Las opiniones de los demás

Hay escritores que, igual que ciertos futbolistas famosos o algunas estrellas de cine, afirman, puede que no sin cierta presunción, que jamás leen las críticas de sus libros en los suplementos culturales, o en Internet, donde ahora cualquiera puede, democrática o malévolamente, escribir lo que piensa o lo que quiere, que no siempre es lo mismo, sobre un libro que ha leído o tal vez no. Pero ésa es otra historia.

Yo hace poco más de un par de años que inauguré esta bitácora, no mucho después de publicar El factor Einstein, para recopilar la información abundante que estaba apareciendo en los medios sobre la novela y también para colgar cada viernes el artículo que se emitía en la radio en mi sección La separata. De ahí viene el nombre de este blog. Y así he seguido haciéndolo: escribir mi opinión sobre lo que me parece oportuno, como antes hacía en la radio o en un periódico, y subir las noticias que aparecen sobre mis libros. Para los periodistas resulta muy útil, porque antes de entrevistarte pueden encontrar la información necesaria (aunque a veces, por desgracia, en alguna entrevista me doy cuenta de que esperan que les dé la respuesta que ellos quieren y no la mía), y creo que para los lectores también, porque tienen la posibilidad de descubrir detalles interesantes o que les amplíen información sobre mis libros y ponerse en contacto conmigo de una forma abierta, pública, sin tapujos.
Mantener este blog resulta un poco trabajoso a veces, es verdad, pero también es muy gratificante.
De vez en cuando yo también buceo en otros blogs. No mucho, porque navegar por Internet sin rumbo definido me parece una pérdida de tiempo igual que encender la tele y ponerte a mirar pongan lo que pongan. Y nunca dejará de parecerme raro encontrar gente que habla de mis libros o mantiene una conversación pública sobre lo que le parece mi trabajo. Antes de seguir, quiero aclarar que cuando digo raro no significa que me moleste, sino que, por muchos libros que publique o los lectores que tenga, a uno le gusta sentirse el mismo escritor anónimo al que los editores siempre encontraban un pero para no publicar sus libros. Ya digo: yo creo que no es malo, incluso encuentro saludable que un escritor esté al tanto de lo que de su trabajo opinan los demás, pero tampoco hay que obsesionarse con ello. Ahora, con Internet, las críticas, o más bien las opiniones, parecen haberse democratizado y cada uno puede expresar públicamente lo que le plazca sobre un libro. Pero creo que el escritor debe mirar con cautela estos comentarios. Entrar en un blog ajeno y leer una ristra de opiniones de una novela tuya es como pegar la oreja a una puerta y escuchar lo que quienes comparten una conversación a la que no has sido invitado dicen de ti. Lo mejor es no meterte, aunque no puedas evitar tener la oreja pegada a la puerta. No es que haya descubierto a estas alturas que es imposible contentar a todo el mundo, pero es verdad que hasta ahora no me había percatado de lo divertido que resulta escuchar las opiniones tan dispares de los demás. Cuando publiqué La clave Pinner, algún crítico se alegró de que por fin la narrativa española hubiera escogido el género de espías durante la Segunda Guerra Mundial, y alabó que la novela en realidad estuviera llena de sugerencias y de silencios, que fuera más allá de los cánones del género. Otros, sin embargo, decían despectivamente que esta novela no era más que puro entretenimiento, afirmación que no dejo de leer a algunos, con elitismo resabiado, y creo que ya bastante anticuado, cada vez que publico un libro. Los lectores, lo mismo: a unos les encanta lo que has escrito, y algunos vienen a buscarte en las ferias del libro con una novela tuya que tienen guardada desde hace años esperando la oportunidad de que se la firmes, y te miran con tanto respeto mientras se la dedicas y te agradecen haberla escrito que te da un poco de vergüenza decirles que en realidad eres tú el que tienes que darles las gracias a ellos. Otros lectores te escriben o van a buscarte para decirte que no les ha gustado tu libro, incluso te regañan como si fueran tus profesores y tú un alumno díscolo empeñado en hacer las cosas a tu manera. Procuro atenderlos a todos, ser amable con los que disfrutan con mis libros y con los que no, pero no puedo gastar mi tiempo en intentar convencer a quien no le gusta un libro mío de las razones por las que debería gustarle.
Algunos prefieren mis cuentos, otros se decantan por mis novelas. También hay quien está convencido de que no valgo ni para cuentista ni para novelista. Hay gente que me dice que se nota que La clave Pinner es mi primera novela publicada para el gran público, porque las siguientes son muy superiores. Otros afirman lo contrario, y están convencidos que desde La clave Pinner he perdido la frescura y se sienten decepcionados. A unos El síndrome de Mowgli les parece una cosa extraña dentro de mi obra, otros la consideran su favorita. Hay quien asegura que El factor Einstein es una obra maestra mientras otros la desdeñan por eso que decía antes, porque les parece entretenimiento puro y duro. A unos les encanta que mis novelas sean psicológicas, introspectivas (thrillers intimistas, como dice mi amiga la escritora Antonia J. Corrales), y que eso las hace diferentes. Otros, por la misma razón, las consideran terriblemente aburridas. Hay lectores que se han enamorado de mis personajes y me han dicho que los acompañarán para siempre; sin embargo otros sostienen, con la misma pasión, que quienes habitan en mis novelas no son más creíbles como personas que cualquier figura de un museo de cera. A unos les fascina la estructura arriesgada de El violinista de Mauthausen y les da pena que se acabe después de casi 500 páginas. Por esas mismas razones otros la desprecian, y dicen que con 150 páginas, siendo generosos, habría bastado.
Con los años he aprendido a divertirme con las opiniones de los demás sobre mis libros, y sigo a lo mío, sin preocuparme y sin gastar mi tiempo más que en dar las gracias. Yo escribo, lo mejor que puedo o lo mejor que me sale, y luego que cada uno diga lo que quiera. Nadie está obligado a leerme. Los que me conocen saben que, si no es con quien tenga mucha confianza y hay muy poca gente con la tenga mucha confianza, jamás pregunto a nadie si le ha gustado un libro mío (al que quiera decirme algo lo escucho, pero de mí no saldrá nunca esa pregunta) y que, salvo a unas cuantas personas muy queridas que me lo piden con insistencia, no castigo a nadie mandándole un original para que me dé su parecer. Pero como decía unas líneas más arriba, resulta divertido descubrir opiniones encontradas sobre tus libros. Como dice el maestro Stephen King, lo normal es que a unas personas les guste lo que has escrito y a otras no. Si hay empate, añade el creador de Misery, igual que en el béisbol, el punto es para el escritor.
Es decir, que a uno le reconforta saber que va por buen camino.
© Andrés Pérez Domínguez, septiembre de 2010

Comentarios

  1. Buena entrada, Andrés. Yo creo que el escritor debe escribir lo mejor que pueda y sepa y luego entregarse a la promoción, que si bien es algo tediosa por los viajes y por tener que seguir un guión, tiene de gratificante el encontrarte con lectores y amigos, paliando un poco la soledad que acompaña a los que se dedican a este oficio.
    Pero no debe entregarse y regocijarse en las críticas, tanto en las buenas como en las malas, ya que son malas consejeras. Como tampoco debe entregarse durante la escritura al "qué bueno soy" o al "qué malo soy", porque seguramente le distraerá de su principal función que es escribir una novela.
    Un abrazo.

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  2. Estoy de acuerdo con la humildad que practicas como escritor. Al fin y al cabo, y por encima (paradójicamente) de toda su grandeza, escribir es un oficio, un oficio que consiste en entregar a la humanidad cada cierto tiempo un artefacto. Y el artefacto, en manos de cada persona, se transforma en un objeto infinito.
    Un abrazo.
    Pedro Ugarte

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  3. Hola Andrés:admiro a los escritores ,siempre me ha parecido que tienen algo especial.esa capacidad de inventar.imaginar, y escribir,no hago caso de las criticas ,si me gusta el libro lo compro (tengo bastantes)un saludo y animo con esa novela,

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  4. No ha cambiado nada: Desde el primer cuento que me dió Andrés hace 16 años, me dijo con cariño: "Tú me dices qué te parece, yo escucho a todos, y todos tienen razón, pero el que escribe soy yo y solo mi opinión es la que cuenta para poder hacer, en definitiva, lo que me da la gana." Así se hacen los grandes!, sí señor!

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  5. Pues yo ya estoy deseando que salga tu próxima novela para leerla (esa cuyo título nunca logro retener: ¿"Los perros ladran al anochecer"?). Y volveré a llevarla conmigo cuando sepa que te puedo ver por algún sitio. Y te pediré que me la firmes. Y esta vez con una exigencia: ¡¡con dibujo incluido!!

    Un fuerte abrazo, querido Andrés.

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  6. No pierdas un solo minuto en torturarte con lo que otros piensan o dejan de pensar con tu trabajo. Lo importante es que disfrutes tú pensándolo, preparándolo y escribiéndolo. Lo bueno que te venga después por tu trabajo, fantástico. Lo malo, échalo al olvido.
    Un abrazo, compañero.

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  7. Hola: Me ha gustado mucho tu entrada porque, aunque no he publicado nada -hace muy poco tiempo que escribo- me siento totalmente identificado con tu forma de hacer. En mi primera novela, con el fin de conseguir un corrector que vigilara lo que iba haciendo, dejé caer que necesitaba uno en un grupo de amigos. Solo uno se ofreció y siempre le estaré agradecido. No pregunto nunca a quien ha leído mis novelas -aunque no están publicadas- hay gente que me las pide- si le han gustado porque la opinión así vertida no sería válida. Y estoy preparado para que, si alguna vez publico, haya todo tipo de opiniones sobre mi trabajo.
    Lo que no puedo asegurar es que no me afecten.
    Saludos,

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  8. Hola Andrés: La escritura es mágica y tú la dominas, sabes muy bien como engranar las historias aunque a veces como en todo trabajo se puede mejorar.
    ¡Sigue adelante y a quién no le guste que no mire!
    Besos

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  9. Andrés, ¿te imaginas conseguir gustar a todo el mundo? Algo semejante sería más que una utopía. Bajo mi humilde opinión te diré que atrapas con tus obras a suficientes lectores como para sentirte bien, tranquilo, contento y satisfecho con tu trabajo... y, eso, no tiene precio.
    Un abrazo con mi admiración. Marivi.

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  10. Rocío Fernández López2 de octubre de 2010, 17:26

    Estoy de acuerdo contigo Mariví,es imposible que a todo el mundo le guste lo mismo,por ponerte un ejemplo,a mí siempre me gustó mucho Arturo Pérez Reverte desde niña (cuando salía en la tele de corresponsal)y luego su fasceta de escritor también me llamó mucho,y me entusiasmó más y más,sin embargo cuando intento compartir con los demás o hacerles llegar mi entusiasmo por sus obras,muchos no lo entienden por que no les llama su escritura.....por eso,cada uno es como es,y cada uno escribe como sabe,con su propio estilo,que es lo que importa y nos gusta al fin y al cabo.Mucho ánimo y mucha suerte en tu carrera como escritor Andrés,que se palpa que será bastante larga y extensa :)).
    Un fuerte abrazo para tí.

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  11. Hola Andres:
    Es interesante lo que has escrito y supongo que a la par duro escuchar ciertas criticas.
    Yo solo decirte que para mi es un gusto leer tus libros que siempre me transportan y me hacen sentir como si fuese yo el mismo protagonista.
    Por cierto, tengo mi estanteria de la entrada con todos tus libros y siempre que los veo me siento orgullosa de ser tu amiga...por cierto, no he leido El sindrome de Mowli!!!! no me habia dado cuenta...¿Me gustara??
    MARIA SANLUCAR

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  12. Sigo pensando lo mismo, querído amigo y compañero, en ese orden.
    La intriga emocional que creas en todas tus obras, es excelente.
    En cuanto a las críticas, poco que decirte que ya no sepas :)
    Ánimo con esa nueva aventura literaria, yo ando por los mimos caminos.
    Se te quiere! Pero..., no pienses que por quererte se te halaga, nada que ver una cosa con la otra, que quede claro y conste en acta :)

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  13. Ah, la crítica, qué te voy a contar, amigo. El que esté libre de culpa que arroje la primera piedra. Alguna vez he tenido que hacer alguna reseña mala y no me gusta, porque yo podría estar completamente equivocado, ¿quíen lo sabe de cierto? Esto es como los culos, ya sabes. Lo mejor es tomárselo como te lo tomas tú.
    Un abrazo

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  14. Muy interesante esta reflexión que has compartido,Andrés.
    Yo espero leer todas tus obras.
    ¡Felicitaciones por los logros que has alcanzado como gran escritor y que las nuevas novelas que publiques tengan muchos éxitos.
    Un abrazo.

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  15. Hola Andrés, te tengo en el facebook, pero como no se pueden escribir o enviar mensajes personales, es para comentarte que una compañera que trabaja en Mediateca del Centro Cultural Caja Granada, tiene un ciclo que se llama El autor y su obra, y le hablé de ti y dice que como podría contactar contigo. Gracias y un saludo

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  16. Anónimo (a los demás os contesto cuando escriba la siguiente entrada, como hago siempre): puede escribirme a lectores@perezdominguez.e.telefonica.net
    Un saludo,

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  17. ¿Y para cuando pondrás tu teléfono en el blog guapo? Yo sé más de una que está loca por pedirte una cita....

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  18. Paco, llevas razón, pero es inevitable distraerse. Lo que no hay es que entrar al trapo.

    Pedro, la falta de humildad es algo que me molesta mucha, y en nuestro gremio, por desgracia, sucede demasiadas veces. Un honor verte por aquí.

    Rosa Mary, yo creo que la mayoría de la gente hace eso, compra el libro que le da la gana y ya está. Como debe ser

    Patricio, en realidad, lo que soy es muy cabezota...

    Juanma, el título es "Los perros siempre ladran al anochecer". El otro día se presentó en Huelva, pero la distribución será poco más que inexistente. Ni siquiera yo tengo libros todavía. Pero será un libro que recuperaré más adelante, espero, para que llegue a todos sitios

    Hola, Francisco: yo siempre digo que, en este oficio, todo lo que no es sentarte a imaginar historias suele ser muy complicado. Me alegra verte por aquí

    Anónimo: lo que hay que intentar es que te afecten. Las críticas van con este trabajo. Es inevitable, a no ser que quieras guardar tus textos en un cajón

    Abuki, Mariví, Rocío, Naty: muchas gracias por vuestras palabras.

    María: creo que El síndrome de Mowgli te gustará. Además, un capítulo entero sucede en Sanlúcar de Barrameda... ¿Sabes? Creo que la cubierta puede llamar a engaño, pues es una novela con mucha ternura. Hace unos meses fui a un ecuentro con lectores, y una mujer me dijo que había empezado a leer Mowgli porque me iba a conocer, pero que estaba convencida que no le iba a gustar. Estaba equivocada, me contó. Lo empecé el viernes por la noche, y el sábado estaba tan entusiasmada con su lectura que se me quemó la comida. Ya me dirás.

    Antonia, querida: me gusta esa definición de thriller intimista, sabes que sí. Pocos tiros y mucha emoción interior

    Diego, yo creo que es lo mejor

    Anónimo: te contesté ayer, pero vuelvo a escribirlo ahora: puede escribirme a lectores@perezdominguez.e.telefonica.net

    Anónimo: no creo que sea una persona tan difícil de localizar...:)

    Abrazos para todos,

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  19. Hola Andrés, comentarte que hace tiempo no entro por aquí, pero ya me he leido dos de tus novelas el violinista y el sindrome, realmente me han gustado bastante, ahora mismo acabo de acabar el sindrome.

    Realmente me acerqué en la feria del libro al ver tu novela en Sevilla y me la comentaste, y de ahi ya pasado el tiempo cayó en mis manos y me agradó bastante y ahora como te comento he terminado el sindrome de Mowgli, que me ha gustado la naturalidad sencillez como va mostrando la historia el personaje de rafael o muntaner.

    La próxima sera el factor Einstein que lo vi en un centro comercial bastante económico pues la clave pinner no la encuentro.

    Decirte que lo importante es que escribas como tu sabes hacerlo, a mucha gente es dificil agradar asi que lo importante es que a tí t e guste lo que haces.

    Puedes adelantar algo sobre la nueva novela que estas escribiendo, para cuando?

    un saludo

    Nano

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