La crisis de la ira

No sé a ustedes, pero a mí cada vez me interesa menos la política. No es que no sea importante. Lo es, y mucho. Para ser sincero, los que cada vez me interesan menos son los políticos. Hace años, uno que mandaba decía que España iba bien, y los otros, los que no mandaban, enseguida lo contradecían porque no estaban de acuerdo. Hasta hace no mucho, el que ahora manda hacía como si la palabra crisis, con sus seis letras, no existiera en los diccionarios, y ahora aunque se muestra tan convencido de su capacidad para sacar las cosas adelante, da la sensación de que ni siquiera los que están más cerca de él se atreven a afirmar con la misma rotundidad sus argumentos. Mientras tanto los otros, los que antes mandaban, en lugar de dar soluciones parece que prefieran frotarse las manos mientras esperan a que les llegue el turno, como el equipo de fútbol que sabe que para ganar la eliminatoria le basta con aguantar el balón hasta que el árbitro pite el final del partido. Y entre ellos, entre los que mandan ahora y antes no mandaban y los que antes mandaban y ahora no mandan, la gente de la calle, como ustedes, como yo mismo, sentados en la grada esperando que el partido, aburrido y sin goles, acabe de una vez.

La cosa está muy mal, y me da la sensación de que todavía se tiene que poner peor. No me creo lo de los brotes verdes ni ninguna fecha en la que algunos iluminados atrevidos se aventuran a vaticinar como la del final de la crisis. Y a lo mejor es que esto ni siquiera es la crisis, sino algo que a la mayoría les da miedo reconocer: puede que esta sea la realidad, lo normal, aunque nos cueste aceptarlo, y todo lo que hemos vivido hasta ahora no haya sido más que un espejismo. Es tan triste de ver como de aceptar. Viajar por España y en los mejores sitios de cualquier ciudad encontrar las fachadas de los edificios y los locales adornadas con carteles enormes que anuncian traspasos, ofertas o urgencias de venta, como las ruinas de un pasado glorioso que parece que jamás volverá a ser igual.

Cuando estoy escribiendo acostumbro a leer novelas que no tengan nada que ver con mi trabajo, para distanciarme, porque me oxigena. No sé. Estoy estos días con Steinbeck y Las uvas de la ira. Qué curioso y qué admiración me produce leer una novela escrita hace más de setenta años, por un escritor norteamericano, que sucede en un lugar tan alejado de mi país, y que cada página me haga pensar que la historia de Tom Joad y su familia, la de todas las familias a las que la Gran Depresión empujó desde los campos de Oklahoma hasta el falso sueño de California ―los sueños acostumbran a ser falsos o son espejismos cuando uno está desesperado―, sea tan parecida a la de mucha gente ahora.

© Andrés Pérez Domínguez, marzo de 2011

Comentarios

  1. Unos y otros ,todos son iguales y nosotros en medio aguantando el chaparron. No se si se le puede llamar crisis a cvomo estamos, pero el despilfarro der muchos lo pagamos todos.

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  2. Rocío Fernández López8 de marzo de 2011, 21:16

    Cuánta razón llevas en tus palabras,querido amigo Andrés,yo,al igual que tú y al igual que millones de españoles,estamos ya desencantados respecto a todo lo que se refiere a promesas lanzadas por dichos políticos.....promesas nunca cumplidas,palabras en vano,vacías,carente de todo contenido esperanzador y frías,muy frías,que oímos contínuamente en la tele sin prestarles ya casi atención porque no nos creemos nada...
    Me alegra enormemente que hayas hablado en este comentario del maravilloso libro de "las uvas de la ira",casualmente yo lo leí el pasado verano,y me dejó el cuerpo igual que a tí,o mejor dicho me dejó la mente ocupada pensando y comparando,como tú,en la situación que sufrió la familia protagonista del libro con las muchas que hoy en día están sufriendo cosas parecidas por culpa de la crisis.Tengo que confesarte que en algunos capítulos no pude evitar sentirme emocionada al ver las injusticias que algunas personas tienen que tragarse,y todo por ser pobres y no poder decir,esto no y no,ains,poderoso don dinero que todo lo puede...
    Yo sí espero que esto se solucione,tengo confianza,pero pienso también que el pueblo debe moverse y quitar de en medio a los actuales representantes políticos,que a la vista está que no sirven para nada......ya lo dijo aquél,renovarse o morir....
    Un besito.

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  3. Está muy bien, y todos podemos estar deacuerdo, pero falta algo en tú comentario/análisis: nosotros. Falta un pueblo aburrido y quieto, agazapado esperando el próximo golpe sin hacer nada. Aquí, sin perder nuestra democracia y modo de vida, deberiamos echarnos a la calle como los árabes. Y lo curioso es que para algo no muy diferente: ya tenemos democracia, pero queremos limpieza e interés por el ciudadano.
    Todos, yo incluído, leemos y pensamos esto, pero no hacemos nada.
    Nos hace falta una iniciativa, tal vez del estilo de Democracia YA, que he descubierto esta tarde en el Face. No sé, está en nosotros hacer algo más que quejarnos y sentarnos a esperar.

    Francisco
    www.momentosdelavidadeunfauno.blogspot.com

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  4. Hace poco ví por tercera o cuarta vez(no lo recuerdo con exactitud) Las uvas de la ira, y comentábamos al salir que con ciertas diferencias de estética, lo que se ve no difiere mucho del mundo actual.Tal vez sea hora de que las instituciones, creadas para las necesidades de otra éspoca, las formas de organización cambien y se modele desde la base la dirección de la política,creo que estamos atisbando algo de eso.yo tampoco creo en los políticos, no son mas que figuras manejadas por otros y no creo que tengan casi libertad de acción.
    No quiero darte la lata cuando ni siquiera te he saludado.Vengo del blog de Pato y la foto ceñuda de Ansar me trajo hasta aquí.Un saludo***

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  5. No se si lo hacen mal o bien de lo que si estoy segura qes que la oposición no lo hará mejor .afortunadamente no conozco a nadie que se haya quedado si trabajo ,ni familiares y amistades,afortunados no se llamalos como quieras pero es así,incluso hay quien encontró trabajo.Un saludo andrés ,

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  6. Gracias por vuestros comentarios.

    Abrazos para todos,

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