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Mostrando entradas de agosto, 2010

Tragedia, pero menos

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En agosto siempre hay un día que llueve tanto que parece que de pronto se ha acabado el verano, conque no tengo perdón. La semana pasada con el cielo de plomo se barruntaba lluvia. Me fui de casa, dejé la ventana abierta. Y llovió. Tanto como no recuerdo haber visto llover nunca en verano. Tanto como debía de llover el día que Noé decidió embarcar a los animales en el arca. Caía el agua como decía Forrest Gump en Vietnam: desde arriba, por los lados, desde abajo. A mí con la lluvia me pasa lo que a los pirómanos con el fuego: me quedo mirando el agua caer, embobado. El otro día me pasó lo mismo. Ya no estaba en casa cuando llovía, y ni siquiera pensé en los cuadernos. No me di cuenta hasta que llegué, por la noche, unas cuantas horas más tarde. Igual que el Paul Sheldon de la espléndida Misery, solo guardo una copia de mis novelas hasta que las tengo terminadas y, además, y escribo a mano el primer borrador, con pluma. Por eso los tres cuadernos se había convertido en un bloque de pas…

Origen (Inception)

Seguro que a estas alturas muchos de los lectores de este blog habrán ido al cine a ver Origen. Yo no soy crítico de cine, ni lo pretendo, pero me gusta mucho compartir las cosas buenas con los amigos. La semana pasada fui a ver Origen y, a medida que pasan los días, no dejo de pensar que he pasado en el cine uno de los mejores ratos que recuerdo en mucho, muchísimo tiempo. Tanto me gustó que creo que soy de los que va a ir a verla otra vez, y que, si no lo he hecho todavía, es porque quiero que ese sabor de boca que me dejó no se esfume por ver la película, de nuevo, con otros ojos. Por ahí he leído que la comparan con Matrix. No sé, la verdad: a mí Matrix no me gustó, y Origen me ha dejado, literalmente, tumbado. Tampoco Leonardo Di Caprio fue nunca santo de mi devoción, y me ha demostrado con las últimas cuatro películas suyas que he visto (Infiltrados, Revolutionary Road, Shutter Island y Origen) que va camino de convertirse en uno de los más grandes. Aún queda mucho para los Osca…

Un escritor sin soberbia

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Tenía pendiente colgar esto en el blog desde mayo. A finales de ese mes estuve presentando El violinista de Mauthausenen Almería, y Miguel Ángel Muñoz tuvo la generosidad de meterse entre pecho y espalda un tocho de casi 500 páginas escrito por un desconocido. Había preparado un texto para la presentación y le pedí permiso para ponerlo aquí. No creo que haga falta explicar quién es Miguel Ángel Muñoz, pues es de sobra conocido para aquellos que frecuentan ese género delicioso que es la narrativa breve. Tiene uno de los blogs más visitados que conozco, El síndrome Chéjov, que toma prestado el nombre de su primer libro de cuentos en la editorial Páginas de espuma. El año pasado publicó otro en la misma editorial, Quédate donde estás. Yo también pienso de él que es un escritor sin soberbia y un narrador soberbio. Estas fueron las palabras de Miguel Ángel Muñoz en la presentación.

“El violinista de Mauthausen” anuncia desde su título la dolorosa paradoja a la que nos sigue e…

Mad men, o las miserias de los hombres

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Permitidme, de nuevo, el fácil juego de palabras con el que titulé una entrada en esta bitácora en febrero: Lost without Lost, o sea, Perdido sin Perdidos. Acostumbrado a las aventuras de los supervivientes del vuelo 815 de Oceanic desde el verano pasado, afirmaba, con sinceridad lastimera, que iba a pasar mucho tiempo hasta que otra serie me enganchase o me hiciese disfrutar (¿acaso no es lo mismo?) como lo había hecho Perdidos. Con las series que me gustan me sucede lo mismo que con los libros que me hacen disfrutar: la tristeza al terminarlos, el vacío, tan grande, y la certidumbre incómoda de que me va a costar mucho encontrar otra historia que ocupe su lugar. Pero al final siempre hay buenos libros apilados en la estantería, y no creo que haya habido jamás una oferta tan interesante de series como la de ahora.Igual que por otras series de las que aún no he visto un solo capítulo, sentía cierta curiosidad por Mad men. No sabía nada del argumento, salvo que se desarrollaba en una a…