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Mostrando entradas de marzo, 2010

Sirenas con tetas de verdad

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Recuerda que ya tienesEl violinista de Mauthausen 
yEl síndrome de Mowgli 
EN BOLSILLO SÓLO POR 8 EUROS    (ALGAIDA ECO)

En las muchas canciones de Sabina que me gustan, hay una frase que recuerdo con agrado, y que siempre he compartido. Escribo de memoria: “Qué voy a hacerle yo, si me gusta el whisky sin soda, el sexo sin boda... Eva con Adán...” Dejando el whisky aparte, que nunca he sabido disfrutarlo, estoy de acuerdo con todo lo demás. Supongo que el maestro Sabina se refiere a las cosas naturales, sin artificios, vengan como vengan. Con las tetas de las mujeres siempre me ha pasado lo mismo. Más que grandes o pequeñas, para un servidor lo importante es que sean naturales, que la ley de la gravedad haga su trabajo si no queda otro remedio, pero que el bisturí de un cirujano hábil no interfiera en el proceso. Ya ven ustedes: nunca he sido muy partidario de las operaciones de estética. De hecho, me resulta interesante comprobar cómo las arrugas van tomando forma en las caras de la gen…

Las viejas agendas

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Yo soy de esos que todavía conservan los números de teléfono en la agenda de toda la vida además de en la del móvil. Pero quienes me conocen también saben que los primeros borradores de mis libros los escribo a mano, así que no se extrañarán. La ventaja de conservar esta práctica en desuso, que algunos me dicen que es una pérdida de tiempo, me quedó clara el otro día, cuando al estrenar un móvil nuevo le di al botón equivocado y me cepillé, de un plumazo, todos los números de la agenda que estaban guardados en la tarjeta de memoria. Ningún problema, me dije. Cogí la otra, mi vieja agenda, con los números anotados desde hace años, para cumplir con el pesado trámite de pasarlos todos a la aséptica agenda del móvil. Y mientras lo hacía me puse a repasar los nombres, uno por uno, y al cabo de un rato me dio por pensar que una agenda antigua es como la Espada de Damocles, un problema sin resolver que puede caer cualquier día sobre tu cabeza. El recuerdo de gente que hace mucho que ya no tr…

El sol del invierno

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Sostengo siempre que me gustan mucho las ciudades del norte, tan sobrias, con esas fachadas solemnes de bloques de piedra oscura que, al menos a un servidor, lo invitan a la quietud antes que a la melancolía. No quiero decir con esto que no me guste el sur, mi tierra, sino que aquí, en Andalucía, el verano es excesivo, intenso, insoportablemente largo cuando llega el final de octubre y todavía se resiste a marcharse. Antes que los veranos intensos y los inviernos templados prefiero las estaciones marcadas, la gradación suave de la temperatura en la primavera que antecede al verano, la belleza crepuscular del otoño, con el estallido multicolor de hojas que anticipa el invierno. Este invierno que termina ha sido uno de los más lluviosos que recuerdo en el sur. Ha llovido tanto y el viento soplaba con una furia inusual por estas latitudes que a veces era como si la estación de las lluvias de los países tropicales se hubiera trasladado a Andalucía. Incluso nevó, una mañana de domingo, en…

Una novela muy grande

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Eso es lo que dice Anika Lillo, Anika entre libros, en su web. Copio por aquí sus palabras, y le mando beso, muy grande también.

En el holocausto murieron alrededor de 7.500 españoles, republicanos que lucharon en la Guerra Civil y que sobrevivieron exiliados en Francia en campos de refugiados, y con la entrada de los alemanes estos hombres y mujeres terminaron encerrados en campos de concentración, exterminio y/o trabajos forzados, entre ellos Mauthausen. Estamos muy acostumbrados a oír hablar del holocausto judío, de vez en cuando tenemos noticias de esas otras víctimas del nazismo, o ambientan las novelas en otros países (en Austria, en Polonia, en Francia…) pero en esta ocasión Andrés Pérez Domínguez rescata a los grandes olvidados del holocausto y les da un espacio en la memoria, un espacio que merecen porque también fueron víctimas inocentes de la locura y barbarie nazi. Francia, Berlín, Austria, España y, directamente, Mauthausen, son los lugares por los que viajamos con Rubén …

Un idioma sin fronteras

Una de las muchas cosas buenas que tiene Internet es que encuentras cosas que no esperabas. Eso me ha pasado con esta entrevista que me hicieron en el programa Un idioma sin fronteras, de RNE, en diciembre pasado.
Fue en diciembre, y escucharla ahora es como viajar en el tiempo. Espero que os guste. Sólo tenéis que pinchar aquí.

Entrevista en Anika entre libros

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Os dejo esta entrevista que me hizo hace poco Anika, para su estupenda web literaria Anika entre libros.

Andrés, has escrito una historia donde el amor es muy importante, pero creo que tienes una curiosidad al respecto por ahí: tu pareja se compromete bailando en los jardines de Luxemburgo ¿de dónde sale esa “imagen”?

Andrés Pérez Domínguez:

Es verdad. Una vez, estaba en Viena, en una estación de metro, una mañana muy temprano, vi a una pareja muy joven bailando un vals, sin música, en el andén. Ellos estaban ajenos a todo, como si el mundo no existiera, como si no estuviesen en una estación de metro. Era una imagen hermosísima y, de algún modo, supe que había una historia detrás de ella. Me puse a tirar de hilo, y se me ocurrió que esta pareja podría estar en París, en la primavera de 1940, cuando los alemanes invaden Francia. Él es un republicano español exili…

Memoria purificadora

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El escritor Rubén Castillo Gallego escribió esta reseña de El violinista de Mauthausen para El Noroeste de Murcia. Aprovecho para darle las gracias y mandarle un fuerte abrazo desde mi blog.

Quien explora el territorio del nazismo, como quien indaga en el mundo de cualquier guerra, sabe que su materia prima tiene tantas aristas como posibilidades de abordaje. Y sabe también que su principal misión consiste en entrar en las coordenadas de la culpa, del horror y de la infamia. Tendrá que decir a sus lectores que, durante un período atroz que abarcó más de una década, varios miles de energúmenos capitaneados por un paranoico con déficit de litio en el cerebro tuvieron en jaque al continente europeo e instauraron un dominio de brutalidad, crímenes, racismo, ínfulas visionarias, gritos guturales, campos de concentración y expansionismo alarmante. Ese novelista tendrá que contar (una vez más, porque la dignidad lo exige) que los seres humanos a quienes ese régimen abominable cons…