Para manejarse por este blog y no perderse

Por aquí dejaré cualquier cosa que la vida me traiga y me parezca interesante compartir. Si alguien que se asome quiere información sobre mis libros, en la columna de la izquierda puede pinchar en las etiquetas de cada título. Si quiere acceder directamente a los vídeos (entrevistas en televisión, alguna curiosidad), o a las entrevistas en la radio, solo tiene que mirar en la columna de la derecha. Bienvenidos.

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martes 29 de junio de 2010

El violinista en El público lee

Aquí esta el programa íntegro que se emitió el pasado domingo en El público lee, en Canal 2 Andalucía (España), dedicado a El violinista de Mauthausen. Espero que os guste.

jueves 24 de junio de 2010

Monólogo en Culturamas

Gracias a este invento maravilloso que es Internet, hoy me he encontrado con esta entrevista (en realidad es un monólogo) que me hicieron (o que hice) en Madrid, hace un par de meses, para la web Culturamas. Por cierto, aprovecho para decirlo: el programa El público lee sobre El violinista de Mauthausen que se suspendió el domingo pasado por la muerte de Saramago se emitirá este domingo a las 19,30 h en Canal 2 Andalucía. Como supongo que lo colgarán en Youtube, lo pondré por aquí la semana próxima.


Andrés Pérez Domínguez from Culturamas on Vimeo.

lunes 21 de junio de 2010

Premio Espartaco

Entre una cosa y otra, se pasan los días y no lo había anunciado en el blog. A mediados de julio viajaré a Gijón porque El violinista de Mauthausen es una de las cuatro novelas finalistas del premio Espartaco de Novela Histórica, que se concede cada año en La Semana Negra. Todo lo que voy a decir a continuación sobre los premios, podrán parecer tópicos o falsedades, pero es lo que pienso: que lo puede ganar cualquiera de los finalistas porque seguro que todos tienen méritos para ello, que son como una lotería o que lo importante es que te consideren como uno de los candidatos. Ya está. Los otros tres finalistas son: Alejandro Hernández (Oro ciego), Fermín Goñi (Los sueños de un libertador) y León Arsenal (La luz de Egipto). Pues eso, que, ya que estamos con la época de Julio César, Alea jacta est. O, como dirían mis admirados lobos de Kipling: buena caza a todos.

sábado 19 de junio de 2010

Trabajar gratis

Será lo que se ha hecho siempre. La costumbre. Qué sé yo. Fue algo que descubrí cuando empecé a meter la cabeza en esta charca de tiburones que muchas veces es el gremio de los escritores, y, sobre todo, lo he notado durante el último año, supongo que será por haber ganado el Ateneo de Sevilla. Por raro que parezca, y es posible que también lo encuentren raro los lectores de este blog, todavía hay mucha gente a la que le sorprende que los escritores comamos, tengamos que pagar hipotecas, repostar gasolina (algunos conducimos), que vayamos al supermercado o que nos compremos ropa. Resulta curioso, ya lo sé. Pero es cierto. Si no, no me explico la razón por la que a los escritores no dejan de proponernos que trabajemos sin cobrar. Por el morro, vaya. Lo peor, o lo raro, porque a estas alturas ya no estoy seguro de nada, es que a veces, la persona que te escribe con extrema amabilidad para proponerte que participes en una mesa redonda sobre el futuro de la novela o los nuevos narradores -aunque tú no tengas ni puñetera idea del futuro de la novela porque bastante trabajo tienes con escribir las tuyas, o eso de los nuevos narradores y las antologías siempre te haya traído un poco al fresco-, cuando le preguntas por lo tuyo, con timidez, porque incluso tú estás tan malacostumbrado que incluso te da vergüenza pedir lo que consideras que te corresponde, es decir, no ya cuánto te van a pagar, más bien si te van a pagar siquiera, a lo mejor ya no te contesta porque se siente ofendida. Habrase visto el tipo éste. O sea, que un escritor de mierda (en su correo te decía que que sería un honor contar con un novelista de tu talla, pero tu categoría profesional ha caído tan rápido como las acciones de la bolsa en un día tonto), y encima pretende que le paguemos por venir a solo cuatrocientos kilómetros de su casa para hablar durante una hora. Desde luego... Pues mira que al tío no le parece bastante con que nos presente una factura con sus gastos de viaje y que luego los del ayuntamiento se la paguen cuando puedan, si es que pueden... Lo mismo pretende el fulano engreído éste hacer lo que le gusta y encima cobrar. Si quiere ganar dinero que trabaje, coño, que trabaje como todo el mundo en lugar de estar todo el día rascándose la barriga.
Y es que, la verdad, un escritor no suele cobrar demasiado por asistir a una mesa redonda, a una presentación, a una lectura, ni es algo que se haga todos los días, ni siquiera todas las semanas. Al menos no todos los escritores lo hacen cada semana. Pero llega un momento en la vida en que la dignidad es importante, tal vez lo único que nos queda. Yo he hecho -y hago, y haré- muchas cosas gratis. Casi siempre por amistad, porque no sé cómo negarme, o, simplemente, porque sí, porque me da la gana. Pero ésa es una decisión que le corresponde tomar al que tiene que hacer el trabajo, no al que lo ofrece. Personalmente, según qué cosas, prefiero no hacerlas, o hacerlas gratis. Pero, insisto: es una decisión que me corresponde a mí. A veces, hacer las cosas por el morro (por el morro de quienes deberían pagarte), tiene una gran ventaja: en el momento en que no estés conforme con algo puedes levantarte, recoger tus cosas y marcharte con la cabeza bien alta. La vida está mala. No hay más que echar un vistazo alrededor, y peor que se va a poner. La crisis nos afecta a todos, pero ya digo, la única forma de dignificar un trabajo es que te paguen lo que consideras justo. Es algo tan simple y tan natural que ni siquiera debería perder uno el tiempo en explicarlo.

(c) Andrés Pérez Domínguez, junio de 2010

lunes 14 de junio de 2010

El violinista en El público lee

AVISO: LA EMISIÓN DE ESTE PROGRAMA SE HA CANCELADO PORQUE SE EMITIRÁ OTRO SOBRE JOSÉ SARAMAGO. SUPONGO QUE LO PONDRÁN LA SEMANA PRÓXIMA. LO ANUNCIARÉ POR AQUÍ

Queridos lectores de esta bitácora. El próximo domingo 20 de junio, a las 20 h, el programa El público lee, de Canal 2 Andalucía, estará dedicado a El violinista de Mauthausen. Lo repiten la madrugada del martes al miércoles, a la 1,30 h y el miércoles a las 11,00 h. Se puede ver en Andalucía, y también fuera de Andalucía en Canal Satélite (Andalucía TV, el sábado 26 a las 16,45 h) . En cualquier caso, en la web de Canal Sur podrá verse durante tres semanas a partir del lunes 21 (http://www.radiotelevisionandalucia.es/tvcarta/impe/web/portada), y yo también pondré algún extracto del programa en el blog y en Facebook. Espero que os guste.
Mientras tanto, os dejo este vídeo de mi última visita a este programa de televisión, en octubre de 2008, cuando estuve allí presentando El síndrome de Mowgli.


sábado 12 de junio de 2010

Entrevista de Rafael Adamuz

Dejo aquí esta entrevista que me hizo Rafael Adamuz en Canal Sur Radio en Huelva el mes pasado, cuando estuve en la Feria del Libro. Tengo que poner todavía bastantes cosas de El violinista de Mauthausen en el blog. Por fortuna, han sido (y están siendo) muchas las entrevistas y las reseñas. Las iré colgando poco a poco. Ésta me gustó mucho.

Y, para ilustrar la entrada, esta foto, de hace poco, en la Feria del Libro de Burgos. El autor es Raúl García Ocha, de El Mundo.

miércoles 9 de junio de 2010

Firmas en Madrid (última tanda)

Este domingo estaré firmando de nuevo en la Feria del Libro de Madrid, de 12 a 14 h y de 19 a 21, en la caseta de Anaya (nº 170).
Os dejo esta foto del otro día, en la Feria del Libro de Málaga.


viernes 4 de junio de 2010

¿Hay algún editor por ahí?

Una de las preguntas más frecuentes que me hacen los lectores en estos días de firmas por las ferias del libro es: ¿dónde puedo encontrar otras novelas tuyas? Lo primero que te he leído ha sido El violinista de Mauthausen, pero ahora me apetece un montón leer otras cosas que hayas escrito. Los lectores se refieren sobre todo a dos novelas: La clave Pinner y El factor Einstein. Tres párrafos más abajo explicaré qué sucede con estas novelas. Pero permitidme que antes os cuente algunas cosas.

A mí también me pasa. Me pasan las dos cosas, quiero decir: cuando me gusta un escritor quiero leer otros libros suyos, y también me gustaría saber cómo mis lectores podrían encontrar otras novelas mías. Me explicaré. De mis novelas anteriores, la única que se puede encontrar en casi cualquier sitio, y sin ningún problema, es El síndrome de Mowgli, que ganó el premio Luis Berenguer en 2007 y que Algaida publicó en septiembre de 2008. El año pasado publiqué una colección de relatos de la que me siento muy orgulloso, El centro de la Tierra, que fue finalista del premio Setenil al mejor libro de cuentos editado en España. Lo editó la joven editorial sevillana Paréntesis, pero, aparte de en algunas librerías de Sevilla, lamento decir que no lo he visto en ningún sitio. Dejo aquí la web de la editorial, por si algún lector tiene interés en leer mis cuentos:

Otros libros míos, como las novelas cortas Duarte, Los mejores años, el relato Ojos Tristes o la colección de cuentos Estado provisional, fueron publicados por las instituciones que convocaban los premios que estos textos tuvieron la suerte de ganar en su día, y supongo que en el futuro acabarán encontrando su sitio en alguna editorial. No hay prisa.

Pero el caso más extraño (o no tan extraño para quien conozca este negocio) es el de las novelas La clave Pinner y El factor Einstein. La clave Pinner la publicó Roca en septiembre del 2004, y El factor Einstein fue publicado por Martínez Roca en enero de 2008. Las dos novelas tuvieron muchos lectores y muy buenas críticas y, honestamente, no estoy seguro de que El violinista de Mauthausen, que está teniendo tantos lectores y una vida tan larga en las mesas de novedades de las librerías, sea superior a ninguna de las dos. Ojo, tampoco inferior. Los escritores con nuestras novelas supongo que somos como los padres con los hijos: a todos los queremos por igual... La cuestión es que, por una serie de razones que prefiero no contar públicamente, hace poco he recuperado los derechos de La clave Pinner y de El factor Einstein. Y, como casi todo en la vida, esto tiene su parte buena y su parte mala. La buena, que ahora puedo firmar un contrato de edición con otra editorial. La mala, que, de momento, estos dos libros están sin editor. Me da un poco de pena, porque sé que ahora hay muchos lectores de El violinista de Mauthausen que querrían leer estos libros, pero así están las cosas.

¿Hay algún editor por ahí?


© Andrés Pérez Domínguez, junio de 2010