guerra exterior y a los conflictos internos que la contienda ha provocado en ellos. Con esos cuatro motores, Andrés Pérez Domínguez se alzó con el último Premio Ateneo de Sevilla, aunque, bien mirado, el premio es casi lo de menos, porque estas páginas podían conquistar cualquier otro galardón, o pasar por encima de todos los premios, tal es su intensidad y la calidad de la historia.

Rubén Castro, republicano exiliado en París arrestado por la Gestapo y confinado en Mauthausen. Anna Cavour, franco-alemana, viuda antes de su boda, tendrá que colaborar con los aliados para liberar a Rubén cuanto antes. Franz Müller, ingeniero y músico idealista, desprecia a los nazis aunque la necesidad le hará claudicar y trabajar para ellos. Robert Bishop, norteamericano de los servicios secretos, reclutador de Anna e incapaz de sobrevivir sin el bourbon. Estas pinceladas son apresuradas e injustas, porque cada uno lleva consigo un universo de recuerdos, culpas, recriminaciones y sueños, y ahí es donde entra Andrés Pérez Domínguez para desgranar la complejidad de todos ellos, posibilitando que el destino entrecruce sus vidas de forma cruel, pero narrándolo todo con un lenguaje poderoso y directo, sin adornos, crudo cuando tiene que serlo y tierno en los pocos momentos en los que la memoria permite sobrevivir al amor.

Con suma delicadeza, los capítulos alternan las perspectivas, y esa tercera voz narrativa modifica sus diversos tonos a pesar de la crudeza de lo narrado. Eso hay que agradecérselo también a la documentación, al empeño del autor por conocer lo mejor posible la época y los lugares por los que transitan sus personajes. Lo sencillo habría sido construir una novela casi histórica muy plana, con toneladas de horror en los campos de concentración e injusticias bélicas. Lo meritorio, entonces, consiste en combinar el horror de la muerte con los horrores que puede fabricarse el ser humano.

Rubén Castro sufre en Mauthausen, pero llega un momento en que las penurias físicas no son lo peor, y las penurias del alma se adueñan de una narración extraordinaria en la que se sufre por no poder amar a un país, a un trabajo, y se sufre por no dar la talla, se sufre como Bishop por engañar a los agentes, como Anna por casi olvidar a Rubén, como Franz por claudicar ante sus compatriotas. Menos mal que por encima de ese sufrimiento, la vida la resucitan las cuerdas del violín.

Comentarios

  1. Una buena e inteligente reseña,sí.La novela va viento en popa, de lo cual me alegro.
    Abrazos.

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  2. Otra reseña más en el saco del violinista, por cierto, muy buena. Que sigan los éxitos. Un abrazo.

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  3. Gracias, amigos. Últimamente, en el blog solo pongo reseñas y entrevistas, pero es el sitio donde debo ponerlas...

    Abrazos,

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