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Mostrando entradas de mayo, 2011

FIN

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Pues sí. Ya he llegado al final de mi nueva novela, pero eso no quiere decir que esté terminada. El lunes pasado, por la tarde, un año y seis días después de haber escrito la primera palabra, paré la pluma un momento, tomé aire, como si fuera a zambullirme en el agua, y escribí la palabra FIN, así, con mayúsculas. Ahora ando leyéndola con ojos de lector, lo que no es tarea sencilla. Se trata de apuntalar, pulir, corregir, cambiar bloques de sitio, eliminar párrafos que sobran y reescribir otros. Pero lo más complicado ya se ha terminado. Supongo que otros escritores encenderán un pitillo, satisfechos, o abrirán una botella que tienen guardada para la ocasión. No es mi caso, porque ni fumo ni bebo. Algunos lectores y amigos me han preguntado en Facebook el título, o que les avance algún pasaje. De momento, prefiero no decir nada, salvo que esta novela que ahora estoy corrigiendo tendrá unas 150 páginas más que El violinista de Mauthausen o El factor Einstein (o sea, que, quien tenga in…

Firmas en Sevilla

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Hola a todos. Este sábado estaré firmando (o lo que se tercie) en la Feria del Libro de Sevilla.
De 19 a 20, en la caseta de Minerva, y de 20 a 21 en la de Acuario. Si alguien quiere pasarse, ya sabe dónde encontrarme.
Como decían mis queridos lobos de Kipling, buena caza a todos...

Entrevista en Cuadernos del Sur

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Hace poco me entrevistaba el escritor Pedro Domene para Cuadernos del Sur. Pedro ha reseñado varios libros míos y, desde que leyó mis primeros cuentos publicados, hace ahora diez años, me atrevería a decir que, literariamente, es una de las personas que mejor me conoce. Mis novelas o mis cuentos le habrán gustado más o menos, pero, cada vez que me entrevista o escribe sobre mi obra, me queda la sensación, muy reconfortante, por cierto, de que sabe por dónde van los tiros y acierta de pleno en lo que pretendo cuando me siento a escribir. Eso no es fácil. De hecho, sucede muy pocas veces. Por eso os dejo aquí esta entrevista que me ha gustado mucho ver publicada hace poco en papel.
Gracias, Pedro.
Un abrazo.

Pérez Dominguez, ganador del Ateneo de Sevilla por El violinista de Mauthausen, acumula ya diez años de carrera literaria, de la que expone ahora algunas claves

1) Desde Estado provisional (2001) hasta El violinista de Mauthausen (2009), casi una década de fructífera obra, ¿cuánto lleva…

Por fin ya es lunes

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No suelo escribir los sábados ni los domingos. Es una costumbre que me impongo para apartarme saludablemente del mundo imaginario que habito durante muchas horas de lunes a viernes, y a no ser que esté de viaje o tenga algún compromiso que me impida inclinarne sobre mis cuadernos entre semana, los sábados y los domingos dejo a un lado la ficción. Reconozco que a veces es un alivio llegar al final de la semana y plegar velas hasta el lunes, pero otras veces, cuando te levantas el sábado o el domingo te sientes raro, y a veces tienes que luchar contra la tentación de sentarte en el despacho a jugar a “imaginemos que...”. Este fin de semana ha sido uno de esos. Pasado mañana hará un año exacto que empecé a escribir mi última novela, y, arremangado hasta los codos con el último capítulo que estoy, si no hay una catástrofe por medio -crucemos los dedos-, estará terminada, en bruto, para el próximo viernes, o quizá para el lunes o el martes de la semana siguiente. Luego aún quedará mucho tr…

Feria y familia

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El fútbol no me entusiasma, pero los últimos cuatro clásicos entre el Madrid y el Barcelona los he visto con mi padre. Con la Feria me pasa lo mismo: aunque de las tres celebraciones autóctonas de Sevilla es la que menos me disgusta (de las otras dos, una me resulta indiferente aunque siento un enorme respeto por la gente que la vive, y la otra, que sucederá dentro de muy poco, no la soporto), este año he vuelto a pisar el real de Los Remedios después de cuatro años, creo, y las últimas veces había ido a regañadientes para participar en directo en el programa de radio donde colaboraba. Pero, decía, con la Feria me pasa igual que con el fútbol: las ganas de estar con la familia me vuelven menos prejuicioso. Y en la Feria, al menos una vez al año, no está mal reunirte con la parte de tu familia a la que no ves tanto como te gustaría: tus primos, tus tíos. Sentarte a comer con ellos aunque no te gusten las sevillanas. Las sevillanas que se bailan, porque las otras, las que van vestidas d…

El vecino de Bin Laden

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Nunca lo habríamos imaginado así, creo. A fuerza de ser escurridizo, Osama Bin Laden se había convertido en una especie de entelequia: sabíamos que existía, o que había existido, pero ya habíamos perdido la esperanza de volverlo a ver. Algunas veces me ha dado por pensar que a lo mejor un día un agente secreto infiltrado lograba encontrárselo en alguna montaña recóndita, como en una novela escrita por Frederic Fortsyth, y que al espía, antes de matarlo, le empezaban a flaquear las convicciones. Otras veces se me ha ocurrido que Bin Laden estaba muerto, pero que eso era irrelevante, porque los terroristas que lo adoraban seguirían en la brecha aunque ya no estuviera su líder, como creo que, por desgracia, sucederá. Incluso el maestro Le Carré escribía un artículo poco después del 11 de septiembre de 2001 en el que decía que no le extrañaría algún día ver al propio jefe de Al Qaeda pilotando un avión para inmolarse. Y no ha sido como ninguno lo habíamos imaginado, decía, ni en las monta…

Aislamiento

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Hasta hace no mucho escribía con placer y a un ritmo constante las entradas de esta bitácora, pero desde hace unas cuantas semanas mis intervenciones se han reducido. Resulta inevitable cuando embocas el tramo final de una novela aislarte un poco más, involuntariamente quizá. No es que me haya sucedido nada, y tampoco estoy aburrido de escribir en el blog. Me sigue gustando. Pero a mediados de mes hará un año que empecé el primer borrador de una nueva novela, y esta mañana he finiquitado el penúltimo capítulo. Y uno celebra estar llegando al final de una larga travesía con la arboladura intacta y sin grandes brechas en el casco que amenacen con hundir el barco antes de llegar al puerto, pero también está muy cansado y deja un poco de lado el blog, porque son muchas horas escribiendo y lo que menos te apetece cuando terminas es escribir un poco más, aunque sabes que, como ahora mismo, bastan unas cuantas líneas para disfrutar con la creación de algo distinto, muy corto, aparcando por u…