Mi abuela centenaria

Decían el otro día en el telediario que en China se está preparando una ley para castigar a los adultos que no cuiden de sus mayores, que no vayan a visitarlos o no se ocupen de ellos como es debido. Estoy seguro de que hay muchas cosas que podemos criticar o discutir sobre los chinos, su régimen político monocolor, la proliferación de tiendas que tanto parece molestar a algunos o su empeño en controlar la natalidad, sobre todo cuando los bebés son niñas; pero resulta meritorio, y tal vez ejemplarizante, que una ley obligue a visitar a los ancianos o a prestarles la atención que necesitan y, lo que me parece más importante, merecen. A mi modesto entender, pocos detalles definen más a una cultura que el respeto por las personas mayores, y nada más que por esto los chinos acaban de caerme más simpáticos.

Mi abuelo paterno, en quien me inspiré para crear el personaje de Miguel Carmona en La clave Pinner, vivió con sus hijos hasta que dejó de fumar, literalmente, a los noventa y un años. Me gustaba imaginármelo en la plenitud de su vida, con treinta y siete años, en una trama de espionaje en la que, en 1943, los servicios secretos ingleses se daban patadas en el culo para encontrarlo. Con un par: un héroe de novela como Dios manda. Nunca conocí a su mujer, porque la madre de mi padre murió cuando él era un niño, y tampoco recuerdo a mi abuelo materno, que se fue de este mundo cuando yo era apenas un bebé.

Sin embargo, la madre de mi madre cumple hoy un siglo, y aunque hace justo un año estaba tumbada en la cama de un hospital con agujas en los brazos y un tubo que le salía de la nariz, se recuperó tan milagrosa como repentinamente. Desde hace mucho tiempo mi madre siempre venía asegurando que la abuela cumpliría los cien. Y yo, aunque siempre asentía y le daba la razón ―no se debe discutir mucho, y menos con tu madre...―, lo cierto es que nunca tuve del todo claro si mi abuela cumpliría el siglo de vida y algún día llegaría a escribir esta entrada en mi blog.

Pero, ya veis: mi madre, como siempre, tenía razón. Seguro que los chinos también estarían de acuerdo.

© Andrés Pérez Domínguez, enero de 2011

Comentarios

  1. Pues enhorabuena por tu abuelita, al menos puedes estar feliz eres de familia longeva, diremos en unas decadas Andrés P Dominguez acaba de cumplir cien años y publico hace menos de un mes su novela numero 237, que trata sobre la guerra del golfo y tiene los personajes que participaron en su novela numero 110 (...) :-)

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  2. Rocío Fernández López26 de enero de 2011, 19:49

    OOhh qué bonita tu historia Andrés,me ha encantado,yo sé perfectamente el cariño que se siente por los mayores,he vivido toda la vida en la misma casa con los abuelos maternos y ellos te prestan una atención tan especial....a veces pueden parecer un poco pesados en su insistencia al preguntar cosas,pero también hay que comprenderlos :)).
    Enhorabuena por esa abuela campeona que ya tiene su siglo cumplido,un siglo en el que ha visto de todo....hasta la guerra...eso es ya un mérito niño,y enhorabuena también a tí por poderlo disfrutar con ella :).
    Un beso muy fuerte.

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  3. Guardo en mi memoria lindos recuerdos de mi infancia que pasé al lado de mis abuelos. Muchas gracias por compartir esta bella historia Andrés.Muchas felicidades para tu abuela.
    Un abrazo.

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  4. Andrés, Felicidades para tu abuela y sobre todo para tí y los tuyos, por tener la gran suerte de tenerla. Maravillosas las historias que te contará, yo me perdí todas esas cosas, ya que era muy pequeña cuando ellos se fueron, aún los echo de menos, un saludo y disfruta de ella.

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  5. Felicidades para esa abuela centenaria. Definitivamente están hechas de otra pasta.

    Un fuerte abrazo.

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  6. Además los chinos que trabajan en España o en otro lugar del mundo, cuando se van haciendo mayores, parten hacia su país para morir allí.
    Si te fijas no hay ningún chino mayor por España.
    Fieles a sus costumbres. Mucho debemos aprender de su forma de vivir.

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  7. Felicidades para tu abuela. eso es para celebrarlo por todo lo alto.yo me acuerdo mucho de mi abuela materna viví con ella muchos años. un saludo Andrés

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  8. Felicidades para tu yaya, amigo. Y que la parte genética que pueda haber te haga llegar a esa edad.

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  9. Me ha gustado esta entrada, y ojalá que puedas llegar a muy viejito y puedas seguir escribiendo, la genética tal vez te lo permita!

    Un saludo!

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  10. Hola Andrés:
    La verdad es que no tengo muy claro que te llegue el comentario. Igual hay que acceder desde otra entrada.
    Me llamo Ximo y, aunque soy valenciano, vivo actualmente en tu ciudad (y también soy del 69).
    Acabo de leer "El Violinista de Mathausen". Me parece un libro interesantísimo. Me lo he leído en los semáforos, esperando mientras el rojo cambiaba a verde. Lo he terminado mucho antes que el que tengo en mi mesita de noche (y que no es tan extenso).
    Tengo una curiosidad: ¿la historia es real o tiene una base real?
    Tengo, además, algunas matizaciones que me han sorprendido. En varias páginas he encontrado faltas de ortografía. Normalmente, se trata de acentos ("este", en lugar de "éste", pág. 239 línea 10; "si", en lugar de "sí" (pág. 234 línea nº 3), alguna errata (p.ej, pág 237 línea nº 19 ("por su remilgos"), usos no aconsejables ("por tres días", en lugar de "durante tres días", pág. 382 línea 4),...
    Bueno, esto último te lo comento porque me sorprende encontrarlo en un libro (en la televisión, obviamente, y por desgracia, ya no nos sorprenden los azotes que se le dan al lenguaje). De todas formas, como te decía, el libro me ha gustado mucho. ¡Felicidades!.
    Un saludo:

    Ximo
    PD: Mi correo electrónico es ximointianjin@yahoo.com

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  11. Todo lo que cuentas es ficción , por no decir mentira,
    Ni te relacionas con tu familia , ni has querido nunca a tu abuela.
    Eres un egocentrico,pedante al que solo le preocupa que hablen de sus libros y de lo buen escritor que eres.
    Me indigna leer estas mentiras para "quedar bien".
    Mas vale que dejaras de escribir un tiempo y te emplearas en ser mejor persona. ¡¡PREPOTENTEEEEE!!

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