En invierno con el sol, con las nubes en verano

El último día de agosto es como si hubieran dado un tirón con ganas al enchufe que mantenía encendido el verano. No es solo porque parezca que a las nubes las hayan pintado de gris de repente, o porque el aire tenga esa pesadez agradable y húmeda que prologa la tormenta. Agosto terminó el martes, pero desde el lunes la orilla se había ido despintando de sombrillas. Por la noche, te asomas a los bares y es como si hubieran instaurado el toque de queda: apenas hay algún turista irreductible. Sales a dar una larga caminata a última hora de la tarde, cuando el sol se desmaya en el horizonte, y de pronto parece que con el final de las vacaciones a la gente se le ha quitado las ganas de hacer deporte. Apenas quedan unos pocos veraneantes rezagados corriendo, montando en bicicleta o, simplemente, paseando. A mucha gente le da pena que se acabe el verano, pero yo soy de los que desde semanas antes de que termine agosto ya estoy contando los días. Me gusta la playa, y bañarme, y tomar el sol, pero me molesta el bullicio, cada vez más, en la playa y en las ciudades, en verano y en invierno, así que es ahora cuando de verdad disfruto del mar, y del sol, si puedo, y si no, también me gustan mucho los días nublados en la playa. Ya sé que me vais a llamar raro, pero estoy acostumbrado: me gusta la playa en invierno y la ciudad en verano. No sé si será lo mismo que quiere decir esa canción de Fito & Fitipaldis, pero yo cada vez que la escucho pienso que quiere decir exactamente eso:

“Sé que no puedo dormir
porque siempre estoy soñando
en invierno con el sol
con las nubes en verano”

El otro día me preguntaba un periodista si porque sea verano mi rutina cambia mucho. En realidad, no, le dije. A no ser que esté de viaje (de vacaciones o trabajando) suelo hacer lo mismo en verano que en cualquier otra época del año. Aparte de las mismas cosas que la mayoría de la gente, cada día escribo, leo, hago deporte, veo alguna película. Nada extraordinario, me temo. Fuera de las entrevistas y las firmas de libros, la vida del escritor puede parecer de lo más aburrida, tanto o más que la de cualquiera, y seguro que lo es. Pero tiene la ventaja, para mí impagable, de poder llevarte el trabajo allá donde estés. Me basta con los cuadernos, la pluma y unos cuantos libros. Y ahora, qué queréis que os diga: voy a aprovechar lo que queda del verano, y del comienzo del otoño, si puedo, lejos del ruido, de las ciudades, en alguna playa en la que solo habite gente que quizá también eche de menos el sol en invierno y las nubes en verano.
© Andrés Pérez Domínguez, septiembre de 2010

Comentarios

  1. Yo también soy de esas a las que el verano no le hace cambiar la rutina y de las que odian las aglomeraciones de gente y turistas y prefieren las playas con nubes e incluso con lluvia, me alegra encontrar a alguien que piense del mismo modo :).
    Rebeca.

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  2. Pues estamos de acuerdo entonces, no al bullicio, playas nubosas y días de sol en invierno. Creo que Fito, que es un gran poeta, quiere decir exactamente eso. Pues que disfrutes, Andrés, cuando encuentres esa playa. Un abrazo.

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  3. Que puedas disfrutar de esos dias que tanto te gustan.

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  4. Hola Andres :veo que hay mas gente como yo,me gusta la playa cuando esta mas solitaria. cuando termina (tendria una playa para mi ) si pudera me gusta la soledad DISFRUTALO un saludo ¿que tal va la novela?

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  5. soy yo otra vez :me olvidaba no se como decirlo muchas gracias de verdad . un saludo

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  6. Pues yo creo que los normales somos nosotros y los raros toda esa gente que atesta las playas en verano.
    Un abrazo.

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  7. Hola Andrés.Es bonito poder contemplar el mar pues transmite mucha tranquilidad.
    Espero que puedas disfrutar unos lindos días en la playa.
    Un fuerte abrazo desde el Perú.

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  8. Muchas gracias a todos. Es bueno saber que uno no es tan raro...
    Abrazos,

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  9. ¿Raro??? no, simplemente diferente. A mi me encanta la playa en invierno, es más, me parece que el mejor mes es noviembre.El sol no quema [yo siempre me quemo :( ], la arena tampoco, no hay gente y puedes observar puestas de sol maravillosas..

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