La sana ignorancia

Muchas veces siento como si viviera en un mundo paralelo al que no llegan ni las noticias sobre los nuevos cantantes que se han hecho famosos sin que yo me entere ni lo que pasa en la política. Con los artistas de la canción es como si yo estuviera siempre pendiente de otra cosa; y con los políticos, lo que me pasa es que hace ya mucho tiempo que me cansé de recordar sus nombres, y casi siempre, por desgracia, de escuchar lo que dicen o prometen alegremente. Más de una vez he acudido a una entrevista con la mosca detrás de la oreja porque sé que me van a preguntar mi opinión sobre las facturas falsas del ayuntamiento de Sevilla, por las setas de la plaza de la Encarnación o el oportunismo de las obras en periodo electoral. Algunos periodistas piensan que no quiero mojarme, pero la única verdad es que no me interesa.

No debería ser así, pero hace mucho que dejé de escuchar lo que dicen los políticos. Y no es nada personal, pero no me creo a ninguno. De alcalde para abajo, apenas sé el nombre o soy capaz de reconocer la cara de algún concejal sevillano, y la información local me aburre tanto como la vida sexual de los caracoles; y como me interesa más lo que ocurre en Libia o en Japón que lo que sucede en Sevilla o en mi pueblo, suelo pasar sin detenerme las páginas de los periódicos en las que se habla de los ayuntamientos, sobre todo ahora que hay elecciones.

Y aunque los políticos locales rara vez aparecen en la portada de un suplemento dominical, con los cantantes no sucede lo mismo. El otro día, echando un vistazo al suplemento del ABC, no pude evitar enterarme de que hay un cantante llamado Justin Bieber que es el ídolo de las adolescentes. Parece que el tal Justine Bieber, de quien yo no había escuchado hablar en mi vida, tiene catorce años y es una máquina de fabricar dinero y de provocar desmayos entre las jovencitas. Cuando aparece un fenónemo de estos siempre me quedo igual de perplejo como si tuviera un encuentro con un extraterrestre.

Tengo que preguntarle a mi sobrina, que a primeros del otoño cumplirá quince años y le encanta Mario Casas, si le gusta este tal Justin Bieber del que yo nunca había escuchado hablar y del que a lo mejor he tarareado alguna canción sin saberlo. Pero confieso que, aunque suelo estar al día de las películas que se estrenan o están por venir -o de los libros que se publican o están por publicarse-, siempre he sido algo más que un poco impermeable a la música. Disfruto con algunos cantantes y algunos grupos, pero la mayoría de ellos ya no existen, se han jubilado o están a punto de hacerlo. Qué curioso que con los políticos me pase más o menos igual: también me gustaban más los de antes. Y de la misma manera que procuro practicar esta sana ignorancia respecto a nombres y cargos de políticos actuales, no me da vergüenza decir que antes del Mundial de Sudáfrica no había visto jamás la cara ni los movimientos voluptuosos de las caderas de Shakira. Hace pocos años, mi sobrina se reía cuando le decía que no tenía ni idea de quién era la cantante que ahora se echado por novio a Piqué. Ahora, cuando le pregunte por ese tal Justin Bieber lo mismo tampoco puede detener las carcajadas. Seguro que ella no sabe los nombres ni los cargos ni está al corriente de las promesas electorales de los políticos y no se habrá enterado de que los parlamentarios europeos solo son capaces de ponerse de acuerdo para mantener sus privilegios a la hora de viajar en Bussiness. Ni falta que le hace. Si yo tuviera su edad y llevase en la carpeta la foto de mi actriz o mi cantante favorita, tampoco perdería el tiempo en enterarme de lo que los del PP y los del PSOE dicen en el telediario.

www.twitter.com/aperezdominguez

© Andrés Pérez Domínguez, abril de 2011

© Andrés Pérez Domínguez, abril de 2011

Comentarios

  1. Yo soy una de las que se han enterado de este ídolo por la TV, Debe de ser por la edad??????????????

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  2. De Justin solo conozco el nombre. Creo que jamás he escuchado canción suya. Pero el apellido me parece que es "Bieber".

    Yo soy más de Nino Bravo.

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  3. Pues yo me entero ahora de lo del tal Justin. Esta mañana leí el periódico y salvo el artículo de David Torres, no leí nada más. Total, cinco minutos de periódico. Me canso de las tropelías de los políticos y de, no ya su impunidad, sino que ver a Camps ayer en Génova con esa sonrisa cínica me revuelve el estómago. O ver a Chávez después de las cosas que ha hecho. Prefiero leer una buena novela. Un abrazo.

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  4. Pues yo acabo de enterarme ahora de ese cantante y que es tan joven ,estoy un poco perdida con los cantantes nuevos ,el ultimo que se Bustamante (porque me gusta).Un saludo Andrés.

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  5. Yo es que soy un pedante y sólo escucho ópera y rock clásico de los 50. ¿Justin Baboqué? Ni idea. Siempre estuve una década o dos por detrás de la mía. Me temo que en ese mundo paralelo vivimos unos pocos.
    Abrazos

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