Resumen
No resulta sencillo resumir tantos meses en una entrada del blog. Desde que El violinista de Mauthausen ganó el Ateneo de Novela, en junio de 2009, me han pasado muchas cosas. He perdido la cuenta de los aviones y los trenes en los que he viajado. He llegado tarde a la conexión con un vuelo, por dos minutos, a medianoche, en la T4, y me he tenido que quedar a dormir en un hotel en Madrid. La huelga de taxis me ha pillado al menos dos veces al llegar al aeropuerto de Sevilla y he tenido que llegar hasta mi coche en autobús y en bicicleta. He estado por la mañana en Valladolid rozando los cero grados y por la tarde en una feria del libro andaluza a más de treinta. He volado desde Bilbao a Sevilla la misma mañana que un huracán cruzaba la Península. He llegado tan temprano a un aeropuerto que aún no lo habían abierto: los aviones en la pista, la torre de control con las luces apagadas, ni rastro de la guardia civil, y yo esperando en la puerta, como si fuera el único hombre vivo en la ...