El chantaje de los controladores

Yo soy de los que procura no viajar en avión si no tiene más remedio y si, pongamos el caso, tengo que ir desde Sevilla a Oviedo, prefiero pasarme seis o siete horas metido en un tren, levantándome tranquilamente cuando me dé la gana para ir a la cafetería, estirar las piernas o mirar el paisaje correr al otro lado de la ventana. Estoy convencido de que, para desplazarte sin salir de España, en avión no se ahorra tanto tiempo: que si dos horas antes tienes que estar en el aeropuerto, que si retrasos, que si la conexión de un vuelo te falla y cuando llegas con la lengua fuera a la puerta de la T4 después de haberte dejado los ojos buscando el número en las pantallas, una empleada del aeropuerto que no sabe lo que es una sonrisa te dice que no corras, que el comandante tiene prisa por llegar a su casa a cenar y, aunque sabe que acaba de aterrizar el avión que viene de Santiago con dos pasajeros que tienen billete para Sevilla, no ha podido esperar dos minutos.

Lo dicho, que prefiero el tren, que aunque tampoco es perfecto, al menos tiene la ventaja de que la mayoría de las veces no has de estar mirando a alguien que no fue al colegio el día que enseñaron amabilidad como si fuera a perdonarte la vida. Estoy harto de aviones, lo confieso, de esperas en aeropuertos, de colas que nunca se acaban y de malos modales. Sobre todo eso, de malos modales.

Y qué curioso: el mismo día que me entero en el telediario de que en las familias del 40% de los parados en España nadie tiene trabajo, a los controladores aéreos les haya dado por montar este golpe de estado. Tampoco creo que a ellos les importe. No sé cuál es la media de sueldo de un controlador aéreo, y escribo de memoria, pero creo que ronda los 200.000 euros al año. No está mal, la verdad, en un país donde, literalmente, nos estamos yendo cuesta abajo y sin frenos. Bastante vergonzoso resulta que todo un gremio disfrute de unos sueldos indecentes mientras mucha gente tiene que hacer malabares para cuadrar las cuentas, como para que además se permita la chulería de chantajearnos a todos. Tal vez convendría que a los controladores, en lugar de mirarse el ombligo y contar sus ahorros, alguien les diera un paseo por las calles, como al avaro Scrooge, que mirasen las tiendas, los locales vacíos, los carteles tristes que anuncian saldos, la gente que hunde las manos en los contenedores de basura buscando comida, a ver si de dan cuenta de lo difícil que está la vida.

© Andrés Pérez Domínguez, diciembre de 2010

Comentarios

  1. Hola Andrés;pues si tienes razon, ganan mucho dinero y encima son muy chulos y por eso no les importa nada que los demas salgan perjudicados.deberian bajarles el sueldo,ya la prepararon en el verano ( que casualidad casi todos de baja)por no decir todos.un saludo y buenas noches









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  2. Con lo que cobran y aún se quejan, es una verdadera verguenza.

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  3. Si, es una vergüenza. Poner en estado de alarma al pais y montar este espectáculo con decreto incluído. Si. Estos golpistas no tienen vergüenza. Por no tener no tienen chófer ni coche oficial, ni dos pensiones vitalicias de ministro y de diputado, pero bueno, ninguna llega a los doscientos mil euros. Lo mejor es que el ejército tome el control del espacio aéreo, como ha hecho el gobierno. ¿El ejército ha tomado el control? Oh, cómo me suena eso. Pero los golpistas son otros

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