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Mostrando entradas de julio, 2010

Resumen

No resulta sencillo resumir tantos meses en una entrada del blog. Desde que El violinista de Mauthausen ganó el Ateneo de Novela, en junio de 2009, me han pasado muchas cosas. He perdido la cuenta de los aviones y los trenes en los que he viajado. He llegado tarde a la conexión con un vuelo, por dos minutos, a medianoche, en la T4, y me he tenido que quedar a dormir en un hotel en Madrid. La huelga de taxis me ha pillado al menos dos veces al llegar al aeropuerto de Sevilla y he tenido que llegar hasta mi coche en autobús y en bicicleta. He estado por la mañana en Valladolid rozando los cero grados y por la tarde en una feria del libro andaluza a más de treinta. He volado desde Bilbao a Sevilla la misma mañana que un huracán cruzaba la Península. He llegado tan temprano a un aeropuerto que aún no lo habían abierto: los aviones en la pista, la torre de control con las luces apagadas, ni rastro de la guardia civil, y yo esperando en la puerta, como si fuera el único hombre vivo en la ...

Llegir en Cas D`incendi

A primeros de abril estuve en Barcelona presentando El violinista de Mauthausen . Una de las entrevistas fue en Radio Cornellá, en el programa Llegir en Cas D`incendi. Ya escribí una entrada entonces en el blog en la que hablé de Patricia, Manel y Xavi: "Pero, sin duda, uno de los mejores momentos del día f uel rato que pasé en la radio, en Cornellá, en el programa Llegir En Cas D'ince ndi. Manel y Patricia tuvieron la amabilidad de ir a recogernos a Óscar Oliveira y a mí a Barc elona y de llevarnos de vuelta después. No resulta sencillo -de hecho, cada vez resulta más d ifícil- encontrar un programa especializado en libros, con lo que el esfuerzo y la ilusión de Patricia, Manel y Xavi no merece menos que mi reconocimiento público. Dicho queda" Como tengo tantas cosas pendientes, aún no había subido al blog aquella entrevista. Ahora la pongo aquí. Les aseguro que merece la pena, y no lo digo por escucharme a mí (juro que no es falsa modestia), sino porque da gusto e...

La patria del apátrida

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Cuando uno recibe un reconocimiento por su trabajo, no puede dejar de sentir cierta perplejidad, sobre todo si, como yo, tengo la fortuna de poder dedicarme a lo que más me gusta. Llevo tres lustros, más o menos, esforzándome cada día en esto de juntar letras e inventarme historias, y hasta hace un año, cuando alguien me preguntaba, tenía que responder que nunca había ganado un premio en Sevilla. La razón, contestaba, se me escapa. No sé, uno escribe, hace su trabajo lo mejor que puede o lo mejor que sabe, y luego los premios llegan o no llegan. Eso ya no depende de uno, que bastante tiene con sacar adelante sus novelas, sino de los demás. Pero, desde junio de 2009, empecé a sentirme profeta en mi tierra. El violinista de Mauthausen ganó el Premio Ateneo de Novela de Sevilla, pero eso ya lo sabéis quienes frecuentáis esta bitácora. Hace un año escribí una entrada en este blog, en la que contaba que, en Sanlúcar la Mayor, el lugar donde me crié, me habían dado un homenaje por mi tr...

Leer en la playa

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Mucha gente lo hace, pero a mí nunca me ha gustado leer en la playa. Será porque soy muy comodón, supongo, y porque gusta leer en un sillón, con la ventana abierta o el aire acondicionado encendido, las piernas estiradas, y no en la arena, sentado en la toalla o en una butaca, sujetando las páginas para que no me las pase el viento, achinando los ojos para que la luz del sol no me haga daño, haciendo un esfuerzo para no enterarme de las cui tas de los de la sombrilla de al lado. De niño ya era así, conque no creo que a estas alturas vaya a cambiar. Cuando nos íbamos a la playa, de lo único que me preocupaba era de llevarme un buen cargamento de tebeos (El Guerrero del Antifaz, el Jabato, el Capitán Trueno, las novelas ilustradas de Bruguera ), y al ca bo de un rato en la arena a mi madre no le quedaba más remedio que claudicar y dejarme volver al apartamento. De las sen saciones más placenteras que recuerdo de los veranos de mi niñez es estar sentado en una butaca, en silencio, con ...

Sobrevivir al infierno

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Dejo aquí esta reseña que hizo Pedro Domene (a quien aprovecho para mandar un abrazo) de El violinista de Mauthausen en Cuadernos del Sur la pasada primavera. Sobrevivir al infierno Una imagen, un violinista tocando en los Jardines de Luxemburgo, dará lugar a todo un relato. Muy pronto imaginamos a unos personajes, cuya existencia desencadena una historia de amor, para entreverar, posteriormente, un extraño triángulo que, de alguna manera, le resulte tan extraño como interesante a un lector que se deja llevar por los episodios de unas vidas ambientadas en el mágico París de 1940, en el campo de exterminio de Mauthausen, y finalice en las ruinas de un Berlín ocupado, tras el armisticio de la II Guerra Mundial. La historia de Rubén Castro, de Anna Cavour, de Franz Müller, o del enigmático Bishop, es la de unos supervivientes, un español republicano encerrado en el campo, su novia francesa colaboradora con los servicios secretos aliados y e...