El hombre que pudo reinar

Cómo pasa el tiempo. La otra noche, zapeando, un documental nocturno me recordó que hace treinta y cinco años, nada menos, que se estrenó El hombre que pudo reinar, una de mis películas favoritas. Y además, gracias a esos caminos extraños por donde circula la memoria, para mí es muy especial. Yo no sé si la vi en 1975, pero recuerdo que era muy pequeño, y que fui con mi hermana. No soy capaz de acordarme si nos acompañaba alguien mayor, puesto que mi hermana no tendría ni diez años. Eran otros tiempos, claro. Yo era tan pequeño que no se me quedó nada de la película, salvo un detalle. No sé si con cinco o seis años me enteré de que los dos personajes principales eran Daniel Dravot y Peachy Carnehan, dos aventureros británicos empeñados en conquistar un reino y hacerse ricos, ni que los actores con los que iba a pasar tan buenos ratos en el futuro eran Sean Connery y Michael Caine. Pero, por alguna razón inexplicable, durante años me perseguía la imagen de uno de los dos personajes, enfrentándose a la muerte con la dignidad de los héroes o los valientes que se lo han jugado todo a una carta en pos de la gloria y han perdido la partida, entonando a pleno pulmón, y sin perder la compostura, una canción en un puente colgante que estaban a punto de derribar a machetazos.

Qué curiosa es la memoria. Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que vi El hombre que pudo reinar aunque para el crío que fui era como si la película se redujese al momento en que Sean Connery empezaba a cantar en el puente mientras Michael Caine lo secundaba desde el borde del barranco, pero no soy capaz de ubicar la segunda vez que vi esta película, muchos años después, y moví la cabeza, seguro que sí, sonriendo al recuperar por sorpresa aquella imagen del pasado, como un eco devuelto cuando ya hace mucho que dejaste de esperarlo después de haberle gritado al desfiladero.

He visto esta película unas cuantas veces, con el mismo disfrute siempre: Kipling, Huston, Sean Connery, Michael Caine, Christopher Plummer. Es difícil que de un cóctel con estos ingredientes no resulte una obra maestra. Es una película de aventuras de las de siempre, sin efectos digitales, con escenas memorables, personajes de los que se quedan contigo para siempre y un lúcido mensaje soterrado para el que quiera encontrarlo. No pido mucho más. Son las historias que me gustan, en el cine y en los libros; historias donde pasan cosas y me emociono y luego no puedo olvidarme de ellas. Así de simple y así de claro.

Llueve, hace frío y falta poco para la Navidad. Me apetece buscar el dvd y sentarme a ver otra vez El hombre que pudo reinar, disfrutar, como cuando tenía seis años. ¿Hay quien dé más?

© Andrés Pérez Domínguez, diciembre de 2010

Comentarios

  1. Hola Andrés: una pelicula muy buena,¿y tines el dvd ? pues que suerte .(yo tengo una buena colección de peliculas antiguas) pero esa no ,espero que la entrege el abc.y pasar una tarde de lluvia y frio .con una buena pelicula y un libro para mi perfecto. un saludo.feliz navidad Andrés.

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  2. Hola Andrés, no puedo opinar porque no la he visto, miraré de encontrar el DVD.


    QUE TENGAS FELICES FIESTAS.

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  3. Me has recordado otro clásico que tenía abandonado. En estas fechas hay que buscar un huequecito para estas obras maestras y sentarse delante del televisor para estar durante unas horas ensimismado con aquellas películas formidables.
    Un abrazo.

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  4. Pues sí, una gran película que merece la pena revisitar.
    Gracias a todos.
    Abrazos,

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