Sant Jordi (Segunda parte: Prohibido tirar cacahuetes a los escritores)

Aunque en Sant Jordi se compran y se venden muchos libros, la fiesta es mucho más que eso. Una de las cosas más curiosas es que hay gente que pasea por la calle, sin parecer tener interés en manosear los libros de los puestos, con la cámara digital en la mano para retratar a los tipos esforzados que habitamos al otro lado del mostrador. Me acordé de una frase que me contó una vez Óscar Oliveira de un escritor en una feria del libro: “En las casetas debería haber un cartel que dijese Prohibido tirar cacahuetes a los autores”. Pero, al contrario de lo que pueda deducirse de esta frase, en Sant Jordi todo resulta muy agradable, y a mí me gusta -a quién no, supongo- cuando los lectores vienen a fotografiarse contigo o a llevarse tu foto como recuerdo después de haber esperado una cola para que le firmes tu novela. El Día del Libro en Barcelona es una fiesta maravillosa de la que los escritores formamos parte. Y, el mejor resumen de Sant Jordi, mejor incluso que cualquier cosa que yo pueda contar, es este vídeo que me ha mandado Celia, de Más que palabras. Para mí fue una gran experiencia. Estuve firmando libros en varias casetas, pero la verdadera fuerza de Sant Jordi está en este vídeo.


Otra de las cosas que uno aprende rápido ese día es que resulta imposible, por mucho que quieras, ser puntual. Hasta que no inventen el teletransporte (hasta donde yo sé, solo pertenece a las películas y a las novelas de Ciencia Ficción), no hay manera de estar en dos casetas firmando a la misma hora. Aunque no haya lectores en tu cola y tengas que quedarte más tiempo en la caseta, no se me ocurre cómo se puede terminar de firmar en un sitio a las 12 y estar anunciado en otro a la misma hora cinco calles más allá. Además de desplazarte entre el río de gente que ha salido a la calle, tienes que despedirte, dar las gracias a los libreros, saludar. Bueno, ya conté en la entrada anterior que soy de pueblo...
La caseta de la FNAC de la plaza de Cataluña se me antoja un ruedo complicado. Entre otros, voy a tener que compartir firma con Julia Navarro, Quim Monzó y Loquillo. O sea, una escritora que vende sus novelas por millones, un autor catalán muy conocido y una estrella del Rock de dos metros de estatura que no se desprende de las Ray ban ni a la sombra. Esta caseta estaba organizada de una forma un tanto peculiar: una cinta custodiada por varios guardas de seguridad separaba a los lectores de los escritores, y había que guardar cola para que te dejasen pasar, llevases el libro que llevases. Por culpa de eso, una chica de Taiwan tuvo que esperar media hora de pie para llevarse un Violinista dedicado. Se hizo una foto conmigo. Si lee esto y me la quiere mandar, estaré encantado. Yo, para ser sincero, prefiero las casetas donde los lectores se puedan acercar cuanto quieran, tocar los libros, hablar con los escritores. Manel y Patricia, con los que tan bien lo pasé un par de semanas antes en su programa Llegir En Cas D'incendi, se acercaron por allí.
En la siguiente firma, antes de llegar, avizoro que debe de haber alguien muy conocido. Basta ver la cola kilométrica. Efectivamente, el mismísimo Eduardo Punset de los domingos por la noche en la 2 estaba allí estampando su rúbrica. Entro en la caseta, me siento detrás del rótulo con mi nombre sin tener tiempo de ver quiénes son mis otros compañeros de firma. A mi izquierda, un señor muy amable me dice que me han emparedado entre él y su mujer. Enseguida le ofrezco mi sitio y nos cambiamos. Pasamos un rato de charla agradable, entre firma y firma, sobreviviendo a la cola de lectores de Punset. Por cierto, su mujer es Ángela Becerra: tanto o más guapa al natural que en las fotos. Uno entiende que su marido no quiera separarse de ella. Al final de la firma tengo ocasión de saludar a mi colega Emilio Calderón, que en los dos últimos años ha conseguido nada menos que el Fernando Lara y ser finalista del Planeta. Algo debe de tener el agua cuando la bendicen.Después de comer comparto un rato de firma con Suso de Toro, Eduardo Iriarte y Asha, un personaje que gusta mucho a los niños. Ya he dicho que en Sant Jordi uno encuentra las compañías más curiosas. Sopla el viento y hay nubes, pero al menos no llueve. Vienen unos cuantos lectores cuyos familiares estuvieron presos en Mauthausen. Son los momentos más emotivos: una mujer que te cuenta que su padre, su abuelo o su tío estuvo preso en el campo; un hombre joven que me dice que su bisabuelo consiguió salvar la vida porque lo destinaron a la peluquería del campo de exterminio. Siempre me queda la duda de si he sido justo con estos héroes que salen en mi novela, si a sus familiares no les parecerá mal que haya utilizado sus vidas para inventarme una historia.
Anochece ya cuando acaban las firmas. La batalla ha terminado. Cuatro princesitas de segundo de ESO se acercan para venderme una rosa. Es para el viaje de fin de curso, me dicen, con tanta educación que me desarman. ¿Ah sí? ¿Y adónde vais?, les pregunto. Queremos ir a Mallorca. Les cambio una rosa por dos euros. Oliveira hace lo mismo. Todavía hay tres actos más esa noche. Vamos a la fiesta de El Mundo, donde me encuentro a otro viejo conocido del viaje que hice hace unos meses a Mauthausen con un grupo de periodistas: Albert Montagut, el director de ADN. Nos damos un abrazo. Me ha alegrado mucho verlo. Luego vamos a la fiesta de Planeta. Todavía hay otro acto, pero ya no puedo más. Estoy agotado. Lo que a mí me gusta de verdad es escribir. Es la conclusión que saco siempre después de una jornada de estas, y ejercer de escritor apenas te deja tiempo para escribir. Eso sí, le prometí a Óscar Oliveira que iría con él al bar para los fans de la serie Perdidos: el Bharma. Si os gusta la serie (a mí, con todas su paranoias y sinsentidos me parece una obra maestra), no dejéis de visitarlo si recaláis por Barcelona.

Comentarios

  1. Me ha encantado, los dos artículos, la crónica entera. Gracias por hacerla y colgarla.
    Un beso enorme. Ahora voy a ver el vídeo.
    A veces yo también me he sentido como tú. soy de pueblo :))
    Antonia J Corrales

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  2. Me ha encantado el vídeo. Voy a colgar el enlace de tu bog en mi muro de facebook.
    Oye, a ver si puedes pasarme el enlace del vídeo.

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  3. Gracias, Antonia. Ahora te paso un correo con el enlace.
    Un beso,

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  4. Me ha encantado tu relato de la feria del libro en Barcelona, me ha recordado los años que pasé allí y lo que me gustaba. Pondré un enlace a tu blog desde el mío. Un abrazo
    Primitivo

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  5. Hola Andrés, me ha encantado el video de S.Jordi y más siendo de mi ciudad , es un placer tenerte como escritor .
    Ah¡ me fué imposible verte en Abacús pués por la tarde me fuí a Girona.
    Un abrazo y hasta siempre
    Paqui

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