Un notable ejercicio narrativo

Eso es lo que dice Luis Vea García sobre El violinista de Mauthausen en la web La biblioteca imaginaria. Aprovecho para agradecerle sus palabras amables y colgar su reseña en mi blog.

Aparte de la cubierta del libro, las fotos que ilustran el texto corresponden a mi última visita al campo de exterminio, en noviembre de 2009. En un par de ellas aparece la famosa Escalera de la muerte. Los lectores de la novela la reconocerán enseguida.

"Andrés Pérez Domínguez es un autor archiconocido entre los que se presentaban y ganaban concursos literarios, por eso no es tan extraño que conquistase el XII Premio de novela Ateneo de Sevilla tomando el relevo al también andaluz Félix J. Palma.

No es la presente la típica novela sobre la Segunda Guerra Mundial, aunque el trasfondo de la guerra fundament e lo que sucede en la trama. Tampoco es la clá sica novela sobre los campos de concentración aunque el que uno de sus personajes esté cinco años en Mauthausen determina lo que ocurre. Ni tan siquiera es la tan vista historia de nazis

porque el supuesto nazi protagonista no es tal. En fin, una vez rotos los tópicos, El violinista de Mauthausen es literariamente un notable ejercicio narrativo en el que unos personajes principales muy bien trazados hacen no sólo creíbles, sino cercanos cada uno de los acontecimientos que transcurren en sus azoradas vidas.

La historia está construida sobre la base de una interacción de cuatro personajes fundamentales. En primer lugar Rubén Castro, refugiado político de la guerra de España en París y pareja de Anna Cavour, profesora de alemán con descendencia mitad francesa y mitad alemana. A ellos hay que añadir dos más, Robert Bishop, espía de la OSS norteamericana y Franz Müller, alemán y alguna cosa más. La trama avanza y retrocede por las vidas de estos cuatro personajes desde París hasta Berlín, desde Salzburgo hasta Mauthausen y las desgracias de tres de ellos, Franz, pero, sobre todo Anna y Rubén, parecen no tener fin.

Andrés Pérez Domínguez, al que ya había tenido ocasión de leer en La clave Pinner, traza un relato a caballo entre una historia de amor, una historia de espías, una historia bélica, una historia trágica… Va saltando de género en género torciéndolos todos ellos en pro de un argumento que nos lleva de un lado a otro, de un lugar a otro, de un personaje a otro. Es magistral el dominio de la narración que tiene el autor y que pone en marcha en una novela con un esquema muy bien trazado y roto en diversos pedazos para ser montado en un orden que puede parecer aleatorio pero que no es tal. Quizá sólo habría que objetar una cierta caída de la tensión en el tercer cuarto de la misma para volver con un final trepidante que no desvelaremos pues va trazando zigzags hasta sorprender.

Tal vez el personaje que más nos toca el corazón es Rubén, por ser llevado a un campo de concentración. Aconsejo la lectura pausada del capítulo sobre las penurias que pasa en un vagón de tren, da la impresión de que el propio autor haya viajado en uno de esos vagones de carga para ganado al describir con tanto acierto lo que pasa por las mentes de los que son conducidos al desastre. Al final de la historia también me sorprende la actitud del propio Rubén cuando, tras ser liberado del campo (no voy a descubrir mucho más), razona del siguiente modo tal y como aparece en la página 449: Yo debía estar muerto.

No hace mucho tuve ocasión de reseñar otro libro que habla más directamente de lo que ocurrió en los campos de concentración, en este caso en Auschwitz. Se trata de El mal absoluto de José Luis Muñoz. Ahí se centra bastante más en las torturas y barbaridades que se cometieron. No es, sin embargo, lo que sucede en El violinista de Mauthausen aunque comentaba la frase extraída de la página 449 porque coincide con la actitud de Yehuda Weiss, víctima de los campos de concentración en la historia narrada por José Luis Muñoz.

Para aquellos que puedan estar interesados el año pasado apareció una edición ilustrada de El violinista de Mauthausen en donde se puede seguir con precisión fotográfica la historia.

No voy a añadir nada más sobre esta narración que el autor confiesa que creó a partir de una imagen que captó en una estación de metro en Viena. Una pareja de bailarines que bailaba en su andén sin música. Por cierto, descubra el lector el porqué del título de la novela pues constituye uno de los motivos que une a sus personajes y cierran la trama."

Comentarios

  1. Vengo desde el Facebook para saber lo que dice Luis Vea García de tu novela. Es una reseña magnífica, y tengo serias sospechas que está hecha sobre una magnífica novela. La tengo en casa desde hace tiempo, sé que esto no te consuela, a los escritores nos gusta que nos lean, no que nos compren. La leeré, está en lista de espera y pronto llegará su turno.
    Saludos.

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  2. Muy buena reseña... felicidades y gracias de nuevo!!!

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  3. Buena reseña con toda clase de explicaciones, pero no digas más sino no la van a leer.
    Es una novela fantástica que a todo el que la lee le encanta.

    Abrazos.

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  4. Una reseña muy buena ,y una novela tambien muy buena .que me emocionó .el capitulo del vagon ,cuando la vecina le habla de Anna ,y en el campo de mauthausen frente a Franz .esos capitulos ,lloré no pude remediarlo.Por eso me alegro mucho de tener la novela.Un saludo Andrés .

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  5. Muy buena reseña, a mi el libro me gusto mucho, porque no es tipico, ni topico en nada, creo que si es un ejercicio magistral de literatura, me desconcertó el sujeto detras del verbo, creo que es la primera vez que lo he visto en una novela. Y siempre he tenido la curiosidad de saber el porque de su uso.

    Hace dos días termine de leer la Clave Pinner no se para cuando caerá la reseña pero te adelanto que me ha gustado y que aprecio la evolución que has tenido en tu carrera literaria, enhorabuena y espero se este cociendo en tu cabeza la proxima novela

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  6. Gracias por vuestros comentarios.

    Abrazos para todos,

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