Disciplina

Hace poco tiempo muchos habíamos comentado las primeras secuencias de la última película de Clint Eastwood, Más allá de la vida, la sobrecogedora y realista recreación del maremoto en el oceáno Índico de diciembre de 2004, pero la realidad siempre sorprende, asusta más cuando uno se da cuenta de que lo que parecía ficción en realidad no es más que una posibilidad tangible, incluso una premonición. Todavía estamos aturdidos pero quizá también saturados de las imágenes del tsunami en Japón, y ahora toca especular con la radiación y con las réplicas del terremoto, pero después de haber visto tantas fotografías espeluznantes y tantas imágenes que me gustaría que las hubieran sacado de cualquiera de esas películas apocalípticas que rara vez soporto, lo que más me llama la atención en los telediarios es lo que no sale, simplemente, porque no está sucediendo: no hay disturbios en Japón a pesar de que el ánimo y el sufrimiento justificarían que hasta el más calmado perdiera los nervios o que al menos levantase la voz. Hasta donde yo sé, no ha habido el menor intento de saqueo aunque mucha gente haya abandonado sus casas por miedo al océano que corre tierra adentro destrozando todo lo que encuentra a su paso. Veo las colas de la gente mientras distribuyen alimentos, y admiro su silencio, su entereza, y sobre todo su disciplina. Para cualquiera que haya sentido curiosidad o admiración desde hace muchos años por la cultura japonesa esta actitud no resulta una novedad, pero ver ahora la disciplina sin fisuras de los japoneses después de la tragedia te deja boquiabierto. Nadie tiene dudas de que esta gente saldrá adelante aunque vengan más tsunamis. Basta verlos hacer cola mientras esperan que les repartan alimentos para saber que son invencibles.

Desde hace unos cuantos años está de moda viajar a China. Yo aún no me he decidido. Me da un poco de pereza. Sin embargo siempre me ha atraído más conocer Japón, aunque me quede un poco más lejos.

Cada vez tengo más ganas.

© Andrés Pérez Domínguez, marzo de 2011

Comentarios

  1. Llevo todos estos días reflexionando, Andrés. Ya sé que no somos nada, y que hoy estamos y mañana no estamos aquí. De todas formas no puedo evitarlo. Hala, así, 10000 ó 20000 muertos de un plumazo son como para pensar. Y la conclusión, siempre es la misma: hay que disfrutar de cada día por si acaso.
    Es cierto lo que dices. El pueblo japonés es especial. Los masacraron en la 2ª Guerra Mundial y ahí están los tíos, hasta ahora 3ª potencia mundial, veremos ahora. De lo que no me cabe duda es de que a pesar de los muertos, a pesar del dolor, volverán a levantarse.
    Un abrazo.

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  2. Es un pais fuerte saldrán adelante.Despues de lo que a pasado ,me asombra lo bien organizados que están (acostumbrados a ver el caos).Es el pais mejor preparado para estos casos. Y lo estan demostrando ,Un saludo Andrés

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  3. Estan dando un ejemplo de organización, civismo y educación.
    En cualquier otra parte del mundo los pillajes, saqueos y robos....serían la noticia, mientras que en Japón no se han producido.

    Un pais y una cultura sorprendente, muchos paises deberíamos tomar nota.

    Seguro que saldran adelante.....

    http://docublogonline.blogspot.com/

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  4. La sociedad civil nipona posee un alto índice de responsabilidad, de capacidad de sufrimiento y autocontrol, y sobre todo una gran conciencia de colectividad frente al comportamiento eminentemente individualista de occidente.
    Al margen del tsunami, esta hecatombe nuclear debería servir para que todos los gobiernos revisen de una vez su política energética. La era nuclear debe dar paso ya a las energías limpias y que no agotan los rescursos naturales. Pero no veo a nadie hablando de esto...
    Un abrazo.

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  5. La clave la ha dicho Diego: capacidad de sufrimiento. Ahí radica su fuerza... y de ahí se entiende su disciplina y firmeza.
    Buena reflexión.

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  6. Gracias por vuestros comentarios.

    Abrazos para todos,

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